Ida Vitale (Fuente externa)

SD. Los Reyes de España entregarán hoy en Alcalá de Henares el Premio Cervantes, el galardón más alto que reconoce la obra de toda una vida a un escritor de habla castellana, a la escritora uruguaya Ida Vitale, de 95 años de edad.

En esta mujer menuda se esconden dos números con singular fuerza en su vida, el 4 y el 5. O un número resumen, el 45. Es la quinta mujer de 45 ganadores del Premio Cervantes y es quizás la última representante de la llamada Generación del 45, integrada por unos 25 autores uruguayos, con nombres de la talla de Idea Vilariño, fallecida en el 2009; de Mario Benedetti, fallecido ese mismo año; Angel Rama, quien además fuera esposo de Vitale, fallecido en 1983 en un accidente de aviación ocurrido en el Aeropuerto de Barajas, en España; y Emir Rodríguez Monegal, creador de la expresión «generación del 45» y fallecido en Estados Unidos en 1985, siendo profesor de la Universidad de Yale, entre otros.

Ida Vitale sufrió en 2016 el fallecimiento de su segundo esposo, Enrique Fierro, poeta y ensayista mucho más joven que ella quien fue alumno de Angel Rama y a quien ella le llevaba 18 años de diferencia. Juntos vivieron en Austin Texas, donde él fue Profesor Emérito de la universidad que lleva el nombre de la ciudad. Y al fallecimiento de este, regresó a Uruguay, donde reside actualmente.

La poesía de Ida Vitale pertenece a lo que han llamado el esencialismo. Una detenerse en cosas más bien enormemente mínimas, o en conceptos cotidianos, de los cuales hace brotar lo esencial, como una destiladora de alquimista. Vitale es además de poeta, crítica literaria, traductora literaria y profesora de literatura. Residió en México entre 1974 y 1984 y, desde 1989, en Austin (EE.UU.). Publicó los libros de poesía La luz de esta memoria (1949), Palabra dada (1953), Cada uno en su noche (1960), Oidor andante (1972), Jardín de sílice (1980), Parvo reino (1984), Sueños de la constancia (1988) y Procura de lo imposible (1998); y en prosa Léxico de afinidades (1994), entre otros. Ha recibido, entre otros, el IX Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo (compartido con Ramón Xirau), en el 2009; el Premio Internacional Alfonso Reyes, de México en 2014; el XXIV Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, en 2015; el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca, en 2016; el Premio Max Jacob, en 2017 y en 2018 la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, le otorgó el Premio FIL de la Literatura en Lenguas Romances.

El Premio Miguel de Cervantes está dotado con 125.000 euros y es considerado el mayor galardón literario en lengua castellana. Se concede anualmente por el Ministerio de Cultura a través de la proposición de la Asociación de Academias de la Lengua Española.

Aquí, tres poemas vitales de Ida Vitale, que hoy recibe el Premio Cervantes

Fortuna

Por años, disfrutar del error
y de su enmienda,
haber podido hablar, caminar libre,
no existir mutilada,
no entrar o sí en iglesias,
leer, oír la música querida,
ser en la noche un ser como en el día.

No ser casada en un negocio,
medida en cabras,
sufrir gobierno de parientes
o legal lapidación.
No desfilar ya nunca
y no admitir palabras
que pongan en la sangre
limaduras de hierro.
Descubrir por ti misma
otro ser no previsto
en el puente de la mirada.

Ser humano y mujer, ni más ni menos.

Invierno

Como las gotas en el vidrio,
como las gotas de la lluvia
en una tarde somnolienta,
exactamente iguales,
superficiales,
ávidas todas,
breves,
se hieren y se funden,
tan, tan breves
que no podrían dar cabida al miedo,
que el espanto no debiera hacer huella
en nosotros.

Después, ya muertos, rodaremos,
redondos y olvidados.

Exilios

…tras tanto acá y allá yendo y viniendo.
                                    Francisco de Aldana

Están aquí y allá: de paso,
en ningún lado.
Cada horizonte: donde un ascua atrae.
Podrían ir hacia cualquier fisura.
No hay brújula ni voces.

Cruzan desiertos que el bravo sol
o que la helada queman
y campos infinitos sin el límite
que los vuelve reales,
que los haría de solidez y pasto.

La mirada se acuesta como un perro,
sin siquiera el recurso de mover una cola.
La mirada se acuesta o retrocede,
se pulveriza por el aire
si nadie la devuelve.
No regresa a la sangre ni alcanza
a quien debiera.

Se disuelve, tan solo.

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