La noche del 9 de noviembre del 2011, en el inmenso Mandalay Bay Events Center, noche en la que fueron entregados los Premios especiales de los Grammy Latinos, a Joe Arroyo, Gal Costa, José Feliciano, Alex Lora, Rubén Rada, Linda Ronstadt y Les Luthiers, conocí a Manuel Alejandro, uno de los más grandes compositores de música iberoamericana, quien también fue reconocido esa noche.

Estábamos en un saloncito pequeño atestado de personas, casi todas eran grandes glorias y personalidades de la música iberoamericana. Le invité a que viniera a los Premios Soberano donde queríamos homenajearlo, me dijo que le gustaría venir, y que lo coordinaramos con la comunicadora Mariasela Alvarez, quien es muy amiga de su hija, y es como si fuera de la casa. Pero los directivos de Acroarte en esa época no hicieron las gestiones necesarias y el intento no fue más que eso.

Manuel Alejandro es el autor de temas como Yo soy aquel, Provocación, En carne viva, Desde aquel día, Estar enamorado, Cuando tú no estás, ¿Qué tal te va sin mí?, Cierro Mis Ojos, Enamorado de la vida, Estuve enamorado, Los amantes, Hablemos del amor, y muchas más que son grandes éxitos en la voz de Raphael de España.

También de Amar y querer, Será, El más feliz del mundo, Lo dudo, El amor acaba, Voy a llenarte toda, Cuando vayas conmigo, Entre ella y tú, Lágrimas, He renunciado a ti, Quiero perderme contigo, A esa, Nadie como ella y muchos éxitos más en la voz del fallecido intérprete mexicano José José.

Con el premio especial de Grammy latino a toda su obra (Fuente externa)

Julio Iglesias canta de Manuel Alejandro Lo mejor de tu vida, Te voy a dejar de querer, Que no se rompa la noche, Alguien, El mar que llevo dentro, Voy a perder la cabeza por tu amor, y algunas más.

Rocío Jurado popularizó Como yo te amo, Señora, Lo siento mi amor, Se nos rompió el amor, Esta sed que tengo y muchas canciones más de Manuel Alejandro.

Jeannette hizo Soy rebelde, aquel éxito que coloreó una generación, pero también Corazón de poeta, El muchacho de los ojos tristes y Cuando estoy con él, entre otros que grabó.

Aquella Marisol que es una leyenda que hace años no aparece en público le cantó Háblame del mar, marinero y Niña.

No lo puedes negar, en la voz de la controversial Lupita D´Alessio, cuando no era controversial, fue un hit.

El mito que sigue siendo Nino Bravo grabó sus Es el viento, Como todos, No debo pensar en ti, ¿Quién eres tú?.

Hace pocas semanas José Luis Rodríguez El Puma, alborotó la noche de Cap Cana cantando temas de Manuel Alejandro como Será que estoy enamorado, Dueño de nada, Dulcemente amargo, Voy a perder la cabeza por tu amor, Por si volvieras, entre las muchas otras que grabó del genio español.

El mexicano Emmanuel grabó sus Quiero dormir cansado, Insoportablemente bella, Todo se derrumbó dentro de mí, El día que puedas, Esa triste guitarra, Este terco corazón, Tengo mucho que aprender de ti, Con olor a hierba, Cuando no es contigo, Pobre diablo, Detenedla ya, Porque ella no sabe vivir sin mí, entre otros muchos títulos de Manuel Alejandro.

El panameño Basilio popularizó de Manuel Alejandro La Gioconda y Cisne Cuello Negro.

El nicaragüense Hernaldo Zuñiga, grabó óen los años 70 y convirtió en hits Procuro olvidarte, Insoportablemente bella, Amor de tantas veces, Ese beso que me has dado.

Ha sido productor y compositor de decenas de discos de otros grandes artistas -además de Raphael, Rocío Jurado, José José, etc.- como Plácido Domingo, Luis Miguel, Isabel Pantoja, Falete, Christian Castro.

El Cervantes de la música popular

Su aporte a la música popular iberoamericana es inconmensurable. En fin, hablamos de alguien que me gustaría calificarlo como un Cervantes de la canción romántica.

Tal y como apuntara el popular músico y presidente de la SODIAE Pochy Familia, en una llamada a quien suscribe después de publicado este texto, hay que destacar las dotes de arreglista de Manuel Alejandro, sobre todo en el área de las cuerdas.

Manuel Alejandro, quien es padrino de Alejandro Sanz, y ha tenido que ver con la vida artística de muchos de los grandes intérpretes de España y América Latina, cumplirá el 21 de febrero 87 años de edad. «A esta edad no te preocupa el morir porque sé que el morir es fácil, sino el saber que se va a morir. Eso es lo que te hace pensar en algo que es bastante desagradable, como todos los finales. Aunque terminen bien las películas, los finales saben mal», acaba de declarar en una entrevista al Diario de Sevilla donde parece quejarse de que ya no le visitan ni las musas ni los intérpretes.

En México junto a Armando Manzanero, recibido por la SACM (Fuente externa)

De hecho, el año pasado, en México, donde es adorado, el maestro declaró que «cuando llegan los años la materia se rinde y crece la sensibilidad que únicamente sirve para reír o llorar».

El famoso compositor es de las personalidades que salió huyendo de la muy desprestigiada SGAE, y se afilió a la Sociedad de Autores y Compositores de México (SACM), institución donde estará «tranquilo, acunado, mecido y arropado como nunca he estado en la vida», declaró el pasado 24 de octubre del 2019.

Como todo creador de verdad, se hace rodear de creación. Cada día se levanta y hace gimnasia «oyendo música clásica por lo general. Oigo cada día una hora y media de música. La música, como la lectura y la literatura, es esencial para el músico», le ha dicho al periodista Rafael Navas de Diario de Sevilla.

La entrevista ha sido a tenor con que el día de su cumpleaños, Jerez de la Frontera, la localidad gaditana de donde es nativo, le reconocerá como Hijo Predilecto, así como lo fue su padre, el también músico Germán Álvarez Beigbeder.

En la entrevista reconoce que por estos días escucha «los cuartetos de Schostakovich, el 2, el 7 y el 8 que son una maravilla. Beethoven donde echó el resto de verdad fue en los cuartetos de cuerda, no en las sinfonías ni en las sonatas».

Iniciado en la música clásica y formado en ella como pianista que era lo que quería ser Manuel Alejandro, varió el rumbo cuando se fracturó el codo a los 16 años, y tuvo que dejar el piano por dos años, instrumento al que está atado desde los 8 años de edad -hace ya 79- «me fracturé el codo derecho que todavía no puedo mover bien y me cuesta coger un cubierto o hacerme el nudo de la corbata. Es la razón única y verdadera por la que empecé a escribir canciones. Para mí el piano es algo esencial para componer y sobre todo música clásica. Los compositores grandes, cuanto más grandes han sido mejores pianistas. Desde Beethoven a Bach, Chopin, Brahms… Entonces fue cuando empecé a diluir mi vida e irme por otros caminos aunque inicialmente era la música clásica», ha dicho al Diario de Sevilla en una de las entrevistas más interesantes que ha ofrecido.

La música para cine: un aperitivo que nunca se termina

Una opinión controversial acerca de la música hecha para cine, acaba de ofrecerla cuando opinó que nunca habría hecho música para el séptimo arte «Creo que es un servilismo absoluto escribir música para cine. He escuchado sinfonías de Schostakovich firmadas por otros, que no digo quién, en películas americanas. La música de películas es música a bocados, es como un aperitivo que no se termina, no se llega a la comida nunca, se van sirviendo, sirviendo, por eso hablo de servilismo».

Entre sus compositores preferidos están Schumann, Brahms, Bach, Ravel, Debussy, su propio padre («cuya música hasta durmiendo escucho»). Pero sobre todos prefieres a Chopin, («quien nunca debió hacer música para orquesta»). Para Manuel Alejandro, justamente de Chopin, «La obra de los ‘Estudios’ ha formado a tantos concertistas que es la obra más grande de la música que jamás se ha hecho».

Manuel Alejandro, quien no ha ido a recibir los doctorados honores causa que le han endilgado manifiesta que es un enamorado de lo docto, «vivo para eso, admirándolo, metido en eso, anotando cosas de eso. Pero no me he considerado nunca ni en formación una persona docta. Yo digo que soy un músico compositor con faltas de ortografía. Las faltas de ortografía literarias son extensibles a la música que hago. La gente no se da cuenta, pero las tengo».

Manuel Alejandro quiso ser solista, pero se decidió a componer para los demás (Fuente externa)

A los 87 años es un hombre que no se ha dejado aplastar por la tecnología: «yo grabo en ‘Pro Tools’ solito, hago todo en el ordenador y oigo música constantemente en el móvil, desde la cama. Ahora, a la hora de la verdad, me olvido de todo eso. Para crear lo que hay que tener es un gusto especial desde que naces. Todo lo que vas escribiendo, tanto con la pluma como tocando, está dentro de ti. Tú en realidad lo que haces es sacar esas cosas que tienes dentro, ese hueso lo vas limando con tu cultura pero el bloque central de creatividad lo debes tener desde nacimiento».

Él dice que no, que las musas y los intérpretes lo han abandonado, pero parece que no es tal. El 20 de marzo se presentará en México junto a Armando Manzanero. A lo mejor hay tiempo de invitarlo a República Dominicana y que este país le haga el homenaje merecidísimo por hacernos soñar tanto con sus canciones en una gran coral que incluye también a Lolita Flores, Plácido Domingo y muchos más, que le siguen admirando y queriendo como el gran maestro que es.

(Fragmentos de entrevista han sido tomados, gracias a la cortesía de la Jornada de México y Diario de Sevilla y el periodista Rafael Navas, de España. Así mismo, el video documental El documental de Manuel Alejandro, colgado en Youtube pertenece a The Nebraska Project)

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