La ministra Heredia hablando a los presentes (Foto servida)

Cuando la Unesco declaró los Congos de Villa Mella Patrimonio de la Humanidad, no solo reconoció algo único que forma parte de la cultura dominicana y por tanto, un grano de arena importante para la cultura universal, sino también era un alerta para que no desapareciera esa expresión artística y religiosa. Era un llamado a cuidar ese tesoro humilde, irrepetible, único.

Cuando el 15 de febrero del 2010, hace 10 años, falleció Don Pío Brazobán, el último cofrade del Espíritu Santo y Rey de los Congos de Villa Mella, dicen que tenía 112 años de edad. Don Pío era el último vestigio de una generación que se convirtió en una fuerza de resistencia de la raza negra, y que logró convertirse con sus cantos y toques religiosos en una expresión cultural única. Sixto Minier, quien llevara la voz cantante junto a don Pío de los Congos de Villa Mella, en su calidad de capitán, también había fallecido el 29 de abril del 2008.

El entonces ministro de Cultura, José Rafael Lantigua lamentó la perdida y alertó: «El fallecimiento de don Pío Brazobán enluta la cultura dominicana, confío en que las generaciones que le siguen sepan cuidar una tradición que expresa ángulos sumamente importantes de la religiosidad y la cultura tradicional de República Dominicana».

Pues bien, 10 años, 6 meses y 4 días después, un ministro -en este caso ministra- ha regresado al espacio de los Congos de Villa Mella.

Antes de la muerte de Don Pío, los hijos de Sixto Minier se disputaban ser capitanes de la cofradía. Así el 24 de julio del 2009 Agustín Guzmán Minier había desmentido -en una entrevista ofrecida al periodista Severo Rivera en Diario Libre- que la Cofradía de los Congos del Espíritu Santo de Mata Los Indios haya convocado a sus afiliados para rendirle tributo a Juan Pío Brazobán, Rey de la Cofradía.

«En ningún momento hemos autorizado a persona alguna a realizar convocatoria a nombre de la Cofradía», refiere en el documento en el que intenta desmentir a Josefina Tavárez, quien ha convocado a la actividad.

Félix Martínez Minier, hijo de Sixto Minier, quien era el líder de la Cofradía, le restó calidad a Guzmán. «Yo soy el hijo mayor de Sixto; somos 6 hijos y nosotros somos los representantes. Ese señor no nos representa, Sixto dejó en mis manos la conducción de la Cofradía y en ese sentido hemos convocado a esta fiesta que haremos mañana para homenajear a don Pío Brazobán».

De izquierda a derecha Sixto Minier y Pío Brazobán, capitán y rey de la Cofradía del Espíritu Santo (Fuente externa)

Esos dimes y diretes, las disputas por liderar la Cofradía, han sido los tumores que han acechado a la Cofradía.

«Mi tarea es no dejar que decaiga esta tradición nunca», dijo Minier a quien suscribe durante una entrevista el 1 de octubre del 2004. Don Sixto, desde los 12 años de edad comenzó a bregar con la música que hacen los Congos de Villa Mella, de la Cofradía del Espíritu Santo, junto a su abuela, una mujer que murió a los 102 años de edad sin otro estímulo que el saberse continuadora de una tradición que quedó en manos de su hija y, luego, de su querido nieto.

Por aquel entonces, enfermo de una anemia crónica y medio sordo, Sixto Minier, el Capitán de la Cofradía pasaba sus días en Mata los Indios, construyendo instrumentos musicales rústicos, como la canoita u «ogororo», a ver si pasaba alguien interesado por aquellos santos lares y le compraba alguno. Los precios eran tan baratos que uno se sorprendía cómo lograba alimentarse. «Al menos da para el cafecito y el azúcar», afirmaba don Sixto.

Don Sixto Minier, poco tiempo antes de fallecer (Fuente externa)

Según narró don Sixto a este servidor, la función principal de la Cofradía, cuyo Rey era Pío Brazobán, de 105 años a la sazón, era celebrar las fiestas del Espíritu Santo y de la Virgen del Rosario y realizar las ceremonias funerarias de los difuntos ligados a la tradición de los Congos, a los cuales les dedicaban 21 «toques» con sus instrumentos característicos (Congo, Conguito, Maracas y Canoita), además de eventos comunitarios, dentro y fuera de su entorno natural. Las normas y valores se transmitían de generación en generación, y aunque existía un complejo sistema familiar y de parentesco para su preservación, ésta corría el riesgo de desaparecer. Aunque los hijos y los nietos son los que tocan ahora, pocos son los que querían quedarse a vivir en Mata los Indios, donde la pobreza impera desde antes de que existiera el nombre, según dijo el propio Sixto.

En su casa se mantenía «el mismo palo; ese congo que le dieron a su abuela siendo ella señorita, está como el primer día», expresaba con orgullo.

Aunque Sixto Minier tocaba de vez en cuando, confesó que se sentía «blandito, no tengo una montura en que montar, a veces pasamos trabajo y ya estoy viejo ya; no puedo hacer tantas cosas».

«Yo he sido un hombre de trabajo toda mi vida. Trabajé en obras públicas, en una fábrica, en el conuco y ahora sigo en la casa haciendo los instrumentos. Por otra parte he sido un esclavo de mis obligaciones con la Cofradía desde mi niñez». Con su gracejo natural expresó: «Necesito medicinas o una pata de vaca para tomarme un caldo, que ya estoy muy viejo y para ello necesito una pensión».

«Los viejos no tenemos tiempo para esperar; que lo que vaya a hacer el gobierno por nosotros los viejos, que se apure», manifestó tajante y hasta un poco molesto.

Ha llovido mucho desde entonces, no más murió don Sixto comenzaron las pugnas, luego Don Pío a quien según parece Agustín Guzmán Minier no quería honrar con los 21 toques que le debían, máxime siendo Rey de los Congos.

¿En qué han quedado los Congos de Villa Mella?

La artista plástica Elsa Núñez y la ministra Carmen Heredia, entre otras personas (Foto servida)

La artista plástica Elsa Núñez y la ministra Carmen Heredia, entre otras personas (Foto servida)
La ministra de Cultura, Carmen Heredia de Guerrero, a un mes de asumir su cargo visitó este sábado 19 el espacio cultural de la Cofradía del Espíritu Santo, Congos de Villa Mella, en Mata los Indios. Fue acompañada de funcionarios de su cartera y de la Unesco. Fueron recibidos por Enrique Minier quien encabezó «una delegación de la cofradía», según una nota de prensa.

La nota que dice que Minier fue un folclorista -cosa que no es así, pues en realidad fue un exponente natural de una expresión religiosa y artística-, y que la Cofradía «en la actualidad se mantiene en vigencia bajo la dirección, desde hace doce años, de su hijo Enrique Minier, a quien la ministra Heredia habló sobre el interés de salvaguardar y preservar ese interesante patrimonio histórico de la República Dominicana».

“Espero que ustedes continúen, el apoyo de cultura lo tendrán en la medida de las posibilidades. Este patrimonio tiene que permanecer siempre”, expresó la ministra.

Es necesario preservar esa expresión artística y religiosa y para ello es imprescindible hacer un proyecto con una inversión museística por una parte que incluya un proyecto de investigación, y por otra parte el apoyo financiero para dar continuidad a este foco cultural de invaluable importancia y junto con acciones de presentaciones artísticas y ventas de merchandesing permitir el autofinanciamiento y la continuidad de la Cofradía del Espíritu Santo. Pero hacerlo de manera que para nada moleste, obstaculice o desdibuje la esencia religiosa y artística de esta excepcional manifestación cultural dominicana.

Ojalá que las viejas rencillas hayan desaparecido dentro de la Cofradía y ojalá que el Ministerio de Cultura pueda rescatar y mantener esta tradición que es Patrimonio Oral de la Humanidad.

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