Viena González y Claudio Rivera en una puesta de Teatro Guloya (Foto servida)

La compañía Teatro Guloya pertenece a ese tipo de empeño artístico que evidencia la fuerza de la idea inspiradora para llevar a escenarios las diversas expresiones de la vida. 26 montajes de historia recorren personajes y circunstancias que durante años han conformado un público fiel que acude cada vez a la intimista sala Otto Coro, en el pequeño templo teatral ubicado en el número 205 de la calle Arzobispo A Portes, de la Ciudad Colonial.

A partir de una sólida formación teatral en el país y el extranjero, Claudio Rivera y Viena González han operado como gestores del arte teatral, con los montajes que conforman la trayectoria de Guloya.

Sus dos líderes consideran que, aun cuando han recibido apoyo del Ministerio de Cultura y el de Obras Públicas que remodeló su infraestructura escénica en 2018, el teatro independiente merece mucho mayor apoyo debido a que hoy día el teatro y otras formas de arte, se consideran un servicio público.

La peste de estos días, una de las puestas de Teatro Guloya (Foto servida)

Los 26 montajes

“Hemos hecho teatro venciendo dificultades, recibiendo mucho apoyo de teatristas, maestros y público. Así arribamos a este 29 aniversario”, dice Rivera.

Esos montajes son: Cuentos en Familia (1991); La Nadie, Está solo (1992), Flor de mayo, Crucita Yin, (1994) Bochinche (1995); Platero y Yo (1997); Naturaleza Muerta (1997); Frankenstein, Vuelve la Bestia, (2000); Otelo Sniff, (2002); David y Goliat (2004) y Jauja (2007); Otros montajes originales de Guloya: Nuestra Señora de las Nubes (2008); El 28 (2009); Madres de la Patria (2009); Tureiro (2010); El Tsunami (2011); El mejor de los regalos, La Peste (2012); El Monte Fantástico (2010); Todo Está Bien (2014); La vida es sueño (2016); No se culpe a nadie de mi muerte (2017). Los montajes más recientes son: El Banquete (2018); Guanín y su macuto mágico (2018) y Pinocho (2019).

El gran éxito

La victoria principal de Teatro Guloya es haber persistido en sus sueños escénicos, que están cumpliendo 29 años de hacer teatro independiente, manteniendo abierta una sala teatral (en dos etapas) en las cuales han montado 26 espectáculos que incluyen adaptaciones clásicas, creaciones colectivas, shows infantiles y adaptaciones de obras literarias internacionales.

El Tsunami, Claudio Rivera en escena (Foto servida)

Claudio Rivera y Viena González resumen los cinco hitos más importantes acontecidos en estas casi tres décadas: 1- Estudios de Teatro en Cuba; 2- El retorno al país a instalarse y hacer teatro como acción fundamental de sus vidas; 3- Abrir en 2006 su primera sala de teatro en Gascue, creando un precedente en esa parte de la capital y lo demandante era el proceso, en trabajo y recursos; 4-El tener que clausurar esa sala; 5- Persistir en su objetivo al abrir, hasta el día de hoy, la sala Otto Coro, en la calle Arzobispo Merino de Ciudad Colonial y el respaldo recibido en el proceso de Freddy Ginebra, de Casa de Teatro.

Claudia y Viena agradecen las orientaciones de los maestros Otto Coro (Teatro) y Eduardo Villanueva (en danza), así como a Teatro Gayumba que les ofreció un ejemplo magnífico de trabajo, al desaparecido director de Nuevo Teatro, Rafael Villalona, por la perspectiva y experiencias compartidas sobre teatro independiente.

Agradecidos de la formación

De sus enseñanzas en el exterior agradecen a Vicente Revuelta (de Teatro Buen Dia), a Flor Lauten y Raquel Carrión (profesoras de teatro en Cuba), a Santiago García (del Teatro La Candelaria), Eugenio Barba (de Perú) – todos por sus enseñanzas- y a Los Guloyas de San Pedro de Macorís, en cuyo nombre bautizaron su grupo teatral, por el entusiasmo que tienen para entregar su arte a la gente en las calles de la ciudad del Este y otros puntos.

La compañía fue iniciada en 1991, cuando Viena González, que pertenecía al grupo de Danzas de INTEC y Claudio Rivera participaba en el Grupo de Teatro Proyecciones, hicieron clara conciencia de que debían crear un proyecto teatral propio que fuera expresión de sus aspiraciones artísticas.

En la pandemia

Pinocho, por Teatro Guloya (Fotoservida, autor Ayose Naranjo)

Sostienen que la emergencia sanitaria hizo suspender todos los espectáculos de cara al público, pero que se ha hecho un trabajo de intercambios y conversar con artistas de teatro y núcleos de público, a fin de mantener en entusiasmo las artes escénicas. Explican que como artistas del teatro no tiene opción para entrar en ninguno de los programas de asistencia del Estado (Fase I y Fase II, Quédate en Casa y Pa tí).

Sin embargo, consideran que el Estado debe apoyar mucho más el teatro en la medida en que es un servicio cultural público.

“Auspiciar el arte es una responsabilidad del Estado y por eso deben sensibilizarse para estimular la creación de espectáculos y sostener las salas independientes de teatro” dice Claudio Rivera.

Viena González indica que esperan con ansiedad el momento del reencuentro con el público, porque con la masa de espectadores se crea una conexión que es única.

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