Fuente Externa

ESPECIAL DE RAUL RIVERO, PARA NOTACLAVE.COM

MIAMI. José Asunción Silva se destrozó el corazón de un tiro. Tenía 30 años y los últimos pesos que le quedaban en el bolsillo los invirtió en un ramo de flores para su hermana. Era el gran poeta del modernismo en Colombia, perdió una buena parte de su obra en un naufragio cerca de Barranquilla. Y no tenía publicado ni un cuaderno. Pero la verdad es que no se puede hablar de la poesía en Hispanoamérica sin dejarle un quicio alto y especial a José Asunción Silva, un antiguo aristócrata bogotano que, en la madrugada del domingo 24 de mayo de 1896, encontró el sosiego para su pobreza, la melancolía, el dolor y la soledad en la bala de un Smith Wesson.

Dejó unos 150 poemas y la novela titulada De sobremesa, así como una colección de notas y reseñas. Para muchos críticos su nombre es el más relevante del modernismo en su país y otros los sitúan en la cima de ese movimiento junto al nicaragüense Rubén Darío. Silva hizo una poesía creativa y muy experimental que varió metros, le dio otra música a ciertos acentos con el propósito de liberar y darle nuevos ritmos a los versos.

Casa de la Poesía José Asunción Silva, en La Candelaria, Bogotá (Fuente Externa)

Después de su muerte repentina, eso suele pasar, sus piezas comenzaron a conocerse lentamente en su país y en otras zonas del mundo hispano. Su primer libro, sin embargo, se publicó en España, en 1908, por la editorial Maucci, con un prólogo que parece firmado esta mañana por Miguel de Unamuno.

El filósofo y autor hispano dice que la del colombiano «fue una vida de soñador y de poeta, y de Silva cabe decir que es el poeta puro, sin mezcla ni aleación de otra cosa alguna. Y el mundo rompió con el sueño de su vida. Murió de muerte; murió de tristeza, de anhelo, de desencanto; murió tal vez para conocer cuanto antes el secreto de la muerte y de la vida».

Con estos versos podemos acercarnos un poco al gran poeta de Nocturnos y otros poemas principales de la lengua española: Cuando la tarde tiñe de oro/ esos espacios que juntos vimos/ cuando mi alma su vuelo emprende / a las regiones de los infinito/ aunque me olvides, aunque no me ames/ aunque me odies, ¡sueño contigo!

Foto del poeta colombiano José Asunción Silva (Fuente Externa)
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