Corte de la cena por la Primera Dama Cándida Montilla de Medina (Foto: Alfonso Quiñones)

SD. Hay algo de Madre Coraje en Mónika Despradel. Algo de Anna Fieldring, ese maravilloso personaje que legara Bertold Brecht, tomado a su vez de una novela del siglo XVII del escritor alemán de muy largo y rimbombante nombre, Hans Jacob Christoph von Grimmelshausen.

Pues sí, hay mucho de Anna y mucho de Mary Pérez de Marranzini, esa admirada dama dominicana que ha dedicado su vida al bien colectivo, desde que fundara hace más de 40 años la Asociación Dominicana de Rehabilitación, institución sin fines de lucro dirigidos a la atención integral de las personas con discapacidad física y mental.

Mónika, que hace más de una década colgara las zapatillas de bailarina clásica, de manera definitiva, y desde hace 11 años se convirtió en obrera del sueño que acaba de hacer realidad, ha inaugurado hace pocos días, lo que se podría llamar la obra de su vida: la sede de la Fundación Nido para Ángeles y la escuela Dulce Milagro.

La institución comprende unos 1,519 metros cuadrados, donde se ofrece un programa especializado y multidisciplinario para niños, niñas y jóvenes con Parálisis Cerebral. Y su inauguración contó con la presencia de honor de la Primera Dama Cándida Montilla de Medina.

La Fundación Nido para Ángeles es una institución sin fines de lucro, pionera en el abordaje especializado para la parálisis cerebral, cuyo impacto positivo ya es evidente en este tipo de población, pues incluye una escuela especial y rehabilitación., atención social y psicológica, además de ofrecer un programa de Crecimiento familiar, desde el cual se orienta a las familias acerca de la atención, cuidados y derechos que a sus hijos e hijas corresponden.

En la inu=auguración el momento del himno, en primer plano, a la derecha, Mónika Despradel, junto a la Primera Dama Cándida Montilla de Medina, y a José Antonio Rodríguez, entre otros (Foto: Alfonso Quiñones)

 

Uno de los niños, entona el himno nacional (Foto: Alfonso Quiñones)

 

José Antonio, la Primera Dama, Mónika, la directora, y en el centro, delante de ellos Sebastián Rodríguez Despradel (Foto: Alfonso Quiñones)

A la inauguración asistieron además de los padres y algunos de los ángeles para quienes realmente se hizo esa fiesta, numerosas personalidades, entre quienes se encontraban empresarios, comunicadores, relacionados, amigos. Y la alegría era evidente en rostros como el de Nuria y Sonia Piera, quienes fueron miembros de la fundación desde muy temprano; Raúl Rizek, su esposa y su hermana, del Grupo Mejía Arcalá; artistas como Geo Ripley y esposa,  y decenas más, representantes del Ministerio de Educación, del Ministerio de Deportes, del Grupo Corripio, también del Grupo Ramos, del Banco Popular, de la Asociación de Ahorros y Préstamos, de Humano, entre otros. También estuvieron allí la arquitecta Fior Mateo, los ingenieros Ludovico Fernández, Carlos Fernández y Manuel Castillo, y los especialistas que laboran en el centro.

Así mismo el Consejo Directivo de la Fundación Nido para Ángeles que componen, además de su presidenta Mónika Despradel, María C. Cabrera, vicepresidenta; María de las Mercedes Pellerano, segunda vicepresidenta: Eva Luisa Carvajal, secretaria; Olga García, tesorera; José Antonio Rodríguez y Carlos Salcedo, vocales.

Mónika, acompañada de su esposo, José Antonio Rodríguez, embajador dominicano ante la Unesco, y de su madre Olga García, pero sobre todo del ya mayor de edad Sebastián de Jesús Rodríguez Despradel, fueron anfitriones de esta maravilla, que llega a la vida del Sebas cuando ya tiene cédula, pero que existe gracias a él. Junto a él, y a la Primera Dama, cortaron la cinta inaugural.

Felicidades a los Sebastianes de este país, y a las Madres Coraje.

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