El cura del penal, en Vis a Vis, A la izquierda Luis Del Valle (Captura de pantalla)

La serendipia es ñoña y aguda. Dice las cosas y solo después es que la escuchamos. Me acaba de ocurrir esta mañana con Luis Del Valle. Estoy repasando la segunda temporada de la serie española Vis a Vis, en Netflix, para poder ver la tercera, y es cuando me ha saltado en la pantalla el sacerdote que ha hecho Luis Del Valle y que la primera vez que vi la segunda temporada no vi.

A los pocos minutos de verlo me iba a llegar una nota anunciando que Luis Del Valle concluyó recientemente su actuación en la película “El país de las ultimas cosas”, una adaptación homónima de la novela de Paul Auster, bajo la dirección del argentino Alejandro Chomski.

La nota anuncia igualmente que el actor dominicano se acaba de unir a los talentos que representa Desirée Álvarez, CEO de la agencia Casting Factory.

Sin embargo su rol de cura en la primera y segunda temporada de “Vis A Vis” fue algo grato que lo sorprendió cuando lo llamaron. “No lo dudé dos veces, tanto los actores como los productores, y directores son gente encantadora y muy talentosa. Estaría feliz de volver a cualquiera de sus proyectos como la Casa de Papel o los que vengan”

Luis Del Valle ha sido dirigido en sus últimos proyectos por Tito Rodríguez, Ángel Muñiz, y José Enrique Pintor “Pinky”.

Después de “La familia Reina”, ha vuelto a estar bajo el mando de Tito Rodríguez en la película “La fiesta”. En el caso de “Juego de hombres” Luis participa, junto a otros grandes talentos locales, en el preciado largometraje del polifacético Ángel Muñiz. Además, con José Enrique Pintor “Pinky” tuvo el gran reto de interpretar a Fray Antón De Montesinos en su docudrama “Santo Domingo”. “Esto fue todo un privilegio! No me puedo quejar, me siento muy agradecido con estos directores y sus respectivos proyectos”

Luis ha estado en películas españolas galardonadas con premios Goya. Una de ellas, sus inicios en la pantalla grande de España, fue “No habrá paz para los malvados” de Enrique Urbizu, donde tuvo una participación especial. Y la otra, años después, ha sido con el director Rodrigo Sorogoyen, en su película “Que Dios nos perdone”… donde compartió escena con el gran Roberto Álamo…

“¡Sí, cosas de la vida… jejejeje! Nunca sabes el éxito que tendrá cada proyecto, pero uno sigue haciendo y creciendo paso a paso…”, expresó Luis en la nota.

Luis Del Valle de perfil en su rol de cura en Vis a Vis (Captura de pantalla)

Participó en las comedias españolas “Aída” y “La que se avecina”. “Fue muy divertido! Es curioso, pues en el caso de “Aída” audicioné desde mi casa grabándome con mi celular para hacer de mariachi y me seleccionaron de inmediato… En ese maravilloso set me sentí como pez en el agua durante el rodaje. Ya luego cuando emitieron ese capitulo en Telecinco, al día siguiente me convocaron de la también exitosa producción de “La que se avecina” y lo mismo, fue genial…”, manifestó.

El trabajo como coach de actores es una labor que le surgió sin planteárselo. “El cine te da la oportunidad de conocer mucha gente valiosa y en ese sentido, me regaló la fortuna de colaborar como coach de acento dominicano para el gran actor mexicano Damián Alcázar, durante el rodaje de “Rubirosa”. Su generosidad hacia mí y su profesionalismo fue además un gran aprendizaje, tanto para la vida como para el trabajo dentro y fuera del set. Eso sí, juntos somos dinamita… jajaja… Luego de ese proyecto coincidimos en “Cartas de un sicario” de Pedro Urrutia (no se la pierdan), en el que fui el acting coach de la película, y también pude trabajar con Julio Bracho, Pepe Sierra, Tempo, Héctor Aníbal, entre otros grandes de la industria local e internacional”, aseguró.

“Tener la figura de un coach que ayude al actor a pulir y preparar su personaje y sus escenas, y darle apoyo en el set antes y durante el rodaje, es un plus tanto para los actores como para el director, que la audiencia agradecerá… Lo disfruto mucho y espero se siga valorando este rol en nuestra industria…”, comentó.

Luis Del Valle defiende la Ley de cine y felicita la labor de la DGCine como autoridad y líder del constante desarrollo de la industria. Motiva a todos los sectores del quehacer audiovisual a trabajar en sinergia, que sigan creciendo las relaciones ganar-ganar, que se defiendan y negocien tarifas y condiciones justas para todos, incluso en la publicidad que también hace falta.

Desea que se siga apoyando la sociedad de gestión de derechos para los interpretes, aplaude el desarrollo de guionistas con nuevas historias que entretengan y hagan crecer la audiencia. “Seguir ajustando en la marcha es un buen camino al éxito… y es un asunto de acción..! Ahí todos somos actores!”

“Estaría muy bien encontrar una formula que permita el rodaje de series y películas durante todo el año!”, finaliza la nota.

Así son las cosas. La serendipia es ñoña y aguda.

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