Paisaje de Noruega (Fuente externa)

Los noruegos, como todos los pueblos del mundo, tienen peculiaridades que a ojos foráneos pueden resultar curiosas, extrañas y, a veces, francamente inexplicables; estas son algunas de ellas, contadas desde el corazón:

Hacen una pequeña aspiración de aire para decir que sí. Esto le resulta incomprensible a los extranjeros; recuerdo a un señor, director de orquesta de cámara en Santiago de Cuba, contándome muerto de risa que cuando estuvo de visita en Oslo pensaba que todos los noruegos eran asmáticos. No hay ninguna explicación lógica para este gesto, es sencillamente práctico y se aviene al espíritu escandinavo: menos es más, también las palabras.

Uno de sus tantos lagos (Fuente externa)

«Mmmm», es una respuesta completa en sí misma, a cualquier pregunta o comentario. Un largo «mmmm» indica que comprendes a cabalidad lo que escuchas, y estás de acuerdo. Otra vez, no es pereza de la lengua, sino el arte de resumir.

Tienen la capacidad de permanecer tranquilos a pesar del enojo o la irritación, sobre todo en público. Nadie comienza una discusión o da curso a un conflicto a menos que se le provoque en extremo. Las peleas son vistas como un sesgo de barbarie y la policía acude inmediatamente, aunque sólo sean gritos.

Disfrutar un buen alimento en contacto con la naturaleza, es un regocijo (Fuente externa)

Son muy altos. Extremadamente altos. Y esto no es una costumbre pero sí un rasgo, y muy útil además; si mide una 160 centímetros, y no alcanza el estante de arriba, es una maravilla estar rodeado de gigantes.

«Kose». Así como los lapones tienen trescientas palabras para designar la nieve, según su consistencia, los noruegos tienen decenas de acepciones para la palabra «kose». Kose es todo lo que contribuya a hacer que alguien se sienta bien, en paz consigo mismo y el mundo: una taza de té mientras nieva, una visita agradable, arrebujarse entre mantas para leer, sentarse frente al fuego o tomarse una copa entre amigos. Partiendo del principio de que se trabaja duro para vivir a plenitud, no hay nada tan típico ni tan apreciado como esos momentos; la sociedad toda gira en torno a ellos.

Cuidan la naturaleza de la que se sienten orgullosos (Fuente externa)

Adoran la naturaleza. Toda Noruega está dispuesta de forma que bosques, montañas, lagos y fiordos estén a la distancia de los pies, también las grandes ciudades. Se da por sentado que la naturaleza sea parte de la cotidianidad; ir de pesca, dar un paseo por el parque o adentrarse en el bosque a recoger setas para la cena son actividades trenzadas en la vida diaria y parte del «kose».

El ‘kose’ es disfrutar la vida, sentirse orgullosos de su tierra, amar la naturaleza y cuidarla, ser parte de un todo (Fuente externa)

Así mismo, todo el que puede posee una cabaña en el bosque o junto al mar. Algunas modernísimas, lujosas, enormes; otras viejas de muchos siglos, heredadas de generación en generación, sin agua ni electricidad, pero en ambos casos siguiendo el camino verde: irse a la cabaña es para los noruegos sinónimo de paz espiritual.

Tienen una palabra nacional: «dugnad». Dugnad proviene del nórdico antiguo «dugnaðr», que significa ayuda, buena acción, fuerza. No es casual que sea ésta palabra la más significativa dentro del lenguaje noruego: el trabajo en equipo es el motor de la sociedad entera, y se espera de todos por igual. Poner aparatos nuevos en el parque de recreo del vecindario, hornear para el bazar escolar el 17 de Mayo o ir de casa en casa recaudando dinero para una campaña benéfica: todos participan, y a todos se agradece.

Estampa que bien podría parecer un cuento nórdico (Fuente externa)

Están absolutamente convencidos y agradecidos de su suerte por haber nacido en Noruega. Sin bravatas, sin sensacionalismo, sin carteles enarbolando superioridades, sencillamente orgullosos de su identidad y su historia: son felices aquí.

«Huelen a mar, a pesca y a salmuera las aldeas noruegas. Vida dura de pescadores y campesinos humildes la de estos gigantes rubios de recio espíritu y mirada azul. Pueblos entre frondas de bosques donde el hombre trabaja y reza confiado y optimista, y sueña acariciado por sus tradiciones».

Verde por todas partes, yerba hasta en los techos (Fuente externa)

Eso escribió Herminio Almendros en sus Oros Viejos; esta fue la primer descripción de los noruegos que leí en mi vida, y la que me hizo enamorarme de Escandinavia. Hoy, con más de media vida entre ellos, sigo enamorada.

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