A Daysi Suárez

Madre hay una sola, dice un viejo refrán. Aunque no siempre es así. Madre puede ser también la abuela o la tía.

El Día de las Madres se celebra casi literalmente el año entero. De hecho, las celebraciones del Día de las Madres cada año, donde primero comienzan es en… Noruega, lo cual ocurre el segundo domingo de febrero. En Irlanda, Reino Unido y Nigeria se festeja el cuarto domingo de cuaresma. En Georgia es el 3 de marzo, mientras que en varios países ex soviéticos o de la égida soviética, se celebra el 8 de marzo Día de la Mujer (Tadzhikistán, Uzbekistán, Albania, Rumanía, Bosnia y Herzegovina, Macedonia del Norte, Montenegro, Serbia y Bulgaria).

El 21 de marzo que es el Día de la Primavera, se celebran las madres en Arabia Saudita, Baréin, Egipto, Lìbano, Marruecos y Siria. El 7 de abril las madres son festejadas el 7 de abril. El primer domingo de mayo el festejo y la recordación ocurre en Angola, España, Hungría, Lituania, Portugal y Sudáfrica.

El segundo domingo de mayo es el día escogido en una mayor cantidad de países: Alemania, Australia, Austria, Bangladesh, Bélgica, Brasil, Canadá, Chile, China, Colombia (aunque no en el Norte de Santander), Croacia, Cuba, Dinamarca, Ecuador, Estados Unidos, Estonia, Filipinas, Finlandia, Grecia, Honduras, Italia, Japón, Letonia, Liechstenstein, Nueva Zelanda, Países Bajos, Perú, Puerto Rico, República Checa, Suiza, Taiwán, Turquía, Ucrania, Uruguay y Venezuela.

El 8 de mayo es celebrado en conjunto el Día de los Padres (madre y padre) en Corea del Sur.

Un grupo de once países lo celebran el 10 de mayo cada año, ellos son Belice, Catar, El Salvador, Emiratos Arabes Unidos, Guatemala, India, Malasia, México, Omán, Pakistán y Singapur.

En el Pacifico, Samoa lo celebra el 14 de mayo, y el día 15 de mayo Paraguay, que es el día de la Independencia y los caguayos consideran la patria como la Madre Patria.

El 26 de mayo ocurre el homenaje a las madres en Polonia, el 27 de mayo en Bolivia y el 30 de mayo en Nicaragua.

Junto a República Dominicana los países que festejan a las madres el último domingo de mayo son Haití, Argelia, Túnez, Suecia, el Norte de Santander (Colombia) y Francia que también puede celebrarlo el primer domingo de junio si coincide con Pentecostés.

El 12 de agosto es Tailandia, por ser el cumpleaños de la reina madre Sirikit Kitiyakara.

Amberes (en Bélgica) y Costa Rica lo festejan el 15 de agosto. Argentina por su parte seleccionó el tercer domingo de octubre.

El 14 de octubre de cada año las madres son celebradas en Bielorusia. El 16 de noviembre en Corea del Norte.

Rusia festeja a las madres el último domingo de noviembre.

Panamá lo hace el 8 de diciembre por ser el día de la Inmaculada Concepción de la Virgen.

Y por último el 22 de diciembre Indonesia rinde homenaje a las madres.

De manera que todo el año las madres son motivo de homenajes en una u otra parte de nuestro planeta.

Claro que la esperanza de tenerla para siempre es una quimera. Ese día cada buen hijo quisiera poder correr donde ella y abrazarla fuere contra el pecho, aún cuando esta celebración este año esté matizada por la pandemia que ha quitado tantas vidas y que nos obliga a reglas de distanciamiento social, lo cual es muy importante para cuidar a las personas de la tercera edad.

Recuerdo hace dos semanas que Daysi pudo ver por primera vez, desde que comenzó la cuarentena, a su mamá, a una distancia de unos 25 o 30 metros, nosotros desde la calle en el auto, y mi suegra desde el ventanal de su apartamento en un quinto piso. Realmente fue conmovedor. «¡Te quiero mamiiiii!», gritó Daysi. «¡Y yo a ti, hija. Cuídense!», respondió ella que todos los días se maquilla, se mira al espejo y se da ánimo. Hay días en que pone merengues en un altavoz y se pone a cantar con su voz de contralto y a bailar. Cuentan que los vecinos al principio de la pandemia le pedían que volviera a cantar al día siguiente. Ella es un ejemplo de positivismo, de gracia natural, de bondad, de generosidad y de alegría contagiosa, con energía para insuflarle a sus tres hijos y cuatro nietas.

La escena me recordó este verso del inolvidable poeta Nicolás Guillén:

Mi madre está en la ventana
de la casa cuando llego,
ella que fue llanto y ruego
cuando partí una mañana.
De su cabellera cana
toma ejemplo el algodón
y de sus ojos que son
ojos de mansa paloma
se eleva otra vez y toma
nueva luz mi corazón.

Así le cantó para siempre, a su madre el poeta nacional cubano.

Raúl Ferrer, un poeta y maestro rural que se convirtió en un experto mundial en el tema de la alfabetización, escribió un largo poema a su madre el día que esta cumplió 80 años, y dentro del poema está esta décima:

Puedo decir que nací
de la corola más plena,
madre de luz y azucena,
siempre beso y siempre sí.
En casa, de colibrí,
tocando todas las cosas
para hacerlas más hermosas.
¡Ay, mamá del sufrimiento,
cómo olvidarte en el cuento
de la espina y de las rosas?

Hace 22 años que no tengo a mi madre conmigo, pero cada día de mi vida su memoria me asiste. A veces creo ver su imagen doblando la esquina en la figura de otra persona parecida a ella. «En la desmesura de los días faltas / y en su sencillez más tenue / y en el nítido corazón llamado lejanía / así descubro tu paso urgente en alguien que pasa / por la otra esquina y me sonrío / porque yo sé que son señales que me vas dejando.», digo en un poema que le escribí en el 2002.

El 9 de mayo de 1998 su corazón se fue apagando como una vela y a las 4:30 de la tarde dejó de latir. Al día siguiente en Cuba era Día de las Madres, y ese día la llevamos a enterrar al cementerio de Manzanillo. Mi mamá tenía entonces la edad que tengo yo hoy.

A los dos años pasamos sus restos y los de mi padre al osario familiar en el cementerio de Camagüey, pegado a la pared que hace esquina de la iglesia. A veces, y gracias a la tecnología, a través de Google Earth llegó hasta el lugar donde están sus restos, ya que no puedo ir hace años a llevarle flores.

De cualquier manera mi homenaje a ella cada año es doble, cuando se celebra en Cuba y cuando se celebra en República Dominicana. Así que este domingo celebro a Rita Machado Galindo, mi madre que en paz descanse.

Hace unas noches comenté con Daysi la bonita campaña de la telefónica Claro dedicada a las madres. Son tres historias que hablan del amor, del sacrificio y de la cuarentena por la pandemia del coronavirus. Las piezas publicitarias, realizadas por la agencia Publicis, cuentan con la participación de las actrices Yamilé Schecker, Lidia Ariza, Bernardita García, Alejandra Alemany Nuñez, así como otros dos jóvenes cuyos nombres no conozco. Me conmueve la sencillez de la realización y sobre todo lo orgánico de la mayoría de las actuaciones.

Esta campaña de Claro dice muchas cosas. Habla del amor a las madres, a las abuelas, a los seres queridos, a la familia, y habla por supuesto del cuidado a nuestros mayores y del sacrificio de aquellos que están en la primera línea de combate contra el coronavirus, a pesar de que nuestros diputados piensen que esto estará resuelto en 12 días.

Muchas personas han perdido a sus madres en esta pandemia. Otras más lamentablemente se perderán. Pero siempre queda la memoria de la persona que más nos amó en la vida, quien nos trajo al mundo, quien se sacrificó y probablemente dejó de comer para que uno comiera, dejó de trabajar o de realizarse por ser madre, el oficio y la profesión más complicada y tierna del mundo.

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