Ingeniero Rogelio Viesca, presidente de Claro Dominicana (Captura de pantalla)

Uno de los renglones que hay que desarrollar urgentemente en República Dominicana es el de los congresos científico técnicos de las distintas áreas de interés de la sociedad. Son una ventana real que marca el camino hacia el desarrollo. Porque es mentira que este país se va a dejar llevar por el maremoto de indisciplina social y el relajo, impulsados por instintos salvajes y la superficialidad, que ha ocurrido en el fin de año, en todas las capas sociales, donde las fuerzas del orden se vieron desbordadas.

Recuerdo en mis años (hace 17 o 18 años) de profesor del Colegio Babeque, donde la directora Rosalía Perdomo, insistía y seguramente sigue insistiendo, en la necesidad de desarrollar el pensamiento científico y su exposición por parte de los educandos.

En Rusia, una de las clases extracurriculares más interesantes en la que participaban mis excompañeros universitarios, era el de aprender a ser expositores en los foros científicos. Algo así hace falta llevar a la escuela pública dominicana.

Eventos como los realizados por la empresa telefónica Claro en el 2020, sentaron precedentes -gracias a su divulgación popular a través de los medios propios, incluidos canales de televisión- para una necesaria continuidad del alto nivel científico técnico demostrado, que aportaron innovadoras soluciones e informaciones necesarias para poder pensar en el futuro.

ClaroTec Salud y Economía, por ejemplo, el más reciente, celebrado los días 18 y 19 de noviembre del 2020, estuvo dedicado a analizar los desafíos de la pandemia y sus efectos en el devenir económico mundial.

Expertos de impacto global como la Premio Nobel de Economía 2019 Esther Dufló, el destacado médico-científico, emprendedor e inventor Daniel Kraft; Bertalam Meskó quien es uno los pensadores biotecnológicos más importantes del mundo; David Rogers una autoridad global en transformación digital, autor del bestseller internacional The Digital Transformation Playbook, entre otros, le dieron al evento virtual un nivel científico pocas veces visto no ya en República Dominicana sino en todo el Caribe.

Apenas dos meses antes, 16 y 17 de septiembre se había realizado bajo el mismo modelo el ClaroTec Educación, que se convirtió en el evento de mayores aportes al ecosistema de educación de República Dominicana, donde se expusieron modelos exitosos de educación a nivel mundial, así como el conocimiento de herramientas colaborativas que enriquecen el paisaje tecnológico en función de la educación.

Expertos globales como Tony Warner, propulsor de la transformación educacional en el mundo; el visionario y creador de una nueva forma de ver la educación superior Ben Nelson; el destacado educador y brillante investigador pedagógico finlandés Pasi Sahlberg; entre otras personalidades que ayudaron a tener una idea de cómo reinventar la educación en tiempo de pandemia y muestra el camino hacia la digitalización de la enseñanza.

Desconozco cuales serán los planes para este 2021, pero seguramente ya deben estar planificando alguno que tenga que ver con algún aspecto científico técnico de necesidad para el país, porque de eso se trata.

Si yo fuese profesor todavía sería un ferviente buscador de informaciones en las propuestas gratuitas de la Fundación Carlos Slim. Aprovechar aunque sea un mínimo del caudal cognoscitivo que existe en sus propuestas, me convertiría en un mejor profesor.

Dicho sea de paso, a mi que me fascina la cultura, hace pocas semanas «visité» la Casa Guillermo Tovar de la Teresa, una maravilla del siglo XIX, que respira refinamiento, luz y sobriedad. Son de esos detalles que te animan a saber más y más. «Pasillos de memoria, nicotina, mole y tequila», como si fuese un verso del mismísimo Carlos Pellicer.

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