Botox y operaciones estéticas han dejado en el rostro del actor que encarnó a Rocky Balboa, la huella de los años. También algunos implantes de cabello. Porque la vida de una estrella tiene que ver con una palabra que es sacrificio. Y las estrellas nunca quieren decaer. Su nombre real es Michael Sylvester Gardenzio Stallone y tiene 72 anos de edad. Este penúltimo dia del Festival de Cannes fue para celebrar los 45 años de su película que forma parte de la historia del cine.

Una sesión especial honró de manera excepcional a Sylvester Stallone este viernes. En la mañana sostuvo un Rendez Vous en la Sala Debussy llena hasta los topes, a la que asistieron además de prensa, estudiantes, productores, y otras personas de la industria. Thierry Fremaux lo anunció e hizo entrada imponente por el pasillo central del teatro, ataviado con una camisa a cuadros de esas que usan los campesinos americanos, unos jeans, sus gafas y unas botas de vaquero color crema.

“Dediqué el Oscar a mejor película a todos los Rockys del mundo. Hay más Rockys hoy que entonces, los tiempos son más complicados y los retos y la lucha, mayores. Tengo pocos consejos, pero uno es que puedes tener 100 malas ideas y una buena, y esa es la que hay que defender. Una llamada, y tu vida cambia radicalmente. Aunque los fracasos te hacen más listo. Y el éxito, más tonto. Todo lo que logró Rocky fue casi por accidente, con gente novata, casi parecía un experimento. Tuvimos que luchar mucho por su estreno, porque éramos carne de autocine”, manifestó sincero y directo como suele ser, conversando con el periodista francés Didier Allouch, quien habla fluidamente en inglés. Ese solo párrafo valió todo el encuentro.

Refiriéndose al filme que celebra 45 años, manifestó que: “Algo pasó con ese filme, puede que reflejara el espíritu de un momento, de una sociedad. La rodamos en 25 días y por menos de un millón de dólares. El esquema es claro: Rocky es un solitario que de repente encuentra a una mujer. La vida es una carrera (contra el tiempo) y una pelea. Toda la película es una metáfora y un drama. Lo que no importa es el boxeo, podía haber sido cualquier otra profesión”. Y como con ella empezó su carrera de guionista, comentó: “Escribir es un horror, es muy difícil. El reto es poner palabras en un papel y ser consciente de que necesitas reescribir. Hay tardes en las que crees que has escrito una genialidad y al día siguiente lo lees y te das cuenta de que es una mierda. Por cada palabra buena, redactas 500 que no valen”.

Stallone conoce bien cuáles son sus debilidades y cuáles sus fortalezas. “Yo conozco mis límites como actor. Sé qué cosas hago mejor, y por eso protagonicé Rambo y no Tootsie. Me centré en hombres en lucha contra el sistema. Y cuando me he apartado, me he equivocado. Recordad ¡Alto!, o mi madre dispara”, sentenció.

Se reconoce apolítico, y narró la vez en que el presidente Reagan dijo que Rambo era republicano: “”Recuerdo la controversia política de Rambo: yo ni siquiera estaba metido en esos asuntos y había hecho la película para honrar a los veteranos. era una gran historia de alienación. No soy tan listo como incluir mensajes políticos en mis guiones. Pero el presidente Reagan dijo: ‘He visto Rambo y es republicano”.

“Esto es lo que queda”, expresó mientras provocaba risas. “Para Rambo gané peso y me puse muy fuerte. Lo trabajé como si fuera un escultor. Es curioso, tu buena forma cambia tu personalidad, te hace narcisista, te gusta pasear desnudo. Y eso me ayudó en la preparación del personaje”, dijo mientras el público aplaudía y reía.

El creador de Rambo, narró que en los ochenta las estrellas firmaban contratos con películas con tres o cuatro años de antelación, lo que según los agentes, era bueno. “Yo de repente me encontré con que había enlazado ocho años de películas desastrosas. El negocio antes se movía de modo que la estrella era la taquilla. Ahora es la película, todo ha cambiado. De aquellos títulos no me arrepiento, aunque no puedo ni verlos en la tele. Mi hija me dice a veces: ‘¿Cómo hiciste esta mierda?’. Y le respondo: ‘Calla, que esa te pagó el colegio”.

Jeff Greenstein, Victor Hadida, Kevin King, Sophia Rose Stallone, Sylvester Stallone y Jennifer Flavin hoy en la alfombra roja del Festival de Cannes (Fuente externa)

La copia restaurada

En la noche se proyectó una versión restaurada de Rambo: First Blood, donde el actor no solamente caminó la alfombra roja, sino que antes, saludando al público local -sin autógrafos ni selfies- a lo más palmadas en las manos de algunos, mientras caminaba antes de entrar en el callejón de la alfombra, hasta donde casi desembocan los autos que traen a los invitados especiales. Porque Cannes es eso también, y probablemente ante todo: el glamour de la alfombra.

Llegó a la alfombra roja con su tercera esposa, Jennifer Flavin, y su hija menor, Sistine Stallone, de 20 años, modelo de profesión, la misma que le pregunta “¿Cómo hiciste esta mierda?”, refiriéndose a algunas de sus películas.

Stallone paseó con su smoking. Como un Rambo retirado.

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