Patricia Pereyra es una de las voces más rotundas y enérgicas de República Dominicana. Segura, intensa, permeada de los avatares de la vida, en su voz hay un dramatismo ancestral, reverberando en los cauces de las melodías. Si Patricia Pereyra hubiese vivido en París o Madrid sería una súper estrella internacional, pero vive en Santiago de los Caballeros, aunque tiene un nombre que recuerda a la Reina de Austria en tiempos de Maximiliano I: Patricia Mercedes María Maximina Pereyra Contreras, que para la música necesitaba uno más breve: Patricia Pereyra.

Estos meses de encierro pandémico Patricia los ha pasado sola. Cerca vive su hijo y hay una muchacha que la acompaña par de veces a la semana. El vendaval de soledad le ha permitido a Patricia repensar, reflexionar, mirar de frente al miedo, algo que ha hecho tantas veces en su vida, porque Patricia tiene problemas de capacidad disminuida y no es una artista cualquiera. Me recuerda a Frida en la intensidad de sus colores y de su tragedia y a Chavela en su profundidad abismal como de brillo sacado de la oscuridad de las cavernas, a Edith Piaf en su proyección dramática y a Falete en su teatralidad. Pero se me parece sobre todo a Patricia Pereyra por la singularidad de su voz.

El registro de su voz va de las notas medias a las agudas con una cantidad de secretos y de filigranas que no queda mas remedio que admirarla. Su voz es cálida como el balconcito interior donde las novias se sientan para ver la luna llena y es la vez tórrida cuando tiene que serlo, en el momento del desgarro. Pero sobre todo tiene una capacidad maravillosa para escoger su repertorio.

Amo la voz y la esencia artística de esta mujer que desde el dolor y la soledad, desde las fibras de la ternura más ancestral, sabe llorar en los blues y amar en el jazz, sabe reír en el bolero y desordenarse en los sueños.

Hoy Patricia Pereyra reina una vez más desde Santiago. La acompañan en una Laguna de rosas Isaac Hernández en la guitarra, Aronis Raposo en los teclados, Eduard Olivo en el bajo, Arturo Saleta en la batería e Ivanova Casimiro en el violín.

Algún día, colegas de la prensa, habrá que darle a Patricia Pereyra el Gran Soberano, que de sobra merece por su persistencia, calidad y singularidad dentro del panorama musical dominicano.

El encuentro comienza a las 8:00 de la noche en el teatro virtual de su plataforma http://patpereyra.live/ a un costo de RD$500.

 

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