
El gobierno de República Dominicana ha expulsado a un grupo de 9 diplomáticos cubanos con sus familias, a caja destemplada.
El fundazo cayó como una centella sobre la nuca de los ‘diplolicías’ cubanos que, según ha sabido Nota Clave por fuentes de entero crédito, habrían participado en un seguimiento e intento de secuestro de los cinco deportistas cubanos que abandonaron la delegación cubana a los recién concluidos Juegos Centroamericanos y del Caribe.
La conducta indecorosa de los diplolicías, enojados por la fuga, les hizo tomar atribuciones indebidas: búsqueda y captura de nacionales cubanos en otra nación, sin conocimiento ni acuerdo con las autoridades del país.
Eso lo hacen en Cuba, y lo han hecho en muchas otras ocasiones a lo largo de la historia desde el 1959 hasta acá en países de Europa, América Latina, etc., sobre todo con personal que ha abandonado delegaciones o misiones diplomáticas. Los sedan, los enyesan a cuerpo entero (pret-a-porter) y los devuelven a Cuba en aviones de Cubana (cuando existía la línea aérea).
Estos diplolicías se sienten como si tuviesen permiso para actuar por su cuenta, realizando actividades policiacas en un país que no es el suyo. Esto, obviamente enojó al gobierno dominicano.
Pero el enojo mayor pudo haber sido porque algunos de esos funcionarios se atrevieron a pedirle al gobierno dominicano, de manera hostil, como si fuesen ellos miembros del DNI, o del G5, deportar a los cinco deportistas. A lo cual el gobierno dominicano, indignado, se negó. Dando órdenes y como siempre, echándole la culpa, por supuestamente recibir órdenes del gobierno norteamericano.
En otro orden, otras fuentes aseguran que el gobierno cubano tiene en República Dominicana una de las más fuertes fuentes de espionaje a favor de Rusia, China e Irán.
Con todo esos elementos flotando en el aire, ¿quién tiene la razón?

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