Algo muy raro está ocurriendo en algún lugar allá arriba y tiene a los científicos anonadados. Es algo que no tiene explicación y que nunca antes había sido observado por la comunidad científica mundial. Se trata de las inusitadas emisiones de radio entre dos cúmulos de galaxias que van a chocar.

Es algo que bien podría ser como los dos dedos que están rosándose en el techo de la Capilla Sixtina, en el Vaticano. Se trata de la conexión cósmica de este tipo más grande que jamás se haya observado y ocurre entre las galaxias Abel 0399 y Abell 0401 con presencia de electrones que viajan a casi la velocidad de la luz por un campo magnético que conecta los cúmulos de ambas galaxias.

El descubrimiento científico se debe a una red de científicos de varias instituciones de Italia, Suiza, Sudáfrica, Francia, Holanda, Alemania, Suecia e Inglaterra, encabezados por la astrofísica Federica Govoni, del Istituto Nazionale di Astrofisica–Osservatorio Astronomico di Cagliari Via della Scienza, en Italia, a quien le colaboraron E. Orrù, A. Bonafede, M. Iacobelli, R. Paladino, F. Vazza, M. Murgia, V. Vacca, G. Giovannini, L. Feretti, F. Loil, G. Bernardi, C. Ferrari, R. F. Pizzo, C. Gheller, S. Manti, M. Brüggen, G. Brunetti, R. Cassano, F. de Gasperin, T. A. Enßlin, M. Hoeft, C. Horellou, H. Junklewitz, H. J. A. Röttgering, A. M. M. Scaife, T. W. Shimwell, R. J. van Weeren, y M. Wise.

En la astrofísica es muy importante hacer relaciones y mantener conexión con científicos de todas partes del mundo. Gracias a ello Govoni pudo utilizar 27 grandes antenas que operaban simultáneamente.

La página 981 de la reviste científica Science, dice en su Resumé: Los cúmulos de galaxias contienen docenas o cientos de galaxias, vastas cantidades de gas caliente y grandes cantidades de materia oscura. El gas puede emitir en longitudes de onda de radio si contiene electrones a velocidades relativistas, que pueden ser inyectadas por galaxias activas o aceleradas durante una fusión entre dos grupos. Govoni et al. usó el radiotelescopio de matriz de baja frecuencia (LOFAR) para observar una cresta de plasma emisor de radio que se extiende entre dos cúmulos de galaxias que se aproximan a una fusión. Los resultados implican que los campos magnéticos intergalácticos conectan los dos grupos y desafían las teorías de la aceleración de partículas en el medio intergaláctico.

Los cúmulos de galaxias son las estructuras de unión gravitatoria más masivas del Universo. Crecen acrecentando estructuras más pequeñas en un proceso de fusión que produce choques y turbulencias en el gas intracluster. Observamos una serie de emisiones de radio que conectan los cúmulos de galaxias en fusión Abell 0399 y Abell 0401 con la red de telescopios de matriz de baja frecuencia (LOFAR) a 140 megahercios. Esta emisión requiere una población de electrones relativistas y un campo magnético ubicado en un filamento entre los dos grupos de galaxias. Realizamos simulaciones para mostrar que una distribución de llenado de volumen de choques débiles puede volver a acelerar una población preexistente de partículas relativistas, produciendo una emisión en longitudes de onda de radio que ilumina la cresta magnética.

Observatorio LOFAR (Fuente externa)

“Normalmente vemos estas emisiones entre galaxias individuales o dentro de un cúmulo concreto, pero nunca se había visto una emisión entre dos cúmulos”, dijo Govoni. Ambos cúmulos se encuentran a 1000 años luz de la Tierra y viajan entre sí a una velocidad de trayectoria de choque frontal a 1.000 kilómetros por segundo, provocando unas emisiones de radio inusuales.

Según Govani, el problema es que es muy complicado explicar la naturaleza de estas señales de radio pues un electrón, durante toda su vida media en estas condiciones, solo podría recorrer el 3% de toda la distancia que separa a ambos cúmulos.

Las preguntas que plantea este fenómeno son claves para entender la evolución del universo a gran escala.

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