La de los Rosario -no la de Los Hermanos Rosario-, sino la de todos los que llevan apellido Rosario y están siendo víctimas de una probable estafa, es una triste historia.

Es triste que a uno lo estafen, sobre todo porque la ya de por sí baja capacidad de credibilidad en los demás que le queda a uno se ve herida por una estafa como la que le ocurrió a la familia los Rodríguez, en Cuba. Y eso más que triste, es patético.

Este miércoles los Rosario, no la orquesta obvio, sino los estafados, protestaron frente a BanReservas y antes habían protestado frente a la embajada de España, para reclamar una herencia que supuestamente les toca por llevar ese apellido.

Lo mismo ocurrió en Cuba con los Rodríguez. Hay que dar por sentado que en Cuba lo que más hay son Pérez y Rodríguez. El mismo esquema de estafa, la misma cantidad más o menos, los mismos cuentos que no se pueden probar porque se pierden en los anales de la Historia. Allá la cosas terminó así: los Rodríguez estafados, y por lo tanto más pobres que lo que eran antes de meterse en este cuento de camino. Uno de los estafadores principales acabó con su vida y el otro según tengo entendido sigue aún preso. Recuerdo un viejo amigo de apellido Rodríguez Manso que se dejó caer en esto y casi pierde hasta los apellidos. Ah y una película El Cuerno de la Abundancia, una comedia de Juan Carlos Tabío.

Ahora la leyenda urbana de los Rodríguez

Los herederos de la familia Rosario reclaman una herencia que alguna mente brillante les metió en la cabeza que les toca… por llevar el apellido Rosario. Cuentan que unos tales Celedonio y Jacinto Rosario, oriundos de Cotuí, eran dueños de donde estuvo la Rosario Dominicana que hoy pertenece a la Barrick Gold, y que les quitaron esas tierras ilegalmente, por eso toda su herencia les toca a los Rosario. Supuestamente hace años -no se dice cuántos- reclamaban 10 millones de dólares. Y ya el valor es supuestamente de 13 trillones de euros. Dicen que los Rosario -no Los Hermanos Rosario- son unas 30 000 personas, el botín tocaría a unos 433 000 billones de euros por persona.

Es decir, para que se tenga una idea, los Rosario estarán en capacidad de sacar de la pobreza a República Dominicana, Cuba, Haití y Puerto Rico juntos, sin pestañear.

Para que se tenga una idea, el Top 10 de los más ricos del mundo en el 20198 está encabezada por Jeff Bezos, el fundador de Amazon y es de 131 mil millones aproximadamente. Le siguen Bill Gates con 96,5 mil millones, Warren Buffett con 82,5 mil millones, el francés Bernard Arnauld, familia del marido de Salma Hayek 76 mil millones, el mexicano Carlos Slim dueño entre otras empresas de Claro con una fortuna de 64 mil millones, el español Amancio Ortega dueño de Zara y muchas otras con 62,700 millones, Larry Ellison de Oracle Corporation con 62,5 millones, Marck Zuckerberg dueño de Facebook con 62,300 millones, Michael Bloomberg con 55,500 millones y Larry Page, dueño de Google con 50,800 millones de dólares.

Para que se tenga una idea, cualquier Rosario saltapatrá tiene -según estos doctores honoris causa de la Universidad de la Vida- tanto dinero como Jeff Bezos, Bill Gates, Warren Buffett, Bernard Arnauld y Carlos Slim juntos.

Perdonen que me ría.

Las maravillas de Cotuí

Cotuí es una población de gente de trabajo.

Cuentan por ahí que en el 1880 una compañía gringa se formó bajo el nombre de Rosario Mining Company para trabajar en la mina El Rosario, en San Juancito, Honduras. Que como se sabe no está en Cotuí. Aunque hay quienes siguen insistiendo en relacionar uno y otro en aquella época.

Según ha escrito Amparo Chantada el 25 de agosto del 2017 en el periódico Hoy («Rosario Dominicana al cierre: la cruda realidad»): Rosario Resources Corp. (Rosario Mining Company) se instaló en Pueblo Viejo, en 1967, cuando el señor David Moore negoció con el gobierno del Dr. Balaguer la explotación de una mina de oro. «Rosario Mining inicia la explotación del oro en 1972, produciendo 5 millones de onzas de oro y más de 20 millones de onzas de plata al año (la mina llegó a producir un promedio de 400 y 600 onzas diarias de oro que se encontraban en forma de óxido en una mina a cielo abierto), hasta que Antonio Guzmán la nacionalizó en 1979 comprando el 54 % de las acciones, para pasar a operarla hasta 1999, fecha de su cierre».

La destacada periodista agregó que «Al cierre efectivo de Rosario Dominicana en 1993 se dejó enormes pasivos ambientales sin remediar, a pesar de la construcción de las plantas de tratamiento Margajita y Mejita, entre 1988-1989 las cuales tenían capacidad para tratar 360 m3 de agua, las 24 horas del día con la misión de convertir en neutro el PH que iba a los acuíferos naturales, en particular a los arroyos Margajita y Maguaca. Esas plantas de tratamiento dejaron de funcionar, a nadie le preocupó y los desbordamientos fueron envenenando la zona hasta el Bajo Yuna, sin que nadie se inmute: 1º la presa de cola de Mejita que cubría una superficie de 1,4 km2 se desbordaba en el río Maguaca, el mismo afluente del río Chacuey, 2º la presa de cola de Las Lagunas con una extensión de 0,5 km2 hacía lo mismo, 3º el arroyo Margajita, que nace en la mina y la atraviesa, cargo, todos esos años, en sus aguas, los sulfuros expuestos al aire libre generando un drenaje ácido en forma continua que contaminó desde su paso por Pueblo Viejo, en un largo recorrido hasta la presa de Hatillo, al NW de la mina, denunciado con fotos ampliamente difundidas a la opinión pública».

Pero nadie se preocupó por la calidad de las aguas de la presa de Hatillo, mucho menos los Rosario -no me refiero a la famosa orquesta de merengue- «que irrigan los arrozales del Bajo Yuna, como nadie se preocupó por los pasivos sociales que se manifestaban por un descrecimiento alarmante de la población en los 21 parajes pasando desde 6737 hb a 2340 hb, entre 1981 y el 2003 y niveles de pobreza alarmantes que los 102 comunitarios invitados a testimoniar en grupos focales simplificaban diciendo que con la mina, se perdió la vida, la agricultura, los árboles y la salud».

Cuenta la leyenda urbana (¿o rural?) que Celedonio y Jacinto tenían tanto dinero que lo mandaron a bancos de Suiza y España, porque en aquella época en República Dominicana supuestamente no había bancos cerca del 1850. Solo que sucede que en aquella época la minera no estaba asentada en República Dominicana, sino en Honduras. Y solo llegaron aquí en 1967.

Sigue la leyenda con que supuestamente ya el Banco Santander, de España, mandó ese dinero al Banco de Reservas de República Dominicana en el 2017.

Aquí un audio publicado en Facebook convocando a su gente, como un Dios que todo lo ve «en la cima de todo, cuidándolos, familia».

La Central del Derecho, oficina de Johnny Portorreal, un abogado que ha sido sancionado por el Colegio de Abogados por violación del código de ética y que en agosto de este año fue detenido cuando intentaba salir del país rumbo a España, es el vórtice de la supuesta estafa, pues cobran 2000 pesos por cada documento procesado y se cobra además a aquellos que quieren recibir más rápido que los demás cuando la herencia sea repartido. De hecho, hay quienes han invertido mucho dinero para lograr ser de los primeros.

Ya los bancos de aquí y de Europa dijeron que se pueden ahorrar su tiempo y dinero, pues no hay nada por ningún lado que le de legalidad a lo que dicen.

El propio Johnny Portorreal habla del año 1850, cuando en esa época la minera no estaba aquí. Y ninguna de las preguntas realizadas por Alicia Ortega resisten la más mínima mirada a los ojos.

La presidencia del Colegio de Abogados, el Ministerio de Energía y Minas, Yeni Berenice cuando era fiscal, han explicado que para recibir una herencia, los bienes tienen que estar en inventario, a nombre de alguien en específico, y con sucesores claramente identificados. Y nada de eso existe.

Todos coinciden y a todas luces se trata del mismo esquema de estafa colosal como la de Cuba y otros países.

El afán mesiánico, la verborrea digna del Lazarillo de Tormes en sus intenciones, la falta de transparencia en un asunto que tiene involucrados a miles de personas, dicen que esto va terminar mal. Y en esa supuesta estafa mezclan a Dios con Cantinflas.

Con esta historia de los Rosario, entre tontos y pícaros, se podría reescribir una versión del siglo XXI de «La Vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades», una de las novelas más excelsas de la literatura picaresca del Siglo de Oro español.

Nada, que las historias se repiten. Y como la pobreza tiene la cara fea, la gente no aprende nunca a ver lo que son las buenas y las malas intenciones.

Y si no vean adónde fue a dar Anna Sorokina, la joven alemana de ascendencia rusa que trató de estafar bancos por 40 millones de dólares y fue atrapada en Nueva York donde cumple años de cárcel.

El esquema de supuesta estafa es idéntico al de la conocida estafa nigeriana. Esta estafa consiste en ilusionar a la víctima con una fortuna inexistente y persuadirla para que pague una suma de dinero por adelantado, como condición para acceder a la supuesta fortuna. De hecho las estafa nigeriana es de las más creativas y tiene diversas variantes. Por ejemplo, una supuesta autoridad gubernamental, bancaria o petrolera africana solicita al destinatario los datos de su cuenta bancaria con el objeto de transferir a ella grandes sumas de dinero que desean sacar del país, a cambio de una sustanciosa comisión, alegando que alguien murió sin testamento ni beneficiarios dejando una cuenta bancaria con una suma millonaria y ellos no pueden cobrarla personalmente por ser empleados de la institución, después de varios contactos por correo electrónico, fax o teléfono, se le solicita que envíe dinero para hacer frente a gastos inesperados o sobornos. Por supuesto ni las cantidades adelantadas serán nunca restituidas, ni se recibirán jamás los beneficios prometidos.

En fijn, pobres Rosario. La orquesta no, claro, Los Hermanos Rosario siguen ¡bomba!

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