SD. El susto de la sequía parece que quiere jugar con nosotros a los escondidos. El hecho de que en la madrugada de este martes haya lloviznado algo en la capital, no quita el susto. Aprendamos a que una simple llovizna no es para descuidarse. Eso no llena ninguna represa. Mucho menos devuelve el alma líquida a un río. Como vemos el tema del medio ambiente, es una cuestión de conocimiento, de educación.

El tema del medio ambiente debe formar parte obligada del currículo de los estudiantes dominicanos, desde kínder hasta la universidad.

La educación de la sociedad es esencial para ayudar todos a paliar las dificultades que pueda traernos el cambio climático, que de hecho ya se está haciendo sentir.

El tema de los car wash o lavaderos de autos es de suma importancia, pero mucho más el de las empresas granceras que sacan arena del cauce de los ríos sin misericordia.

Cuando ocurrió el terremoto en Haití, hace 9 años, quien escribe tuvo la oportunidad de sobrevolar el sur de República Dominicana en un helicóptero, rumbo al país vecino. Ya entonces la mayoría de los ríos del sur, estaban secos, o tenían un hilo de agua en el centro. Sin embargo no faltaban camiones sacando arena para las construcciones.

Los culpables de la depredación a que estamos sometiendo el medio ambiente somos todos. Tanto los pobres que queman en los Haitises y hacen carbón, como los empresarios dueños de lavaderos de autos o de constructoras de altas torres.

Sin embargo hay algunas medidas que podemos tomar en nuestra vida y en nuestras casas, para ir adquiriendo conciencia de la situación en que estamos:

Mantenga los grifos de agua en buenas condiciones en su casa; no permita que goteen. Una noche entera de goteo, significa más de un cubo de agua desperdiciado.

Ahorre agua al máximo: acumule suficiente ropa sucia y lave una vez a la semana.

Racione el uso de electricidad: enchufe los electrodomésticos en una regleta y desconéctelos por completo cuando no los utilice, incluso su ordenador.

Deje de utilizar los estados de cuenta bancarios en papel y pague sus facturas en línea o a través del teléfono móvil.

Apague las luces. La televisión y la pantalla del ordenador ya emiten una luminosidad cómoda, así que apague las otras luces si no las necesita.

Investigue un poco por la red y compre solo en empresas que sepa que aplican prácticas sostenibles y no dañan el medio ambiente.

Tome duchas cortas. Las bañeras necesitan muchos más litros de agua que una ducha de entre 5 y 10 minutos.

Coma menos carne y pescado. Se destinan más recursos para la obtención de carne que para el crecimiento de las plantas.

Recicle: el reciclado de papel, plástico, vidrio y aluminio impide que los vertederos sigan creciendo.

Compre productos que estén mínimamente empaquetados.

Instale, si le es posible, paneles solares en su casa. ¡De este modo, también se reducirá su factura de electricidad!

Compre productos locales. Apoyar los negocios de la zona ayuda a la gente a conservar su empleo y contribuye a impedir que los camiones tengan que desplazarse grandes distancias.

Utilice una botella de agua y una taza de café reutilizables. De este modo, reducirá los desechos y quizá hasta pueda ahorrar dinero en la cafetería.

Use menos servilletas. No necesita un puñado de servilletas para la comida que compra para llevar. Tome solo las que necesite.

Compre productos de segunda mano. Las cosas nuevas no tienen por qué ser las mejores. Visite tiendas de segunda mano para ver qué puede volver a utilizar.

Done lo que no utiliza. Las organizaciones benéficas locales darán una nueva vida a su ropa, sus libros y sus muebles poco usados.

Genere menos basura, ya que la mayor parte acaba en los océanos.

La lista completa se encuentra en este enlace: https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/takeaction/

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