Jóvenes con mascarillas (Fuente externa)

Mientras la playa de Copacabana, en Rio de Janeiro, mostraba este fin de semana la negativa de seguir las medidas sanitarias establecidas por la OMS y España cerraba la sede del Ballet Nacional por varios casos positivos, Israel decretaba confinamiento social por tres semanas para detener la ola de contagios, cuyo segundo golpe en Viena, la capital de Austria ha sido descrito como «particularmente dramático». Así las cosas, el mundo sigue pendiente de las anheladas vacunas, en medio de mucha manipulación política y muchos pulsos de la geopolítica donde se juega no la sobrevivencia (que es lo que realmente está en juego) sino el poder en el mundo, como demuestran entusiastas los presidentes de las potencias o aspirantes a potencias.

El investigador adjunto de la vacuna de la Universidad de Oxford y AStraZeneca, Carlos Estévez, dijo que los resultados de ensayo clínico que avalen la seguridad y eficacia del producto contra el Covid-19 no estarán hasta «finales de 2021», aun cuando este lunes Brasil reanudará los ensayos, después de haber sido detenidos por el descubrimiento de un caso con mielitis transversa, en una de las personas que participaba en el experimento.

«Ni antes había que tener un optimismo exacerbado, ni comunicar que la vacuna seguro la vamos a tener para diciembre, porque los resultados está previsto que los tengamos para finales del año que viene, ni tampoco me parece que esto sea un jarro de agua fría», manifestó el científico en una entrevista con la cadena COPE recogida por Europa Press, en referencia al efecto adverso que tuvo la vacuna de Oxford en un voluntario y que hizo pausar los ensayos, que ya se han retomado.

Según publica el diario digital NIUS, de España, Estévez ha reconocido que «siempre es mejor que no haya efectos adversos en un estudio» pero ha defendido que «se ha procedido de manera muy adecuada y muy ordenada, siempre adhiriéndose a los protocolos internacionales».

El investigador ha aclarado que una cosa es «que la vacuna esté manufacturada, producida» pues de hecho «ya se está produciendo y se espera que haya dosis disponibles a finales de año», y otra cosa son los resultados de ensayo clínico que «avalen la eficacia y seguridad de esa vacuna a la hora de administrarla en la población».

«Creo que ha habido gente en distintos ámbitos que se ha precipitado un poco quizá a la hora de garantizar que se va a administrar la vacuna a finales de año cuando los resultados definitivos del estudio van a estar disponibles al menos en Reino Unido, a finales del verano del año que viene», remarcó.

Carlos Estévez llamó a los políticos para que sean «bastante cautos» aunque comprende la «presión social tremenda» que tienen, a la vez que aseguró que «no se ha comprometido en ningún momento la seguridad del fármaco».

Finalmente refiriéndose a la eficacia de la vacuna, el investigador ha precisado que «ningún fármaco tiene un 100% de eficacia» aunque según reconoció, para el caso de la vacuna del Covid-19 «sí se ha determinado que tiene que haber una eficacia aproximada de un 50%».

Estévez demuestra así que la solución del problema ni está al doblar la esquina, ni es seguro.

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