MIAMI. Los que amamos el cine vivimos con esa condición durante todo el año, y alcanza su punto máximo, como siempre, con las nominaciones y entregas de los premios. Durante los últimos doce meses, una amplia gama de ofertas estelares han ilustrado que, sin importar el género, la grandeza potencial abunda tanto como grandes producciones o peliculas pequenas de corte independiente. Ha sido un año repleto de magníficos dramas, comedias, thrillers y documentales de autores establecidos y novatos. Sus trabajos sugieren que, ya sea en la pantalla grande o mediante servicios de streaming, el futuro del medio está en excelentes manos. Sin embargo, lo que importa ahora es el presente, y para ese fin, estas son mis selecciones para las mejores películas de 2018. Y sin ningun orden de preferencia:

The House That Jack Built (Lars Von Trier)

Lars von Trier no es conocido por su sutileza y esta película es una de sus obras más extremas y perturbadoras hasta la fecha. Vivimos en tiempos de confusión, y en cierto modo Lars refleja esto en su nueva película. Von Trier no es estúpido, es sumamente perspicaz y provocador. En una maravillosa secuencia notamos que está centrado en sí mismo, es narcisista, tiene autocompasión, hablador, violento y gritón. Quiere explicar, enseñar mientras permanece frío y vacío. Él es como la casa que Jack construyó – temporal y provisional, una cabaña improvisada por cuerpos construidos con forma una catedral, podríamos decir que es una referencia a cómo fue formada aquella famosa religión, pera esa fue mi interpretación en búsqueda espiritual mientras salía de la sala. Lo que queda al final – también estéticamente – es el descenso a los infiernos, es la muerte.

If Beale Street Could Talk (Barry Jenkins)

“If Beale Street Could Talk” adquiere un valor político precisamente porque afirma que se asemeja a una realidad cada vez más salvaje, en la que las desigualdades aumentan y empeoran las condiciones de vida de las minorías étnicas y culturales. En un intento por cerrar la historia en una imagen familiar existente, uno se arriesga a perseverar el error de una aceptación fatalista. La misma aceptación es una inspección más cercana, que impregna la puesta en escena diseñada por Jenkins: en su vacía elegancia, existe la aceptación sumisa de un status quo, de un imaginario predefinido.

Del uso de colores al desvanecimiento, “If Beale Street Could Talk” coloca su historia en una década evidentemente pasada, lejana, ahora posible para ser idealizada y, sobre todo, para cristalizar en la memoria. Una historia de amor tan interesante que hubiera merecido un tratamiento menos desapegado, aunque al final resulte dudoso que la mirada de Jenkins sea diferente a lo propuesto, el director se fascina en la superficie sobre la que se agita en lugar de nadar a la profundidades y sacar las heridas. Pero Jenkings es un poeta, no le interesan los conflictos.

Cold War (Pawel Pawlikowsky)

Cuando Viktor y Zula se reúnen nuevamente después de años de separación en París, solo se ven como dos enamorados paseando por las calles, a esto le sigue un beso y la confirmación de que ella es la mujer de su vida. Detras de la historia de amor, surge otra estructura: una serie abstracta e intangible de transformaciones que tienen lugar a nivel musical, o más bien: las que realiza la música. Porque en sus inestables vidas, Viktor y Zula son arrojados no solo de un lugar a otro, sino sobre todo de una forma de expresión musical a otra.. No solo las diferentes culturas y sistemas políticos dan forma a los personajes en el filme, sino también sus discursos. Así que no hay hogar, sino también (o sobre todo) los diferentes ritmos y mundos sonoros de la música. El verdadero drama de la película está, por lo tanto, en un gran malentendido: la música es tratada como portadora de todo tipo de promesas, pero las cuales realmente no se canjean.

Roma (Alfonso Cuaron)

En muchos sentidos, Roma es una amalgama de toda la obra de Alfonso Cuarón. Tiene la perspectiva socioeconómica de Y tu mamá también , el sentido del viaje en el tiempo que se encuentra en Harry Potter y el Prisionero de Azkaban , el océano de paz de Gravity que da vida , la traición de un ser querido de Grandes Expectativas y la esperanza en las generaciones futuras de Los Hijos de los Hombres. La naturaleza humana es una construcción frágil, un paso cauto que es capaz de obstruir masivamente la credibilidad y el significado psicológico concomitante de una película. Alfonso Cuarón, sin embargo, nos involucra en una conversación íntima y honesta a lo largo de la narrativa. Vemos un contraste entre la fuerza del lenguaje de la puesta en escena y una dirección intima, que se refleja aún más en sus largas tomas. Es como si un amigo cercano nos estuviera contando una historia y la fuéramos recreando en la cabeza con sus palabras.

Spider-Man: Into the Spider-Verse (Peter Ramsey, Robert Persichetti Jr., Rodney Rothman)

Spider-Man: Into the Spider-verse es un placer grandilocuente, completamente fuera de control, con una narrativa súper rápida, visualmente impresionante y, sobre todo, con un fuerte núcleo emocional. Los novatos de “Spider-Man” solo tendrán la mitad de la diversión de los conocedores debido a las innumerables alusiones y referencias cruzadas, pero incluso eso es todavía mucho.

Shoplifters (Hirokazu Koreeda)

Hirokazu Kore-eda nos invita a examinar la vida cotidiana de la familia, centrándose en los personajes, cada uno por turno. Pero el rigor formal de la puesta en escena nos mantiene a distancia durante largos minutos, impidiendo que la emoción nos llegue. El cineasta se destaca cuando coloca su cámara a 50 centímetros del suelo, como lo hizo el director japones Yasujiro Ozu, quien usó esta técnica para acercarnos a la sociedad japonesa que describió en la mayoria de sus peliculas. Logra acercarnos a sus protagonistas cultivando su arte de plano fijo impecablemente compuesto e iluminado. Koreeda destruye el significado tradicional de la familia para crear una nueva definición.

A Quiet Place (John Krasinski)

“A Quiet Place” nos envuelve rápido y se alimenta del elemento de la incertidumbre. Los seres extraterrestres se mueven tan rápido a través de la imagen que es extremadamente difícil tanto para los personajes como para nosotros, los espectadores, distinguir la forma aproximada de las criaturas. En marcado contraste, John Krasinski muestra las consecuencias de sus masacres, que perturban bastante y evocan una constante sensación de inseguridad. Esto está alimentado por el hecho de que el hombre no puede deshacerse de todos los sonidos que deliberadamente e involuntariamente hace. En algunas circunstancias, incluso el latido del pulso puede convertirse en una calamidad traidora y provocar la muerte, aunque simbolice exactamente lo contrario. La pelicula hace el raro acto de equilibrio de calidad y creatividad, conteniendo algunos momentos maravillosos y recompensando nuestros nervios con unas extraordinarias tensión y actuaciones; y todo sin muchas palabras.

Capernaum (Nadine Labaki)

“Capernaum” al final es una película que tendrá dos bandos. Los que la amarán incondicionalmente, y los que sentirán repulsión por una supuesta manipulación emocional. ¿No es acaso el cine eso, una fabricación de emociones?. Yo obviamente me inclino por la primera opción por un montón de razones, pero la principal es por hacerme ver una realidad palpable, una realidad que vi, pero nunca viví, una realidad que está allí y a la que la mayoría nos hacemos indiferentes. Zain es un superhéroe, sus poderes están a la vista, y muy pocos los tienen.. su súper poder es llamado coraje.

Burning (Chang Dong-Lee)

Al utilizar las sugestiones de la historia de Murakami como un reguero de pólvora, Lee Chang-dong captura algunas obsesiones de la contemporaneidad ante la inestabilidad de las nuevas generaciones, de Jong-su y Hae-mi que no tienen perspectivas reales; de Ben, quien es casi una versión surcoreana de Patrick Bateman por Bret Easton Ellis. Misterioso, limpio y seductor, todos queremos ser Ben, pero sentimos simpatía por Jong-su. El final nos deja, como meros espectadores que de seguro estaremos aturdidos, listos para iniciar un debate.

First Man (Damien Chazelle)

El Neil Armstrong de First Man es ante todo un hombre, con todas sus debilidades y fragilidad, nunca consciente de su heroísmo y arrojado por el destino y los trágicos sucesos que le ocurren, creándose desafíos cada vez más difíciles, que enfrenta con el deseo con una pizca de inconsciencia necesaria para dejar atrás las adversidades que nos presenta la vida, para llegar a donde nadie había llegado antes. El filme nos devuelve el retrato de un héroe humilde en equilibrio entre la determinación, el sentimentalismo, las decisiones heroicas y los problemas familiares; emblema de una película estratificada, alejada tanto de los cánones narrativos estadounidenses contemporáneos como del cine vital y apasionado al que nos enfrentamos.

Menciones

Ash is Purest White (Jia Zhangke)
Widows (Steve McQueen)
The Ballad of Buster Scruggs (Joel and Ethan Coen)
Private Life (Tamara Jenkins)
Mandy (Panos Cosmatos)
BlacKkKlansman (Spike Lee)
Vox Lux (Brady Corbet)
The Tale (Jennifer Fox)
Minding the Gap (Bing Liu)
The Rider (Chloé Zhao)
The Favourite (Yorgos Lanthimos)
Annihilation (Alex Garland)
Paddington 2 (Paul King)
Leave No Trace (Debra Granik)
You Were Never Really Here (Lynne Ramsay)
A Star Is Born (Bradley Cooper)
Happy as Lazzaro (Alice Rohrwacher)
Mission: Impossible – Fallout (Christopher McQuarrie)
First Reformed (Paul Schrader)
Matar a Jesús (Laura Mora)
Dogman (Matteo Garrone)
Blindspotting (Carlos López Estrada)
Shirkers (Sandi Tan)
Non-Fiction (Olivier Assayas)
Climax (Gaspar Noé)
Museo (Alonso Ruizpalacios)
Hereditary (Ari Asner)
Un 1/4 de Josue (Gabriel Valencia)
Free Solo (Jimmy Chin, Elizabeth Chai Vasarhelyi)
Wild Wild Country ( Maclain Way, Chapman Way)
Tully y The Front Runner (Jason Reitman)
Petra (Jaime Rosales)
Eighth Grade (Bo Buhrman)
VICE (Adam Mckay)
Cocote (Nelson Carlo De Los Santos)
Ben is Back (Peter Hedges)
Searching (Aneesh Chaganty)
Hotel at the River (Hong Sang Ho)

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