Una pareja con una niña arribaron hoy entre los turistas alemanes a España (Captura de pantalla)

Los primeros turistas llegaron ya y llegaron bailando el chachachá, cabría decir parafraseando el clásico de Rosendito Ruiz Quevedo Los marcianos.

Los alemanes han dado el pistoletazo de salida, y han arribado ya a las Islas Baleares, que es en el verano el sitio donde anidan -como aves que emigrancíclicamente- preferiblemente en los veranos europeos, ellos y los ingleses.

Es un programa piloto, una especie de laboratorio que estudiará con los cómo será el desmadre, perdón la reapertura de fronteras que ocurrirá en España el 21 de junio.

Han salido de Dusseldorf y han aterrizado en Palma de Mallorca. Son 180 turistas alemanes. 180 marcianos. La avanzadilla de los 11 mil turistas alemanes que comenzarán a arribar en 47 vuelos, desde el lunes próximo. Los primeros, y seguro los próximos que lleguen serán recibidos con aplausos por los trabajadores y ejecutivos de los hoteles seleccionados.

Aplausos para los valientes (Captura de pantalla)

El primero de los vuelos llegó rozando las 11 de la mañana (hora de España) y el segundo debe haber arribado en la tarde.

«Estamos muy contentos de estar aquí. Adoramos Mallorca, venimos varias veces al año», dijo el turista George Kasbach a su llegada, en declaraciones a la AFP.

«Vimos el número de personas enfermas (de covid-19) en Mallorca y actualmente hay muy pocas; aquí me siento seguro», indicó al llegar de los alrededores de Colonia.

Los turistas alemanes no tendrán que pasar cuarentena aunque sí cumplir una serie de condiciones sanitarias. Se trata de unos 300 protocolos, según la prensa española.

Los primeros turistas en los aviones, no se observa distanciamiento social (Captura de pantalla)

Entre las condiciones que les han puesto a los marcianos de la reapertura están: que provengan de zona Schengen; que la comunidad autónoma de destino (en este caso, las Baleares) se encuentre en fase 3; que tanto el destino como el territorio del que procedan presente una tasa de ataque de Covid-19 de menos de nueve casos por cada 100.000 habitantes en los últimos siete días de forma consecutiva; y que tengan comprados tanto el billete de ida como el de vuelta, así como el alojamiento, que no podrá ser inferior a cinco noches. Deberán rellenar un formulario, facilitado por las compañías aéreas en la frontera, con los datos personales de los pasajeros, con el objetivo de poder tenerles localizados y saber dónde se alojarán.

La comunidad de las Baleares está preparada para esta experiencia pionera con 9 alojamientos listos para cuarentenas de turistas en Mallorca, 2 en Ibiza y negocia los de Menorca; dispone de 150 «rastreadores» que siguen los contactos de los nuevos casos; tiene capacidad para realizar 10.000 pruebas diagnósticas a la semana y actualmente solo hay en las islas 209 casos activos de la enfermedad, según datos aportados por Francina Armengol, la presidenta de las Islas Baleares, citada por la prensa española.

Cámaras medidoras de temperatura (Captura de pantalla)

Los controles

Una vez arribaron al aeropuerto, a los marcianos se les midió la temperatura. Si tienen síntomas se someten a pruebas PCR, sino no. Si dan positivos serán trasladados a unos apartamentos junto a sus familiares para ser aislados, u hospitalizados si lo requieren. Se someterán a ser rastreados por posibles contactos para evitar rebrotes de la pandemia en la zona. Al arribar reciben un mensaje de texto con información sanitaria relevante, como números de contacto de emergencias y medidas a observar. También se les entregan folletos informativos.

En los hoteles donde se alojan ya los primeros marcianos el personal ha sido sometido a una cuidadosa y estricta capacitación en cuanto a las medidas sanitarias.

Según la prensa balear los hoteles listos para recibirlos son Playa de Palma, Riu Bravo, Riu Concordia e Iberostar Cristina, dos en Alcúdia y otros en Menorca, Ibiza y Formentera. La comunicación entre trabajadores y huéspedes se hará siempre de manera tecnológica (con apps específicas que permitan evitar el contacto) y la metodología del buffet ofrecido en los comedores cambia, siendo únicamente individual.

En la frontera (Captura de pantalla)

Los hoteles han imitado su capacidad a entre el 50% y el 60%. La frecuencia de la limpieza de los espacios ha sido aumentado y han instalado una serie de mamparas de protección para evitar cualquier posible contagio entre turistas y trabajadores. Asimismo, los objetos habituales como mandos a distancia, puertas, teléfonos y cortinas, se desinfectan a diario.

Una de las críticas fundamentales es que las pruebas deben realizarse no a la llegada, sino en el país de partida, antes de tomar el avión, para evitar la transmisión posible no solo durante vuelo, sino también al llegar al país.

Mientras Francia anunció este lunes que el lunes próximo levantará las restricciones a los viajeros europeos, es importante que este tipo de experiencias sirvan también para países como República Dominicana. Porque hay desespero porque acaben de llegar los marcianos, y que lleguen bailando el chachachá.

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