La maestra María Teresa Cabrera durante su intervención (Captura de pantalla)

La Sociedad Cinematográfica Dominicana realiza desde el jueves 30 de julio y este viernes, 31, un Seminario titulado Televisión, Educación y Covid 19.

En el Seminario, que Nota Clave cubre periodísticamente, participan creadores audiovisuales, profesores, gremialistas y ex funcionarios del Ministerio de Educación, así como expertos de Argentina, México y Cuba, además de República Dominicana.

La exsecretaria de Educación de República Dominicana Jacqueline Malagón, el productor de televisión Tony Pichardo, la maestra Altagracia Díaz Bellliard, el vocero del Ministerio de Educación Diego Pesqueira, el realizador y académico Luis Najmías desde Argentina, La profesora y dirigente sindical María Teresa Cabrera y quien suscribe estas líneas, participaron el jueves del seminario que continúa este viernes desde las 6:00 de la tarde con nuevas intervenciones y como moderador el maestro y cineasta Agustín Cortés, profesor de la UASD y presidente de la Sociedad Cinematográfica Dominicana.

María Teresa Cabrera, una profesora consagrada a la defensa del profesorado dominicano, quien ocupó la presidencia de la Asociación Dominicana de Profesores, realizó una brillante exposición en la tarde noche de este jueves, en la cual puntualizó una serie de aspectos de sumo interés, relacionados con el sistema educacional de República Dominicana. Por su interés, Nota Clave reproduce íntegramente su intervención:

«Muy buenas noches a todos y a todas, gracias de verdad. Agradezco profundamente la invitación para compartir este escenario, esta reflexión tan interesante como necesaria. Me encantó el nombre del Seminario porque cuando comenzó a plantearse la posibilidad de que el año escolar próximo iniciara de manera semipresencial, video el comportamiento de la pandemia, y escuchando a los especialistas en el tema sanitario y en el caso concreto de algunos que están viviendo experiencias, que están desarrollando algún proyecto que les permite ver más allá, tener como una panorámica de cuál es el horizonte de esta pandemia en el momento que estamos en la República Dominicana, me parecía una cosa terrible que nos planteáramos la posibilidad de que iniciáramos con una modalidad que implicara la presencia aún siendo semi-presencial de estudiantes, profesores y profesoras, personal de apoyo, en los centros educativos.

En algunas intervenciones que he hecho yo decía que había que descartar en este momento el pensar el inicio del año escolar incluyendo la ‘presencialidad’. Y que me parecía que había la necesidad de hacer una combinación de recursos de medios, porque en la República Dominicana tenemos unas condiciones preexistentes que no desaparecen con la pandemia, al contrario, la pandemia la pone en relieve y son esos niveles de desigualdad que persisten en nuestra sociedad. Desigualdad con relación a los que tienen más respecto a los que tienen muy poco o nada; a los que viven  en la zona urbana y los que viven en la zona rural, dependiendo de que tan cerca tu estés de la zona urbana o qué tan lejos estés, te marca una diferencia, en términos de condiciones, en términos de oportunidades para acceder  a un derecho como es el caso de la educación.

Ilustración de herramientas (Fuente externa)

Entonces, yo decía, tiene que haber una combinación,  de medios, de recursos, y decía, bueno ahí están las emisoras estatales, ahí está el canal de televisión estatal. Aquí también hay experiencia que ya la maestra María Altagracia comentó del caso de las escuelas radiofónicas. Yo decía bueno, hay que buscar, hay que sentarse, hay que llamar a todos y a todas los que tienen alguna experiencia, los que tienen unas capacidades que pueden aportar a construir una salida a la situación que tenemos, que no implique poner en riesgo la vida no solo de los estudiantes, de los profesores y profesoras, del personal que trabaja en los centros educativos, sino también de la familia porque a final de cuentas cuando usted compara la población estudiantil que tenemos en el sistema educativo y sus familiares, entonces no estamos hablando solo de los estudiantes y sus profesores, sino casi del país.

Por eso me satisface sobremanera, primero el tema que convoca a este Seminario, a esta reflexión y creo que es muy interesante la propuesta que ha presentado Tony. La reflexión que me pidieron a mí es un poco plantear los desafíos, los retos que esta situación plantea al magisterio. Creo que estos desafíos que los planteaba en su comentario Quiñones, también existían antes de la pandemia. Creo que hay necesidad de reinventar el sistema, de repensar la institución educativa, de repensarlo de manera integral. Porque creo que en el tema de la educación no hay un solo factor determinante, sino una combinación de factores. En ese sentido creo que el sistema tiene también desafíos importantes en ese repensar, en ese reinventarlo. El sistema tiene que transformarse, la institución educativa tiene que cambiar  su lógica, la lógica organizativa de la escuela tiene que ser trasformada, las relaciones educativas que construye tienen que ser transformada, el rol del maestro y la maestra y el rol del alumno también tienen que ser repensados a la luz de esta nueva realidad que tenemos. Entonces yo creo que el tema no son  los recursos, hay una población donde todavía la radio juega un rol importante, la cuestión esencial es cómo hacemos uso de esos recursos, igual que la tecnología.

Creo que uno de los desafíos que tenemos es justamente  cambiar como la mirada. Siento que el tema de las tecnologías en el campo de la educación lo hemos estado mirando, abordándola más, como un sentido de fetiche. De asignarle un rol, que por el solo hecho de que esté ahí, de que yo use una pizarra electrónica y siga con la misma metodología tradicional, siga con el mismo enfoque, usando los mismos métodos, ya eso no importa, porque yo esté usando un recurso tecnológico, me va a cambiar. Eso no es así.

Siento que hemos abordado el tema de las tecnologías más con ese sentido de fetiche y hace falta verlo en todas las potencialidades que tiene. Entonces por eso creo, que viéndolo desde el magisterio, tenemos desafíos también. Tenemos que, en primer lugar entender la dimensión de los cambios que se han planteado, de lo que viene ocurriendo, no solo con la pandemia que le pone un sello, pero ya desde antes estamos desafiados a entender que hoy tenemos en los centros educativos o las instituciones educativas a una generación que tiene un estilo distinto de aprender a aquel estilo con el que nosotros y nosotras aprendimos. Y eso hay que tenerlo muy en cuenta para poder entender el cambio.

El rol del maestro dueño del saber, el propietario del conocimiento, el que ganaba el respeto de sus alumnos y alumnas en función de su cátedra, de su discurso, de su retórica, de demostrarse como el dueño del saber, hoy no es así. Porque hay cualquier cantidad de información disponible. Que siempre va a superar la que poseemos los maestros y las maestras. Ahí no es que está. El tema es cómo, haciendo uso de las tecnologías podemos posibilitar a partir de nuevas estrategias, de nuevas metodologías, que son las que tienen sentido en los nuevos contextos educativos, en los nuevos entornos que se están generando, cómo podemos ayudar propiciar que nuestros alumnos y alumnas sepan hacer de toda esa información que está disponible, sepan discriminar, sepan identificar cuál es útil para su propósito y cuál no, qué fuente es más confiable, que puedan tener esa posibilidad de buscarla, seleccionarla, analizarla, interpretarla, en fin.

Entonces hoy implica que ese rol del maestro protagonista del proceso se trasforma, es desplazado y tiene mayor protagonismo la interacción. Entonces qué pasa con nosotros. Tenemos una realidad que ya ha sido planteada por los expositores anteriores. No toda nuestra población estudiantil, no todas nuestras familias tienen acceso al Internet, tienen la posibilidad de conectarse. Pero tampoco todos tienen la posibilidad de poseer un dispositivo. Por lo tanto no se puede pensar solo en la virtualidad, porque la desigualdad social que padecemos y que se pone en relieve con la pandemia, que se desnuda aún más, tenemos que considerarla en esta situación. Y es por eso que así me parece que es muy importante esta propuesta que presenta Tony que los desafíos están en el orden que los planteaba Quiñones, cómo hacemos uso, cómo hacemos que la radio que podamos producir con propósitos educativos para la radio sea atractivo, resulte placentero. Necesitamos hacer de la tarea de hacer y de enseñar una labor placentera. Ahí está el desafío.

La maestra y gremialista María Teresa Cabrera (Captura de pantalla)

Eso permite llegar a una población que no le puedes llegar por la vía del Internet. Dicho eso, esas posibilidades de la combinación de todos esos recursos, yo obviamente creo que hay el desafío de la capacitación. Hay que generar nuevas capacidades, los maestros y maestras no hemos sido formados para esa modalidad que nos demandan las circunstancias hoy. Ahí hay un desafío, por un lado  para nosotros los docentes, y por otro lado para el sistema que tiene que proveerla. Y tiene que proveerla con sentido. Porque hay que también repensar el tema de la formación. Porque nosotros como sistema hemos llamado formación a un paquete de actividades sin una lógica articulada, y decimos -en el plano cuando vamos a rendir cuenta-, ne la formación hicimos tantos talleres, tantos diplomados. Hay que  ver la lógica de articulación  que tienen.  Una suma de actividades no necesariamente responde a las necesidades formativas. Es como también repensar el sentido, la orientación de esa formación y en la parte que tiene que ver con nosotros, con los maestros y las maestras, tenemos que entender que lo necesitamos. Tenemos el desafío de construir nuevas capacidades para lidiar con la tarea que tenemos que llevar a cabo en la realidad que estamos viviendo hoy. Entender que hay desafíos de poder utilizar todas esas herramientas que están disponibles y explotar toda las potencialidades que tiene.

Por eso hablo de repensar el sistema. Porque nosotros tenemos un sistema vertical. Absolutamente. Y creo que lo que pasó en la experiencia de la pandemia ahora, pone en relieve que los maestros y las maestras también, si se les ponen condiciones, si se dan esas oportunidades, pueden tomar iniciativas, pueden apelar a la creatividad, pueden apelar a recursos novedosos antes que el Ministerio. El Ministerio no orientó a los maestros, por ejemplo, que apelaran al recurso  que encontraran al vecino que tenían al lado, que ellos sabían que tenía un teléfono que tenía WhatsApp, para que hicieran comunicación con el padre o la familia. Esa fue una iniciativa que la realidad les demandó a los maestros y las maestras, y el sentido de compromiso también con sus alumnos y alumnas, los llevó a tomar esa iniciativa. Pero la verdad es que nosotros tenemos un sistema históricamente pensado para la verticalidad. Que construye de arriba hacia abajo. Que no deja brecha para la iniciativa, para la creatividad, para que los maestros y las maestras como personas, profesionales que están viviendo una experiencia, tengan espacio para pensar y para reflexionar su propia práctica.

Nosotros tenemos el desafío de transformar el pensamiento y la práctica docente. Pero ninguna práctica puede ser transformada si no tiene espacio para ser reflexionada, para ser pensada. Y eso tiene que ver con la lógica cómo se organiza el sistema educativo.

Siempre hemos reclamado -cuando yo estaba en el sindicato y comenzó la jornada escolar extendida, y excúsenme esta desviación- le planteaba en un diálogo al ministro de esa ocasión que era el señor Amarante Baret, le decía que había que contemplar en la organización de la jornada extendida un espacio periódico, en el que los maestros y las maestras pudieran dedicar ese espacio de tiempo a reflexionar sobre su práctica. A intercambiar experiencia, a pensar qué puedo hacer mejor, qué experiencias me están generando dificultades, y a lo mejor en ese diálogo aparecen iniciativas, y ese intercambio enriquece y conduce a una transformación de la práctica.

Creo que tenemos el desafío de repensarnos, todos y todas, los maestros y las maestras tenemos nuestros desafíos, claro que sí. Tenemos que repensarlo, tenemos que tener una disposición para la actualización, para entender  la nueva realidad en la que estamos trabajando, para entender que tenemos el desafío de una capacitación que nos permita dar respuesta a los retos que tenemo hoy. Pero insisto también, el sistema tiene que entender como integralidad que hay la necesidad de repensar holísticamente el sistema educativo. Y eso lo incluye todo.

Señores, muchas gracias  que no sé si me pasé con el tiempo que me aprobaron».

 

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