Don Milito, 90 años, necesita una silla de ruedas y 65 mil para pagar la cirugía (Foto servida)

En el campo el trabajo comienza desde niños, ayudando a los padres, lo mismo desyerbando que cargando agua, sembrando en los surcos o recogiendo la cosecha. Y Don Milito, con 90 años a cuesta (nació en 1931), debe ser uno de los hombres que acumula más horas y más días con sus noches trabajados a todo lo largo y ancho de República Dominicana.

Su nombre real es Ramón Herminio Espinosa Almonte y reside en El Barrio Los Tocones de Cotuí.

Ahora mismo don Milito se encuentra interno en el Centro Cibao, en Santiago.

Cuando tenía 16 años, en aquellos años en que había pocos médicos y menos dinero para pagarles, mientras trabajaban en el campo, le cayó un tronco en el pie izquierdo, y perdió los dedos y parte del pie, tanto que le impedía caminar. Y a pesar de eso, arrastrándose, trabajaba en los surcos.

«Desde entonces empezó a sufrir de eso. No había médicos y le hacían curas caseras. A los pocos años empezó sufrir mucho y se le hizo una úlcera. Luego pasaron los años y nunca se le sanó», según cuenta a Nota Clave su hermana de crianza Aurelina. «Cuando los médicos empezaron a tratarlo le decían que lo mejor era amputar y nunca estuvo de acuerdo. Solo ahora, hace apenas tres meses se decidió y le amputaran esa pierna izquierda que le obligó a estarse arrastrando por el campo toda la vida», asegura.

Así, don Milito cultivaba yucas, habichuelas, tabaco, plátanos, de todo sembraban, cuenta Aurelina, la hermana más pequeña de todos que eran 12.

Realmente la mamá de Milito y la mamá del papá de Aurelina, eran hermanas. Así que en la ausencia del padre biológico, don Ramón Morales fue el padre de Milito.

Ahora este hombre de piel curtida por el sol, de mirada triste pero diáfana, sincera, pide ayuda porque ya le amputaron la pierna de sus dolores de toda la vida y ahora le van a amputar la otra. Eso ocurrirá puede que este primer día de julio o el segundo. Y Milito ha pedido ayuda. Se lo pidió a su hermana Aurelina. «Hay gente buena en el mundo», dijo. «A ver si alguien me da una ayudita, no es mucho lo que pido», ha dicho el hombre que espera el momento en que el médico le diga que es hora.

Don Milito necesita ayuda para su cirugía y para después de esta.

Milito carece de recursos para asumirla cirugía, ni tampoco para el dia a dia. «Tiene su esposa Mercedes. Tuvo cuatro hijos, los dos mayores murieron y los dos menores poco pueden ayudarle. Una de ellas es una mujer con dos hijos y no trabaja. El varón trabajaba en la Barry Gold y lo cancelaron. Tiene un tallercito de mala muerte en la casa donde arregla puertas y eso», enumera Aureliana, que es la menor de todos los hermanos.

Milito vive en Cotuí en El Barrio Los Tocones, ahora Puerta Hermosa. Al lado de Colmado Cordero.

DOn Milito pide ayuda, hace tres meses le apuntaron la pierna izquierda, ahora le amputarán la derecha (Foto servida)

¿Qué necesita don Milito?

Primero que todo 65 mil pesos para pagar la cirugía. Luego una silla de ruedas para que este hombre que ha pasado su vida arrastrándose por los surcos, pueda tener una perspectiva distinta de sus interlocutores y de la naturaleza.

Y claro, algo más para que pueda alimentarse y comprar medicinas.

Un hombre así, que ha cultivado la tierra y ha creado una familia, merece esa ayuda. ¿Y qué son 65 mil pesos para alguien que ha dado alimentos durante muchas décadas? ¿Y qué es una silla de ruedas para un hombre que desde la tristeza de esa mirada profunda y campesina, no quiere quedarse en una cama? Don Milito pide algo para comer. Ya sabemos que esta pandemia ha hecho más pobres a los pobres. Y más vulnerables a los enfermos.

Yo quiero ayudar a don Milito. Y por eso visibilizo su historia, su dolor de hombre, que se niega a irse. Y quiere permanecer, aunque sea para poder darle los buenos días a las aves que vuelan y a veces lo sorprenden en la ventana de su casita.

Este es el nuevo reto del Team que lidera Marlen Estrella y conforman también Alice Mañón Miolán, Paola Khoury y quien suscribe.

Entre todos podemos ayudar ahora mismo a don Milito. Si alguien tiene una silla de ruedas que la pueda donar, será muy bienvenida. Y si a Ud. le es posible ayudarlo con algo de dinero, puede hacerlo a la cuenta de su sobrina.

Para depositar:
Stephany Cepeda Morales
Banco Popular
No. de cuenta 402-2384136-8

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