Marcha de las Antorchas, 2017 (Foto: cortesía ACN, y cortesía del autor Yaciel Peña de la Peña)

MIAMI. ¿Es la tea una palabra indígena? Nos referimos a la raja de leña resinosa, utilizada por los mambises cubanos como antorcha para quemar los ingenios, cañaverales y demás propiedades de los simpatizantes de España, llamándole a la acción la Tea incendiaria, y quedara en el vulgo como sentido metafórico para demostrar que estás en la miseria o sin dinero, según Don Fernando Ortiz, en Un catauro de cubanismos, pág. 183 y 184

¿Es una palabra indígena? Claro que no. En el Fuerte de Navidad, Colón dejó a un calafate o carpintero de ribera, dedicado a calafatear las embarcaciones o sea, a sellar con estopa, resina o chapapote las juntas de las tablas de una embarcación para evitar la entrada de agua. Un hombre experto en maderas, resinas, sabedor de hacer antorcha (tea).

La palabra tea proviene del latín taeda, que acompañando a otra palabra también latina, pinus, es una especie de árbol muy conocido en América, nos referimos a la pinotea, que aún el Diccionario de la Real Academia, la mantiene separada y nos aclara, que es una madera muy resinosa.

Todo esto debió saberlo el calafate, sin imaginar que tiempos después, utilizarían sus conocimientos para quemar el Fuerte que los protegía y en un futuro algo lejano, las propiedades de sus reyes.

No hay peor astilla que la del propio palo.

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