Luis Eduardo Aute (Foto cortesía de LesDoIt Magazine)

Ha fallecido el cantautor español Luis Eduardo Aute, uno de los principales referentes de la canción de autor iberoamericana.

La muerte de Aute a los 76 años de edad en un hospital de Madrid no ha tenido que ver con el Coronavirus, según medios españoles.

Poeta, pintor, escultor y director de cine, destacó sobre todo como cantautor, con la publicación de más de una veintena de discos de estudio y temas como «Rosas en el mar» que lanzara al estrellato internacional a Massiel, «Al alba», o «La belleza».

Aute fue un gran amigo de la Nueva Trova cubana, en especial de Silvio Rodríguez, amistad que lo llevó muchas veces a Cuba. Tras sufrir un infarto cerebral el 8 de agosto del 2016, que lo tuvo en coma, recibiendo el alta el 25 de septiembre de ese año. Viajó a Cuba permaneciendo de diciembre hasta febrero del 2017, donde recibió terapias médicas y le permitió pasar en clima cálido parte de la recuperación. Se encontraba retirado de la vida pública desde el infarto. Dos años después, en diciembre de 2018, el artista recibió un homenaje multitudinario con la participación de artistas como Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina, Silvio Rodríguez, Massiel, Ana Belén, Víctor Manuel, Dani Martín y Jorge Drexler, entre otros.

Su sensibilidad artística y la sensualidad de sus letras fueron uno de los elementos más destacados de su música, apreciada por público de distintas generaciones. En ese sentido, el componente estético y poético prevaleció en sus letras, donde también la crítica social era un componente esencial.

Casado desde 1968 con Marichu Rosado, la pareja tenía tres hijos.

Aute había nacido en Manila en 1943, hijo de un español emigrado y de una filipina, la familia se trasladó a España a mediados de los 50, estableciéndose en Madrid, donde Aute comenzó a mostrar interés por el arte, especialmente por la pintura, pero también por la música y el cine, según la nota publicada por RTVE.

Durante los años 60 del pasado siglo formó parte de grupos como Los Sonor o Los Tigres, antes de viajar por primera vez a París, donde entró en contacto con la música de Georges Brassens y Jacques Brel, cuyas estéticas influyeron notablemente en sus composiciones. En Brasil descubrió a los cantautores estadounidenses Bob Dylan y Joan Baez, referentes de su generación.

De vuelta en España, conoció a la cantante Massiel, que grabó algunas de sus composiciones como «Rosas en el mar» y «Aleluya nº1», que se convirtieron en grandes éxitos. Por este motivo, la companía discográfica RCA le animó a interpretar sus propias composiciones, aunque Aute se consideraba principalmente pintor y poeta.

En 1968 publicó su primer disco de larga duración, Diálogos de Rodrigo y Ximena, que contenía principalmente temas que había publicado en los meses anteriores en formato sencillo. Como sería norma de la casa, el artista ilustró la portada con uno de sus cuadros. Un año después editó 24 canciones breves, una colección de poemas musicados de breve duración.

Sin embargo, la música no colmaba sus aspiraciones artísticas y entre finales de los 60 e inicio de los 70 Luis Eduardo Aute centró su actividad en la pintura, la dirección de cortos y la escritura de relatos, según fuentes de la prensa española.

Otros éxitos como «Las cuatro y diez» en la voz de Rosa de León presionaron para que Aute volviera a grabar sus composiciones. Fue el poeta español José Manuel Caballero Bonald, que en ese momento trabajaba para la discográfica Ariola, quien le convenció para regresar a la música. La condición que puso el artista fue la de gozar de libertad creativa, una premisa que mantuvo durante toda su carrera. En 1973 apareció Rito, el primer disco de su trilogía Canciones de amor y de muerte, que contenía temas que se convertirían en clásicos de su trayectoria como «Dentro», «De alguna manera», entre otros ya conocidos, agrega la nota de Radio Televisión Española.

Otros álbumes fueron Espuma (1974), Forgesound (1976), Sarcófago (1976), Babel (1976), Albanta (1078) y De par en par (1979), que contenían temas clásicos como «Anda», «El ascensor», «De paso», «Queda la música», entre otros.

En 1983 publicó Entre amigos, un disco en vivo, grabado en el Teatro Salamanca de Madrid y que contó con la colaboración de colegas como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Joan Manuel Serrat y Teddy Bautista.

El álbum, uno de los primeros directos con invitados que se realizaron en España, relanzó la carrera de Aute, que supo conectar con nuevas generaciones y logró con él el Premio Nacional del Disco, abriéndole también las puertas de América Latina.

En los años siguientes mantuvo su producción con discos destacados como Cuerpo a cuerpo (1984), Templo (1987), Segundos fuera (1989) y Slowly (1992), que alcanzó el disco de oro.

En 2000 se editó ¡Mira que eres canalla, Aute!, un disco homenaje en el que artistas como Ana Belén, Sabina, Serrat, Duncan Dhu, Pedro Guerra o Rosendo interpretaban sus composiciones.

Con el cambio de siglo, Luis Eduardo Aute se embarcó en la tarea de regrabar todas sus canciones, de las que hasta ahora se han editado tres volúmenes dobles bajo el título Auterretratos. Su último disco con canciones originales fue El niño que miraba al mar (2012), acompañado de un DVD con la película El niño y el basilisco.

Como pintor y artista plástico, Aute expuso por primera vez en 1960 en la Galería Alcón de Madrid, mostrando ya estilo esencialmente figurativo, pero con fuerte influencia del expresionismo alemán, el fauvismo y el cubismo.

Algunos de sus trabajos pictóricos y escultóricos se han mostrado en ferias internacionales, como la Bienal de París, la de Sao Paulo o ARCO en varias ediciones. En 1974 fue galardonado con el primer premio de pintura de la Mostra Fondazione Michetti, en Italia. Entre 2004 y 2010 realizó una exposición itinerante que, bajo el títuto Transfiguraciones, llevó parte de su obra a varias ciudades de España y países de América Latina.

En cuanto al cine, en los años sesenta fue participó como meritorio del ayudante de dirección en el rodaje de Cleopatra (1963) de Joseph L. Mankiewicz, que se desarrolló en parte en España. También colaboró con directores como Jean Luc Goddard y Luis Malle, entre otros, apunta la nota de RTVE.

Además, ha sido guionista y director de varios cortos, entre ellos Un perro llamado Dolor (2001), nominado a los Goya, y autor de bandas sonoras para películas de Jaime Chávarri, Fernando Fernán Gómez o Luis García Berlanga, entre otros.

Como poeta ha publicado una quincena de libros. En Cuerpo del delito (2004) reunió por primera vez las letras de sus 300 composiciones y diez años después lo actualizó -la cifra ya alcanzaba 400- en «Claroscuros y otros pentimientos». En marzo pasado vio la luz El sexto animal (Espasa), con más de 250 poemas y piezas divididas por capítulos que repasan su trayectoria desde su nacimiento, dice la nota de Radio Televisión Española.

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