La academia de los Premios César ha enfrentado una seria reestructuración y cierra un capítulo (Foto Cortesía AFP)

Véronique Cayla y Eric Toledano tienen la dura tarea de sacar los Premios César del cine galo de una crisis que alcanzó su punto máximo a principios de año con la dimisión de la antigua dirección, según reportan medios franceses como el BFMTV.

La exjefe de Arte y del Centro Nacional de Cine Véronique Cayla fue elegida este martes, acompañada como vicepresidente del director Eric Toledano, al frente del César, y prometió «crear un nuevo modelo» para sacar la institución de una crisis histórica. Este dúo fue el único que se presentó a candidatura, para un mandato de dos años, ante los votos de los 180 profesionales del cine reunidos en asamblea general a través de internet.

El dúo asume así el liderazgo tras la dimisión de la antigua dirección, acusada de autosuficiencia y opacidad, luego una ceremonia marcada por la polémica, cuando el premio al mejor director fue otorgado a Roman Polanski, acusado de violación que provocara la estrepitosa salida de la sala donde se entregaban los premios, al grito de «¡Qué vergüenza!» de la actriz Adèle Haenel, considerada por muchos como una de las mejores actrices europeas, quien fuera víctima de acoso sexual cuando era una adolescente por un director francés.

El vicepresidente Eric Toledano, agregó que quería «recuperar un poco de calma y apaciguamiento después de mucho tiempo en que la palabra César estaba muy asociada a la palabra polémica».

La «recomposición de la Academia de César»

Uno de los grandes proyectos que les espera debe ser la «recomposición de la Academia de César», este parterre de profesionales que otorgan los premios más prestigiosos del cine francés, para «implementar la paridad y la diversidad», subrayó Véronique Cayla.

Internamente, los órganos de representación ya han sido reformados con nuevos estatutos para respetar la paridad, y el presidente promete «respetar» la transparencia, «en la medida de lo posible». Frente a una institución acusada en el pasado de basarse en el intersismo y la cooptación, destacó que «sólo la elección da la legitimidad necesaria para el éxito».

Otra novedad: la velada de César, retransmitida cada año por Canal +, debe volverse «más ágil, más flexible, más dinámica», a pesar de la crisis sanitaria y del contexto presupuestario que probablemente se verá tenso.

No se abordó directamente el delicado tema de la minoría de «miembros históricos», personalidades que por su trayectoria o sus reconocimientos lograron permanecer en la nueva estructura. Sin embargo, persiste en el centro de la crítica la presencia de Roman Polanski, denunciado por las feministas. Aunque el propio cineasta ganador del Oscar (por El pianista) había anunciado que no participaría en las decisiones de la estructura.

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