No podía ser Gabriel Garcia Márquez el autor de este texto titulado La marioneta. Primero no es el estilo de García Márquez. Alguien que nunca ha leído al Gabo fue el que echó a andar la leyenda de que el texto era suyo. Sabe Dios por qué razón. seguramente para obligar que lo leyeran.

Segundo, es un texto no exento de cierta cursilería, bien lejano al mismísimo autor de Relato de mis putas tristes, y de una vastísima obra periodística, por no mencionar novelas como Cien años de soledad o El amor en los tiempos del cólera, dos obras cumbres de la literatura universal de todos los tiempos.

Hay muchos textos que han sido adjudicados a distintos autores, que sin embargo nunca los han escrito. Casi siempre están por debajo de sus posibilidades. Mario Vargas Llosa es otro de los autores a los que les han adjudicado autoría de determinado texto.

García Márquez de hecho fue a conocer a Johnny Welch, El Mofles un ventrílocuo que anda todo México con su marioneta. Según Welch, Gabo le dijo que después de escucharle diciendo ese texto, en una ocasión junto al reconocido periodista Joaquin López Dóriga, en el noticiero de televisión, decidió escribir sus memorias.

El texto que muchos se han leído como si fuera del Gabo, es este: La marioneta:

«Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan. Dormiría poco, soñaría más, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, Despertaría cuando los demás duermen. Escucharía cuando los demás hablan, y cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate.

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, Vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando descubierto, no solamente mi cuerpo sino mi alma. Dios mío, si yo tuviera un corazón, escribiría mi odio sobre hielo, y esperaría a que saliera el sol.

Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que les ofrecería a la luna.

Regaría con lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalo… Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida…

No dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero. Convencería a cada mujer u hombre de que son mis favoritos y viviría enamorado del amor.

A los hombres les probaría cuán equivocados están, al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse. A un niño le daría alas, pero le dejaría que él solo aprendiese a volar.

A los viejos les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido. Tantas cosas he aprendido de ustedes, los hombres He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, Sin saber que la verdadera felicidad está en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño, por vez primera, el dedo de su padre, lo tiene atrapado por siempre.

He aprendido que un hombre sólo tiene derecho a mirar a otro hacia abajo, cuando ha de ayudarle a levantarse. Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero realmente de mucho no habrán de servir, porque cuando me guarden dentro de esa maleta, infelizmente me estaré muriendo».

Así que ya sabe cuando alguien le vuelva a enviar este texto como que es de Gabriel García Márquez, hágale Ud. la historia. Es del artista mexicano Johnny Welch.

El video a continuación no puede dejar de verlo.

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