Escena de la obra Arte (Foto servida)

ESPECIAL DE DUNIA DE WINDT, PARA NOTACLAVE.COM

SD. La obra de teatro «Arte» de la prestigiosa dramaturga francesa Yasmina Reza que fue representada y adaptada para nuestro territorio el pasado mes de Marzo en la Sala Ravelo, del Teatro Nacional, es una pieza que se convirtió hace tiempo en un clásico del teatro moderno. Representada con éxito en casi todo el mundo por la intensidad de su trama, personajes cargados de emociones y miserias, bajo una crítica feroz a la banalización de la cultura en el ámbito del arte contemporáneo.

El montaje de «Arte» realizado por la actriz y directora Elvira Taveras, bajo la producción de quien suscribe, y con tres actores formidables, Henssy Pichardo, Francis Cruz y Richard Douglas, recibió excelentes críticas y comentarios de la prensa especializada y de un público ávido de consumir un teatro de calidad y altura.

Con ese mismo ímpetu que realizamos esa producción aplicamos ilusionados para formar parte del «Festival Internacional de Teatro» que se llevará a cabo el próximo mes de Diciembre del año en curso, con la seguridad de que nos elegirían por tener una obra del altura, calidad en su montaje y conocida mundialmente.

Transcurrido el tiempo, nos enteramos para nuestra sorpresa de que no fuimos elegidos por el jurado del Festival. Un jurado de siete personalidades, que por cierto, no todos sus miembros vieron «Arte» pero admitieron conocer la obra y que les encantaba. A pesar de eso, «Arte» obtuvo baja puntuación en algunos de esos miembros. Es decir, ¿cómo un miembro de un jurado puede votar a favor o en contra de un proyecto o de una obra en cuestión sin ver la obra?, primera interrogante. Otra, si tanto les gusta «Arte» ¿por qué con algunas personas obtuvo tan baja puntuación?

A raíz de enterarme del incomprensible desenlace con relación a nuestra propuesta, inicié una serie de conversaciones con la mayoría de los miembros del jurado, encabezado por el señor Freddy Ginebra junto al director del Festival, Reinaldo Disla. Todos argumentaban excusas poco creíbles. Una pieza teatral, como le dije a ellos, que cumple con todos los requisitos exigidos por ustedes en las bases de la convocatoria del Festival, resulta incomprensible su no elección. Luego de dos semanas tratando de convencer a éstas personas renuentes unas y otras no tanto, a realizar una reconsideración para que «Arte» estuviera en la cartelera del Festival, no hubo manera. Ni siquiera por que conseguí sala y día (otra de las excusas). Luego, la otra excusa fue «no hay presupuesto», como siempre.

Recientemente, al leer las obras seleccionadas observé que la mayoría son de estilo teatro «alternativo», montajes que resultan en cuestión de precio más económico que un montaje de teatro tradicional. Vi también obras de teatro que ya tiene un largo tiempo de exhibición en distintas salas de la capital e incluso, eligieron una obra que finalizó días después de la fecha límite de presentación de las candidaturas. ¡¡¡Un desfase total!!!

El resto de obras provienen de grupos teatrales de otros países, que siempre resulta interesante nutrirse de otras formas de hacer teatro pero quiero saber bajo cuáles argumentos el jurado «seleccionó» a esos grupos y si esas propuestas cumplen con los requisitos que tanto el Sr. Disla me esgrimió, como otra excusa banal para no reconsiderar su postura. Todos saben que «Arte» cumple a cabalidad con todas esas exigencias y más que muchas de esas propuestas seleccionadas. No pretendo desmeritar a los demás, simplemente se cometió una injusticia al no elegir «Arte» para el Festival y nosotros como equipo, estamos en nuestro derecho de hacer pública esta indignación.

Lamentamos, como equipo, la negación de la directiva del Festival para reconsiderar «Arte» dentro de dicha cartelera. El Festival Internacional de Teatro cuenta con un presupuesto de RD$10.000.000.000 de pesos, dinero nuestro de todos los contribuyentes para hacer realidad un Festival del pueblo y para el pueblo, y que a mi juicio, la selección de las obras dejan mucho que desear. Se invertirá esa cuantiosa cantidad de recursos económicos en obras seleccionadas muy a la ligera, y que la directiva se niega, como último argumento, a reconsiderar «Arte» porque sencillamente «no hay dinero». Decepción.

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