Al final del XXXI Conicerto de Viernes Santos, Monsenor Francisco Ozoria despidió a quienes asistieron con una oración (Foto: José Rafael Sosa)

SD.Lo vivido en la Catedral Primada de América fue un contundente capítulo de la historia reciente del arte sacro dominicano, esta vez sin apelar a figuras artísticas de gran perfil público, usando los talentos propios del Coro de la Catedral, al interpretarse por tercera ocasión en toda la trayectoria musical del país, La Misa de Requien, compuesta en 1940 por el maestro José de Jesús Ravelo, uno de los más grandes creadores de música de fe cristiana y estrenada 12 años más tarde, el domingo 15 de enero de 1952, por la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida el maestro italiano Roberto Caggiano, cuando lastimeramente ya habían pasado 44 días de la muerte de su creador.

El Requiem de Ravelo, no volvió a ser interpretada hasta 16 años más tarde, el 5 y 7 de abril de 1968 en el Palacio de Bellas Artes, conducido por la batuta inolvidable del maestro Carlos Piantini.

La inclusión en el concierto de La Misa de Requiem, constituyó un homenaje a un creador de profunda y hermosa música de fe y quien no pudo escucharla en vida. El requiem es un género sacro orientado a ser misa para despedir difuntos y ruego por sus almas. Su nombre proviene de las primeras palabras del introito: «Requiem æternam dona eis…”.

Mirian Abreu, directora general de Negocios Personales de Banreservas y Mons. Ozoria encabezaron el tradicional concierto de Semana Santa (Foto: José Rafael Sosa)
Los solistas Ondina Matos, Glenmer Pérez, Modesto Acosta y Eddison Samuel Féliz, acompañados por el Coro y su Orquesta (Foto: José Rafael Sosa)

El XXXI Concierto de Viernes Santo, auspiciado por el Banco de Reservas, presentó altísima calidad vocal e instrumental. Monseñor Francisco Ozoria Acosta, arzobispo metropolitano de Santo Domingo, encabezó las personalidades que ocuparon primeros asientos, junto a Mirian Abreu, directora general de Negocios Personales de Banreservas.

El coro fue dirigido por dirigido por Rafael Calderón, director invitado. Desde la primera fila, atento y absorto, el maestro de capilla José Delmonte, productor general del concierto.

Antes que se hiciera la Misa de Requiem, el coro infantil de la Catedral interpretó Sim Shalon (de Alan Naplan) y la balada de Cat Stevens Morning Has Broken.

En la primera parte del concierto sacro a cargo del Coro, se hicieron piezas de Joan Sebastian Bach (Guárdanos Señor contigo) el himno eucarístico Ave verum corpus, así como el anónimo ¿Sabes tú de Cristo?

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