Marbete 2021 (Fuente externa)

Sacar el marbete por Internet es una zozobra que dura ya doce días. Impuestos Internos es de una pasmosa eficiencia para ahogarte con los impuestos que tienes que pagar. ¡Y si no lo haces en fecha y forma, pobre de ti! Pero esta vez ha demostrado una incapacidad brutal para entregar los marbetes que has querido sacar por Internet por aquello de la pandemia, y no estar haciendo colas en un banco cuando lo puedes hacer de una manera no presencial.

En casa pedimos dos marbetes para dos autos. He tenido que dejar una persona sin salir de la casa por casi dos semanas, ni siquiera a las grabaciones de mis programas de radio y TV, esperando el marbete.

Samuel Beckett el gran poeta y dramaturgo irlandés, escribió su memorable «Esperando a Godot» después de la II Guerra Mundial. En la obra, dos amigos un poco andrajosos Vladimir y Estragón esperan en la bifurcación de un camino a Godot. Mientras tanto hablan de la vida, uno de ellos se queja de los zapatos -ya no recuerdo cuál es- y otro de las piernas, etc. Y mientras el tiempo pasa, invariablemente, cada día llega un mensajero que les avisa que «Godot no vendrá hoy, pero mañana tal vez sí». El público jamás ve a Godot. Al final de la obra, uno le dice al otro: «¿Qué, nos vamos?», y el otro responde: «Sí, nos vamos». Pero ninguno se mueve de ahí. Baja el telón. Aplausos.

Así mismo estamos: esperando el marbete. Hablando del coronavirus, de la carestía de la vida, de la gozadera de la gente, de la incomprensión y la irresponsabilidad de quienes piden más apertura en el momento más inoportuno. Hablamos del cambio de medidas y de las consecuencias que pueden traer, como Godot. Y todo esto, sin movernos. Godot puede ser también la vacuna que amenaza con venir. Pero también el inmovilismo, la inercia, la improvisación.

Sacar el marbete por Internet es contraproducente. Un despropósito. He hablado con la compañía de mensajería que se ocupa de traer los marbetes. Este sábado al fin ha llegado uno de los dos, después de haber puesto una reclamación. Dicen que para el martes «puede» llegar el mío.

Según me dijo hace tres días un mensajero que vino al apartamento de enfrente: «Imagínese don, a veces nos hemos encontrado hasta cinco mensajeros llevando marbetes de diferentes autos a una misma casa».

El año pasado sacabas el marbete por Internet y máximo, a los dos o tres días estaba en tus manos. Ahora es como sigue. Después que lo solicitas, que en mi caso fue el 11 de enero a las 7:30:02 p.m., debes esperar unos días hábiles para que entonces te envíen otro correo diciéndote que en los próximos cinco días hábiles te llegará el marbete.

Hoy es sábado 23 de enero. Mediodía. Han traído el marbete de uno de los autos.

Godot sigue sin llegar.

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