SD. La almendra es una semilla milagrosa, que contiene proteína, fibra, hierro, zinc, vitaminas A, B6 y E, calcio, manganeso, magnesio, cobre, ácido fólico y riboflavina.

Es cierto que tienen un alto contenido graso, pero son enormemente saludables y muy nutritivas. También son altas en ácido fítico, una sustancia que enlaza a ciertos minerales y evita que sean absorbidos. Esto significa que la cantidad de hierro, zinc y calcio que puede conseguirse de ellas no se ve reducida.

Otro beneficio poco conocido es que son grandes aliadas para el desarrollo del bebé cuando la mujer está encinta.

Estudios recientes han demostrado que las almendras son una fuente rica en “ácido fólico”, el cual ayuda al desarrollo del cerebro y al desarrollo neurológico del feto; y la vitamina E, que protege al bebé de futuro riesgo de asma. Además, son una fuente saludable de grasa dietética y carbohidratos y ayuda a eliminar kilos de más que vienen con el embarazo por la sensación de saciedad que traen.

Una sola almendra contiene proteína, fibra, hierro, zinc, vitaminas A, B6 y E, calcio, manganeso, magnesio, cobre, ácido fólico y riboflavina. Es una comida muy nutritiva para cumplir con las necesidades nutricionales de una mujer durante el embarazo.

La almendra en su cáscara (Fuente Externa)

Enormes beneficios

Las almendras son en realidad de las mejores fuentes naturales de ácido fólico. Así que las mujeres embarazadas pueden comerlas tranquilamente para el correcto desarrollo del feto. Puede que necesite una cantidad adecuada de ácido fólico antes y durante el embarazo para prevenir defectos en los conductos neurales que puedan causar problemas incurables para el bebé. Estos incluyen una malformación de la columna, mortinato o parálisis en los miembros inferiores.

Investigaciones realizadas sobre estas semillas, han demostrado que los bebés siempre corren el riesgo de sufrir obesidad y trastornos metabólicos más adelante en su vida, y ahí es donde las almendras se hacen importantes, porque proporcionan una fuente saludable de grasa dietética y carbohidratos. Reducen el estrés oxidativo, inflamación y el azúcar en la sangre.

Uno de los mayores desafíos del embarazo es el aumento de peso. Las almendras tienen un buen nivel en la escala de saciedad y mantienen a las futuras madres satisfechas por más tiempo. Según un estudio en 20 mujeres obesas con embarazos de alto riesgo, se observó que comer 56 gramos de almendras promovió la saciedad reduciendo la hormona del hambre “grelina” e incrementando la hormona que reduce el apetito, “leptina”.

Uno de los tantos beneficios de las almendras durante el embarazo es que puede cumplir los altos requisitos de Hierro en el embarazo. Ya que los requisitos de hierro son más altos después del primer trimestre, es importante tener sus reservas listas. Las cantidades que puede ser absorbidas con una dieta de embarazo óptima, son mucho menores que el hierro necesario en las últimas etapas del embarazo. Una mujer debe iniciar el embarazo con depósitos de hierro no menores a 300mg para cumplir con los requisitos completos del bebé.

Según un estudio, el consumo de almendras durante el embarazo se asoció inversamente con el asma en niños de 18 meses de edad. Un mayor consumo de nueces demostró estar inversamente relacionado con los diagnósticos de asma relacionados con medicamentos en niños. El estudio concluyó que consumir maní y nueces como almendras durante el embarazo puede reducir el riesgo de desarrollo de enfermedades alérgicas en niños. Así que es absolutamente seguro comer almendras y similares durante el embarazo.

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