Telefonía y productividad (Fuente externa)

Cuando llegué por primera vez a Moscú, en el segundo quinquenio de la década del 70 del pasado siglo, lo que primero me llamó la atención fue que en los supermercados, junto a las cajas registradoras, a duras penas electrónicas algunas (muy pocas realmente), había un objeto de madera rectangular, atravesado por gruesos alambres de hierro que sostenían cada uno determinada cantidad de esferas de madera. Se llamaban ábacos. Imagino que los millenials y demás generaciones posteriores desconocen el significado ni la utilidad de este instrumento.

Las comerciantes, vestidas de impecable blanco incluidos gorros blancos de tela transparente, si era verano, sacaban sus cuentas en la caja registradora, que seguía sonando con el timbre de las campanas de los hoteles, como la que utilizo en el programa de televisión Confabulaciones, e inmediatamente, la sacaban en los ábacos. Doble cuenta, doble chequeo. El pueblo ruso seguía saliendo, lentamente, en una inercia casi inamovible, de siglos de atraso. Muchos se negaban a asumir la modernidad.

Desde entonces aprendí -también con grades esfuerzos- que oponerse al desarrollo tecnológico no solamente duele, sino que es altamente costoso.

Hoy en República Dominicana existen al menos tres grandes empresas telefónicas que compiten entre sí, lo cual como quiera que se mire es una gran ventaja para el país, debido al nivel de conectividad que hemos experimentado en las últimas dos décadas y me atrevería a decir en el último quinquenio, con el salto tecnológico en medio del cual nos encontramos.

Cuando llegué a República Dominicana, hace casi dos décadas, solamente había tenido un celular en Barcelona, hijo de aquellos guayayelos que se convirtieron para muchos en piezas de ostentación (recuerdo a la artista Juana Bacallao, en Prado y Neptuno, en La Habana, con un enorme guayayelo blanco, sacándolo de un gran bolso de nylon, haciendo como que conversaba con alguien), por el gran costo que significaban, no solo comprarlos, sino mantener una línea. Todo eso parece caricaturas de la realidad de hoy, que imaginábamos como hoy imaginamos la ciencia ficción, sin saber que muchas cosas de esas, existen o están al doblar la esquina.

Juana Bacallao junto a Anthony Bourdain el chef, cuando estuvo de visita en Cuba (Fuente externa)

La enorme inversión tecnológica realizada en el país por las empresas telefónicas, habla por sí sola. Según datos oficiales de Indotel, de los primeros meses del 2018: «En lo que respecta a los flujos de inversión extranjera directa acumulada desde el año 2010, el renglón de Comunicaciones presenta una participación de 5.2 % del total de los flujos ubicando al sector de las Telecomunicaciones próximo a sectores como el Financiero».

Según el mismo informe, «La composición del mercado telefónico en la República Dominicana ha mantenido una estructura similar desde el año 2013. En ese sentido, al mes de septiembre de 2018 se muestra una estructura marcada por el liderazgo de líneas móviles que corresponden al 87.3% del mercado de telefonía del país, con un total de 8,869,204 líneas; el 9.26% corresponde a la telefonía fija tradicional, con 940,711 líneas y el 3.39% restante corresponde a las líneas IP, con un total de 344,385 líneas». Dicho de otra manera por cada 100 habitantes existen 99 líneas telefónicas en servicio, de ellos solo 13 de cada 100 dominicanos aún mantienen telefonía fija, mientras que 87 de 100 usan líneas móviles. Para que se tenga una idea, en septiembre del año pasado se contabilizaban 8,869,204 líneas móviles activas. O sea, República Dominicana es un país con un nivel de comunicación aplastantemente superior que países más grandes y tan cercanos como Cuba, por ejemplo, con el perdón de Juana Bacallao.

Los datos oficiales de Indotel arrojan que Claro concentra 55.59% del mercado, Altice Dominicana es el segundo proveedor en telefonía móvil (38.35%), y el resto lo obtiene Trilogy que ostenta 6.1% del mercado. Yes tal la dinámica de este mercado, que ha permitido la socialización de los servicios de telecomunicaciones de manera asombrosa. Los estratos más pobres de la sociedad han tenido acceso a ellos, lo que se puede apreciar en la penetración de la telefonía móvil que representa más o menos el 87% de los habitantes.

¿Qué ha permitido esto? Que el crecimiento del uso de Internet en República Dominicana se ha incrementado en un 106% entre el año 2013 y septiembre del año 2018, siendo su acceso principalmente a través de redes móviles, con un 88.4% del total de las tecnologías de acceso. El número de cuentas de Internet pasó de 3.6 millones en el 2013 a 7.3 millones en septiembre de 2018, revelando un incremento de 3,758,267 de cuentas nuevas activas y aumentando un 4.7% de cuentas en los primeros tres trimestres del año en curso, siempre según la Memoria Institucional de Indotel del 2018.

Fachada de Indotel (Fuente externa)

Es por esta razón que el acceso a Internet, han transformado las relaciones sociales, laborales y la relación entre instituciones de naturaleza diversa. Y ha transformado y seguirá transformando cada vez más el desarrollo de los sectores productivos de República Dominicana. Voy a poner un simple ejemplo práctico relacionado con la música.

Hace 20 años el gasto en comunicaciones de cualquier agencia de artistas u oficina de cualquier artista, era enorme. Las llamadas internacionales telefónicas, los gastos en teletipos, luego en fax, eran enormes, y podían llegar a ser del orden del 30% de los costos, y a veces más, para lograr una gira internacional que incluyera Europa, América Latina y América del Norte de un artista digamos como Juan Luis Guerra & 440. Hoy día, esos gastos no deben llegar a ser ni del 0,3% del costo de una gira, siempre y cuando se utilice la tecnología de manera eficaz. Todo se puede hacer a través de WhatsApp de manera instantánea, mirándose incluso cara a cara los empresarios.

Dos décadas aástr, para que dos artistas hicieran una colaboración era algo mucho más complicado que hoy día. Supongamos que uno estaba en Los Angeles y otro en Santiago de los Caballeros. El artista de Los Angeles recibía la cinta física con la pista que le serviría para colocar su voz. Grababa, y la enviaba para atrás, digamos a través de cualquiera de las agencias curriers de la época. Supongamos que entre una y otra cosa se tomara de una semana a diez días. Hoy es algo instantáneo.

Mario García Haya, en los controles de su estudio (Foto servida)

 

Mario García Haya, ingeniero de sonido, ganador de varios Grammy Awards y Grammy Latinos, músico el mismo y productor musical, hoy día desde Santo Domingo intercambia una pista con un artista en Orlando, Nueva York, Tokio o París, en breves minutos y una vez realizado lo que solicita, el retorno hasta él dura pocos minutos más. En fin, un proceso que 20 años atrás duraba días y costaba dinero, hoy no llega a una hora, y el costo es casi nulo.

En otros casos, se conecta directamente con la computadora remota del pianista de jazz Gonzalo Rubalcava, en Orlando, y él mismo desde la capital dominicana o desde su residencia de veraneo en Jarabacoa, a través de su laptop maneja los controles de grabación, en tiempo real, lo cual ya es algo que podríamos catalogar de ciencia ficción.

Ya no es necesario que nadie saque un celular en ninguna céntrica avenida del mundo para aparentar. Un celular ha pasado a ser un artículo tan necesario y normal como llevar zapatos.

¿Estamos preparados para el próximo paso?

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