Cuando nació Elpidio Valdés, hace 50 años, éramos niños, y con él llegaba a nuestras vidas un personaje que nos acompañó ya para toda la vida. Su creador se llamaba Juan Padrón y acaba de fallecer en La Habana a los 73 años de edad.

Desde Elpidio Valdés, Padrón fue regando el cultivo con frases geniales que enriquecían el gracejo popular. Unas eran creadas por él mismo, otras las recogía del pueblo y las devolvía hechas arte.

Padrón de vampiro (Fuente externa)

La impronta de Juan Padrón sobre la cultura cubana desde el cine animado fue tan poderosa como el de Alicia Alonso en la danza o Juan Formell en la música popular, porque enseñó otra manera de ver los muñequitos, los creó a partir de la realidad cubana, y aportó varias columnas de eso que llamamos identidad, al menos en las generaciones nacidas después de la Revolución. Pero además lo hizo sin maniqueísmo ni politiquería, con mucho respeto hacia sus seguidores principales: los niños. Sus graciosos personajes eran como él mismo, sencillos, transparentes, irónicos y valientes.

Un fotograma de Elpidio Valdés (Fuente externa)

En tiempos en que los niños cubanos nos quedamos sin los personajes de siempre, el Pato Donald, Mickey Mouse y otros, Padrón nos entregó en 1970 las historietas de Elpidio Valdés (quien apareció originalmente en una cuyo contexto era absolutamente diferente), donde creó un universo imaginario donde residían el caballo Palmiche, María Silvia (la mujer de Elpidio Valdés), el General Resoplez, y su ayudante el Coronel Andaluz. Hay que reconocer que una gran dupla suya para poner voz a estos personajes fue Frank González, el mejor actor de doblaje de Cuba.

Afiche

Padrón era historietista, humorista, dibujante, y director de animados con una obra que llega a 64 trabajos visuales de gran alcance. Solo sobre Elpidio Valdés, dirigió 26 cortos, tres largometrajes y una serie de 5 capítulos (para televisión).

Vampiros en La Habana (Fuente externa)

Otro universo imaginario creado por Padrón fue el de Vampiros en La Habana (1985), y su segunda parte Más vampiros en La Habana (2003), además de los inolvidables Filminutos, el largometraje de Mafalda, varios Quinoscopios, entre otras obras como Más se perdió en Cuba (1995, serie para la televisión española) por la cual fue duramente deplorado en ámbitos oficialistas cubanos de la época y el largometraje Contra el águila y el león (1996).

Aquí una entrevista del colombiano Santiago Rivas, para el espacio En Órbita, donde Juan Padrón habló, generosamente, acerca de su proceso de creación, las influencias, su amistad con Quino, el método de trabajo, los animes, los animados ucranianos de hoy, entre otros aspectos de sumo interés, como la aseveración de que su cine no es comercial, es un cine de autor, también se refirió a una historia que estaba bosquejando en 2014, al momento de la entrevista, que trataría desde la ciencia ficción La Habana en el 2039. Se refirió sobre un proyecto de musical teatral de Vampiros en La Habana.

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