El candidato a doctor Rafael González (Fuente externa)

Hace dos mil años el matemático griego Diocles, fue el primero en plantear el problema, que ni Isaac Newton pudo resolver y que acaba de solucionar un joven ingeniero físico industrial mexicano de nombre Rafael González.

Cuando el problema fue enunciado faltaban 1,500 años para que los españoles llegaran a México, se mezclaran con los nativos y surgieran los mexicanos de hoy día, como Rafael González, graduado del Tecnológico de Monterrey, que no por gusto es la universidad número 158 del mundo, que en apenas nueve años ha escalado 200 posiciones. Del mismo modo se encuentra entre las mejores 30 universidades privadas del mundo.

Tendrían que pasar más de 730 mil días de búsqueda, investigación científica, cultura acumulada a lo largo de siglos, para que un golpe de suerte en algún recoveco de su mente, que pudiera parecer milagroso, ocurriera una mañana en que se preparaba un pan con Nutela.

La cuestión es que, así como Arquímides salió de la tina donde se bañaba gritando ¡Eureka! y corrió desnudo por las calles de Siracusa, en el siglo II antes de Cristo, al descubrir que el volumen de agua que asciende es igual al volumen del cuerpo sumergido; de ese mismo modo, González gritó: «¡Madres! ¡está ahí!», al dar con la solución a un problema físico óptico.

Se trata de la solución a la aberración esférica en lentes ópticos, con la que ahora muchas industrias (telescopios, cámaras, etc.) podrán reducir grandes costos, dice una nota del Tecnológico de Monterrey.

Claramente esa mañana, Rafael González culminó un proceso de búsqueda en el que llevaba meses y meses de intentar solucionar la ecuación. «Subí a mi cuarto, me puse a programar, vi que salió y me puse a brincar de emoción”, narró el joven que cursa un doctorado en nanotecnología.

Composición de la fórmula y una esquema de la solución junto a una fotografía del autor (Fuente externa)

Alejandro Chaparro, egresado de la UNAM, llevaba tres años investigando y fue quien metió a Rafael en el problema, mientras cursaban una maestría en el Centro de Investigaciones de Óptica.

«Sabía que era un problema mítico. Ahí conocí a Alejandro; me insistía y me invitaba a que resolviéramos el problema. Yo le decía que era un pantano y no iba a poder», afirmó Rafael, mientras tenía en cuenta que el mismísimo Newton había llegado a inventar un telescopio que solucionaba la llamada aberración cromática (que impide enfocar los colores en un solo punto), pero no la aberración esférica. O que el último de los genios de la humanidad, Gottfried Leibniz, a inicios del siglo XVIII le metió mano al asunto y tampoco pudo resolverlo. Así como les fue imposible a Descartes, Conrady, Kingslake,Wasserman y Wolf.

Tampoco su compatriota Omar García Liévanos, que en el 2008, presentó la tesis de doctorado en Ciencias en la Especialidad de Óptica del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, con sede en Tonantzintla, Puebla, bajo el título de «Métodos Analíticos para Corregir la Aberración Esférica y la Aberración de Coma Usando Superficies No Esféricas».

Rafael y Alejandro publicaron la solución en el artículo «General formula for bi-aspheric singlet lends design free of spherical aberration», en la revista especializada Applied Optics.

“Nos fue muy bien porque tuvimos la distinción del editor; eso es muy raro: menos del 1 por ciento de los 35 mil artículos que se han publicado en esa revista tienen esa distinción», cuenta.

«Durante nuestro estudio, calculamos la eficiencia de 500 rayos, y el promedio de satisfacción de todos los ejemplos fue de 99.9999999999%.».

Se espera que la solución de este problema traiga mejoras en el desarrollo de lentes

El candidato a doctor Rafael González tiene 28 años de edad, 6 artículos publicados en revistas científicas -4 son justamente acerca del tema- y 3 más en revisión.

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