Juan Luis Guerra (Fuente externa)

SD. “¿Cómo se llama la nueva producción?” -le pregunté a Juan Luis Guerra, quien enfundado en un traje oscuro con corbata, estaba parado al lado de la entrada a la Sala Carlos Piantini, cerca de su esposa Nora que conversaba con unas amigas.

“Literal”, contestó, y chocamos puños.

“Excelente título, me gusta”, le correspondí.

La noche de este miércoles Juan Luis Guerra acudió al Teatro Nacional Eduardo Brito al estreno de la ópera La Traviata, en una nueva puesta en escena producida por Fidel López, y donde su esposa Nora Vega Guerra encabeza el Círculo de Amigos de la obra.

Varios jóvenes llegaron hasta él a tomarse fotos, y otros no muy jóvenes también. Una señora septuagenaria, de una familia reconocida, le habló de Kitipún. “Me encanta”, le dijo. Y Mirna Pimentel le amenazó: “Voy a grabarme bailando el Kitipún, pero tienes que subirlo a tu red”, Juan Luis sonrió.

Después entramos y fue la ópera. Kitipún no. La Traviata.

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