Este personaje parece ser de profesión guapetón de barrio, y aparenta tener más dinero que los Vicini. Así cualquiera es revolucionario, así cualquiera se alza, da golpes en mesa, amenaza, hace pataletas, y al final sale premiado con el monopolio inmerecido de la Nuñez de Cáceres.

Si lo llega a decir otra persona, ya estaría preso.

Pero ojo con tocarles sus rutas a lo largo y ancho del país, tal y como él mismo lo expresa en este video que ha colgado en sus redes el periódico El Nuevo Diario, al que agradecemos su cortesía.

La cuestión -según queda demostrado-, es amenazar, meter presión, para lograr lo que se quiere.

Este señor que llegó a ser legislador, se cree intocable. Y con él muchos de los choferes de su empresa, que no es sindicato.

Después de esto, cualquier cosa es posible.

 

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