Giovanny Cruz y la portada de su novela "Carrusel de duendes, difuntos y olvidados" (Fuente externa)

Giovanny Cruz, el polifacético escritor dominicano, acaba de ser seleccionado miembro de número de la Academia Dominicana de la Lengua. Su quehacer literario y su impronta en las tablas dominicanas tanto como dramaturgo, como director y actor, le han granjeado la admiración del público teatral dominicano, así como la amistad de muchos de sus colegas y ahora su selección para estas «grandes ligas» del idioma.

Nota Clave conversó con el autor de «Carrusel de duendes, difuntos y olvidados» (novela), «Los cuentos del Otro» (cuento), «Amanda» (teatro), «Códices y enigmas del descubrimiento de América» (ensayo), «La dramática: el teatro revolucionario de Juan Pablo Duarte» (ensayo), «Intimidades (poesía), entre muchos títulos más. los cuales dan una idea de la diversidad de géneros y temas que el autor es capaz de asumir.

Ese desdoblamiento ante la literatura lo personifica en los personajes en los cuales es capaz de desdoblarse sobre las tablas, como en su memorable «Barrio 7 tumbas», donde asumió seis personajes variopintos (Sote, Hermelinda, Sixto, Guillermina, La Gringa y el Tipo-Tipa).

A seguidas, la entrevista con el nuevo académico, Giovanny Cruz.

P. ¿Desde cuándo ha estado aspirando a ser parte de la Academia Dominicana de la Lengua?

 R. La idea está ahí desde que te conviertes en un profesional de la palabra escrita. Pero uno ni se atreve, inicialmente, a soñar con la posibilidad. Comienzas a perfeccionar tu técnica y con eso llega la idea. Creo que tengo, lo confieso ahora, toda una vida literaria esperando por este acontecimiento.

P. ¿Cómo surgió la idea de ser académico de número?

R. Hace unos cuatro años los académicos Tony Raful, José Enrique García, Manuel Núñez y el artista plástico Antonio Guadalupe comenzaron a reclamar que yo debía estar en la Academia de la Lengua. El proceso de ingreso es muy complicado y exigente. El protocolo exige que un número específico de académicos te propongan. Lo hicieron hace dos años.

P. ¿Qué hay que hacer para ello?

R. Un Miembro de Número de la Academia de la Lengua tiene que haber demostrado una hoja de vida asumiendo la Lengua, que es el acerbo cultural más importante, como un estandarte, una trinchera cultural. Una vez propuesto, los académicos se toman su tiempo. Hay que esperar, y demostrar durante años, que tienes los méritos para estar allí.

P. ¿Quién le dio la buena nueva?

R. Manuel Núñez me llamó hoy a la una de la tarde. Los académicos votaron, sin oposición, y me escogieron para ocupar el sillón dejado por un entrañable amigo: Carlos Esteban Deive.

Siempre es bueno precisar, que cada país tiene un número específico de sillones. Si, ambos sabemos que hay algo de macabro en el procesos; pero esto garantiza que no se festine.

P. ¿Cuándo será el acto de ingreso?

R. Algunos ingresados tardan hasta dos o tres años. En mi caso estaré listo para el discurso de ingreso en un mes.

P. Si le tocara hablar ante la Real Academia de la Lengua, ¿qué tema preferiría abordar?

R. Al ser Miembro de Número de la Academia Dominicana de la Lengua, en un año lo soy de todas las Academias de la Lengua española. Tengo derecho a un sillón en todas. El discurso de estilo que llevaré ya ha despertado curiosidad en decenas de Academias de la Lengua: “Origen y práctica de la religiosidad popular dominicana y su reflejo en la escena nacional”. Sobre eso hablaré un día en la misma Real Academia de la Lengua.

P. ¿Ya sabe qué letra es su sillón?

R. La letra “L”, asiento 27. Repito que correspondía al gran intelectual, Premio Nacional de Literatura, Carlos Esteban Deive. Confieso que son unos zapatos complicados de llevar.

P. ¿Cuál de los géneros literarios es el que más le apasiona?

R. Con mi dilecto amigo y gran escritor Manuel García Cartagena, platicaba sobre este tópico hace unos meses. Se enojaba cuando intentaban encasillarme en un solo renglón literario. Decía: “Giovanny es escritor. De los pocos que abarca todos los géneros”. De todos modos, creo que mi pasión secreta es la dramaturgia.

P. ¿Cuál de sus obras escritas hasta ahora podría dar más de qué hablar, investigar y trascender cuando Ud no esté más?

R. La respuesta es directa: “Amanda”. La cual en unos meses estará en el cine. Pero mi libro “Los cuentos del Otro” es la preferida por intelectuales del mundo.

P. ¿Se siente como si hubiese ganado el Nobel?

R. Quizás más. El Nobel es un premio de un trascendencia universal. Pero estar en una Academia de la Lengua es una distinción, y compromiso, que te coloca próximo a la perfección de la Lengua. El oficio de un escritor es, precisamente, la palabra. Dominarla es una brega de todos los días, durante todos los años que se te ocurra vivir.
Cortazar escribió… “Escribir es sacar una palabra de paseo”. El asunto es que estamos obligados a pasearla sobre pétalos de rosas… y algunas espinas.

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