En los años 60 y 70, cuando el movimiento Black Power en Estados Unidos tiraba tiros contra los policías, erigió la figura de la doctora en Filosofía Angela Davis en una líder cívica y feminista, por la cual surgieron canciones y protestas de libertad en todo el mundo: Free Angela Davis.

 

Cartel pidiendo la libertad de Angela Davis (Fuente externa)

Cuando fueron puestos en libertad ella y sus compañeros viajaron a Cuba en 1972 y Fidel Castro los mandó al interior a conocer la realidad de aquellos tiempos, así que visitaron a unos 800 kilómetros de La Habana, la Escuela Secundaria Básica en el Campo José Joaquín Palma (Veguita 2), en la que yo estudiaba y era miembro de la banda de música: tocaba redoblante de parada.

Ese día no fuimos a trabajar al campo. Ni tuvimos docencia hasta que la delegación del Black Power dejó la escuela, seguramente hastiados de aquel circo en que les habían trocado el viaje después de la cárcel. Si mal no recuerdo fueron en una guagua tipo Camberra color metálico. Por alguna extraña coreografía, que sigo sin entender casi 50 años después, no se por qué razón la guagua siguió de largo después de la entrada de la escuela y se detuvo a un kilómetro y la banda tuvo que acompañarlos en una larga caminata tocando marchas musicales. El redoblante me hizo un moretón negro en el museo, encima de la rodilla derecha. La escena en mi memoria parece sacada de una película expresionista alemana.

Cuando llegamos y formamos en la plazoleta de la escuela junto a los 500 alumnos y alumnas, en el momento en que Angela Davis comenzó a hablar, yo me fui a negro… me desmayé. Caí como un mango muy cerca de donde estaba aquella mujer alta con su afro: era el segundo en la fila, detrás de Luis Mustelier, quien creyó que lo estaba fastidiando cuando mareado me eché hacia delante. A la segunda se quitó de adelante y caí de cara directamente al piso de cemento con gravilla. Cuando volví en mí ya Angela Davis y sus camaradas se habían marchado de la escuela y yo estaba interno en la enfermería.

Hoy acabo de ver en las redes un cartel donde se lee Free Don Miguelo. Y llamando a un piquete ante el Palacio de Justicia a las 2:00 de la tarde, imagino que el de su pueblo, como si un Angelo Davis fuera.

Cartel Free Don Miguelo (Fuente externa)

Angela Davis y su gente tenían razones cívicas y políticas. Los que hoy piden libertad para el exponente urbano lo hacen por una razón patética, por alguien que tal parece que ha delinquido por algo tan deleznable por el uso de infantes de manera indebida, para no ser más cruel en la definición. Lejos de hacerle bien al exponente urbano, le hacen daño.

A mis colegas les escribí dentro de un chat de periodistas de espectáculos que no iba a escribir ni opinar nada sobre el caso de Don Miguelo, que lo he multiplicado por cero. Pero hay que ser magnánimo. No importa que él haga de todo lo recomendado para hacerse enemigo absoluto de la prensa.

Sucede que los hechos suyos ocurren justo cuando hay una hipersensibilidad social con el caso de la niña Liz María, sonsacada con un celular si se dejaba tocar, luego violada, asesinada y tirada al mar.

Los que quieren hacer el piquete ante el Palacio de Justicia deberían protestar contra los violadores y asesinos de niñas y niños, contra los pedófilos y contra los violadores de mujeres, contra los femenicidas y contra el machismo atroz y culpable de demasiadas víctimas. Ese mismo machismo que es el que impele a personas como Don Miguelo a hacer videos indebidos usando el cuerpo de niñas, que son víctimas no para sus padres evidentemente, sino para la sociedad. La cosificación de las niñas y mujeres es inmoral. Pero esos mismos parámetros se usan de manera más sutil hasta en los comerciales.

Don Miguelo es víctima de un machista llamado Don Miguelo.

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1 Comentario

  1. Muy bien dicho Sr. Quiñones, hablo por 100 años. Cuando vi la publicación en Instagram por un momento pensé que de verdad aqui no hay nada que buscar.

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