Diseño de maqueta de desarrollo en Marte (Fuente externa)

PARIS. La resistencia bacteriana a los antibióticos es uno de los principales desafíos de salud a largo plazo de la humanidad. Ahora, la investigación para ayudar a los humanos a vivir en Marte podría ayudar a abordar este problema que se avecina, dice un despacho de prensa originado en la Agencia Espacial Europea (ESA).

Dennis Claessen, profesor asociado en el Instituto de Biología de la Universidad de Leiden, Países Bajos, trabaja en biología sintética, diseñando bacterias para resolver problemas que no pueden ser abordados, o no son abordados bien, por las bacterias «salvajes». Un equipo de sus estudiantes ingresó a la competencia de la Máquina de Ingeniería Genética Internacional iGEM con una solución al problema de cultivar plantas no tóxicas en Marte, pero necesitaba la gravedad «marciana» para probar sus ideas.

«El suelo en Marte tiene compuestos químicos de perclorato, que pueden ser tóxicos para los humanos», explica el profesor Claessen. Las dosis altas de perclorato pueden inhibir la captación de yodo en la glándula tiroides e interferir con el desarrollo fetal.

«Nuestros estudiantes comenzaron a ‘construir’ una bacteria que degradaría el perclorato a cloro y oxígeno, pero necesitaban saber si esa bacteria se comportaría de la misma manera en la gravedad parcial de Marte que en la Tierra».

El desafío fue encontrar una manera de reproducir la gravedad de Marte en la Tierra, y los estudiantes la resolvieron utilizando una máquina de posicionamiento aleatorio (RPM).

El primer experimento registrado en sistemas vivos que utilizan máquinas para manipular la gravedad se realizó en 1806 con una rueda hidráulica giratoria. Doscientos años más tarde, el RPM, diseñado por el equipo de Airbus con sede en los Países Bajos para la ESA, es el último instrumento desarrollado para experimentar en gravedad cero o reducida, sin ir al espacio, especifica un trabajo publicado en el sitio Mars Daily.

Como su nombre lo sugiere, el RPM cambia continuamente su orientación al azar, de modo que los elementos se colocan con ingenio de modo que los artículos colocados dentro de él no tengan oportunidad de ajustarse a una dirección de gravedad estable. El diseño original podría simular con éxito la gravedad cero, mientras que el nuevo RPM 2.0 puede simular adicionalmente la gravedad parcial, las etapas entre la gravedad normal de la Tierra y el entorno sin peso.

«Las máquinas RPM ofrecen una excelente alternativa a las organizaciones que buscan hacer experimentos en gravedad cero y parcial», dice Derk Schneemann en Verhaert, Países Bajos.

«Durante sus experimentos, notaron que cuando las bacterias crecían en gravedad parcial, se estresaban a medida que acumulaban desechos a su alrededor y no podían deshacerse de ellas. Esto tiene un gran potencial porque cuando los microbios que pertenecen a la familia Streptomyces se estresan, generalmente comienzan haciendo antibióticos», añade el profesor Claessen.

«El setenta por ciento de todos los antibióticos que usan los humanos se derivan de la bacteria Streptomyces y sabemos que tienen el potencial de producir aún más. El uso de RPM para enfatizarlos en nuevas formas, puede ayudarnos a encontrar los que nunca hemos visto», enfatizó.

Desintoxicar el suelo en Marte y la Tierra

El profesor Claessen ahora está construyendo un consorcio holandés para investigar la desintoxicación del suelo a mayor escala. Esto tendrá aplicaciones en la tierra. Por ejemplo, hay una gran cantidad de perclorato en el desierto de Atacama en Chile, donde se cree que el suelo se parece a eso en Marte. El suelo de Atacama se usó previamente como fertilizante en los EE. UU., Pero más tarde se descubrió que el perclorato se había lavado de este fertilizante en el agua subterránea utilizada para beber.

Una vez que el equipo holandés esté en su lugar y cuente con fondos, la investigación de los microbios Streptomyces (que se encuentran naturalmente en el suelo de la Tierra, donde desempeñan un papel vital en la descomposición de la materia orgánica) y los antibióticos también se podría hacer con el RPM.

«Encontrar que tienen el potencial para descubrir nuevos antibióticos también es aún más emocionante, ya que la resistencia a los antibióticos es algo que debemos abordar con urgencia», agrega Derk Schneemann.

Espacio para la salud

La investigación en órbita, la tecnología espacial y las aplicaciones espaciales podrían ayudar a mejorar la salud en la Tierra al monitorear nuestro entorno, ayudar a rastrear enfermedades, mejorar los diagnósticos y trabajar en nuevos medicamentos, entre otras cosas. La ONU también se está enfocando particularmente este año en la cobertura universal de salud.

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