Acaba de pasar este fin de semana el Festival Internacional del Humor que cada año organiza Joaquín Geara en Escenario 360. Alguna vez habrá que agradecerle al empresario la organización de este evento, el más importante de su tipo en el país, sobre todo porque enseña nuevos tesoros de este arte de Latinoamérica.

No obstante, en esta edición iba con pocas esperanzas de que algo nuevo me pudiera impactar.

Dentro de los anunciados Irving Alberti era mi plato fuerte, cosa que no dejó de ser, cuando salí pasadas la medianoche de Galería 360. De hecho Irving fue el hilo conductor y entre uno y otro narraba chistes sacados de sus rutinas. Y obvio, no pudo dejar en casa a Darisho, quien brindó un gran momento, lleno de desenfado, y con esa capacidad de improvisación que hay que reconocerle. Pero lo mejor estuvo en el final, en ese delirante stand up comedy, que lo está posicionando a un nivel más arriba.

Sin embargo, comprendí que el humor milenial tiene bastante para imponerse y descubrí dos humoristas que me sorprendieron: una fue la colombiana Pamela Ospina y otro el pichón de haitiano Miguel de la Cruz.

Pamela se ríe de la soltería y de su mamá. Aborda temas escabrosos sobre la sexualidad y los hombres. Se refiere el tamaño de los penes y los tabúes y lo que ella al principio decía de una manera sugerida, poco a poco se fue haciendo más expresiva y se metió de una manera inteligente en los más profundos recovecos de los temas del sexo.

Pamela Ospina (Foto: Alfonso Quiñones)

Valentía, coraje, sentido del humor, picardía. Dicen que tan fue así, que la primera noche tuvo problemas con alguien del público. La segunda noche se la bufearon. Y para mí fue quizás la propuesta más rompedora, más interesante de lo visto el sábado en Escenario 360. El caso de Pamela es muy interesante, sobre todo porque es la primera vez que veo a una mujer hablando de temas que 10 años atrás a nadie se le ocurriría que no ya una mujer, sino un hombre pudiera abordar. Aplaudo en ella el poder de convencimiento, la capacidad de irnos metiendo en su historia de manera orgánica y atrevida y el denuedo de irrumpir en la escena humorística latinoamericana con una fuerza joven y sin antecedentes.

En el festival también participaron el mago Hansel, quien presentó varios números de ilusionismo, donde atrapó a los presentes gracias a su sentido del humo, y la interacción con personas del público a quienes invitó «a hacer magia con él». El otro fue el mexicano Alan Saldaña, a quien me perdí por momentos, pues realmente no hice click con él, aunque reconozco su capacidad para entretener a pesar de la jerga mexicana.

El mago Hansel (Foto: Alfonso Quiñones)

Miguel de la Cruz representó a Haití en su participación. Realmente es hijo de haitianos, nacido en República Dominicana. Su propuesta, que abrió el espectáculo, estuvo basada en el humor centrado en las dificultades y prejuicios de y sobre los haitianos. Lo hace desde el humor negro a veces. Y lo hace con una capacidad de improvisación que maneja con tremenda chispa y espontaneidad. De la Cruz es si dudas un nuevo valor del humor que tiene ángel, frescura, conexión con la realidad y simpatía. Habla el español sin acentos y lo suyo es el stand up comedy. Todo está en que lo descubra una agencia de talentos de verdad importante. Talento tiene de sobra.

Miguel participó en Dominicana Got Talents. He aquí su performance.

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