Purificación Casas y Manuel Alejandro, hace algunos años (Fuente externa)

Ha muerto en España, a los 75 años, la compositora y autora musical Purificación Casas, esposa del gran compositor Manuel Alejandro, reconocido como el mejor compositor español del siglo XX y centro de una campaña internacional para que le sea concedido el Premio Princesa de Asturias. La compañera de vida de Manuel Alejandro llevaba varios meses ingresada en una clínica de Madrid por causa del coronavirus.

A cuatro manos habían firmado algunas de las más populares canciones grabadas por Julio Iglesias, Raphael o Rocío Jurado, entre otros grandes intérpretes. Temas como ‘Manuela’, ‘Frente a frente’, ‘Voy a perder la cabeza por tu amor’, ‘Si supieras’, ‘Cisne blanco cuello negro’ o ‘Se nos rompió el amor’ llevan su firma conjunta.

Purificación Casas es la autora de estas piezas como «Ana Magdalena», escrita en homenaje a Anna Magdalena Wilcken, segunda esposa de Johann Sebastian Bach, para quien éste escribió los cuadernos que componen el ‘Pequeño libro de Anna Magdalena Bach’.

Purificación fue ese primer filtro para las canciones del gran compositor. Del mismo modo fue la musa que inspiró a Manuel Alejandro para composiciones amorosas, como ‘Yo soy aquél’, que inmortalizó Raphael. Fruto del matrimonio son sus cuatro hijas: Beatriz, Marian, Viviana y María Alejandra, según establecen medios españoles.

«Es una crítica absoluta», expresó sobre su esposa en una entrevista con el periódico El Mundo, de España. «Es así desde el año 64. Ella es la que decide si las canciones pasan el veto. Cómo será la cosa, que estos días, hay una canción que le he escrito a Alejandro Sanz, a mi ahijado, para celebrar nuestro encuentro. Él ya la ha grabado, pero yo no la voy a oír hasta que mi mujer pueda escucharla. Alejandro la conoce y sabe que manda mucho».

Según un texto de la revista española Chic del 25 de mayo del año pasado, Manuel Alejandro se había casado, muy joven, con Helena Gómez Estrada, con quien tuvo tres hijos. Nunca quiso aparecer con ella en las revistas. La había conocido fugazmente una noche en cierta discoteca: alta, atractiva, de la cual logró separarse en 1963. A poco de su desengaño en sus primeras nupcias encontró a la mujer de su vida: Purificación Casas Romero. Le costó lo suyo ennoviarse con ella, que lo rehuía hasta que por su tenacidad logró conquistarla. Pero no podían legalmente casarse. En el entorno familiar de Manuel Alejandro su emparejamiento con Purificación fue mal visto. Optaron por marcharse una larga temporada a Portugal donde en 1964, instalados en Estoril, Manuel Alejandro pudo subsistir tocando el piano allí donde lo contrataran. A su regreso a Madrid, ya sin importarle que lo acusaran de estar «amancebado», fue cuando estableció relación profesional con el maestro Gordillo y Raphael.

Dice la publicación, firmada por el periodista Manuel Román, que quiso más adelante Manuel Alejandro, sin poder legalizar su unión con su nueva mujer, darle a ella protagonismo, y optó por considerarla coautora de buena parte de sus creaciones. Pero con un sobrenombre, el de Ana Magdalena, tomando como referencia el apelativo de la segunda esposa de Juan Sebastián Bach: Ana Magdalena Wilcke, aquella que inspiró la canción escrita por ella en solitario.

A seguidas el periodista se pregunta ¿En verdad Purificación Casas Romero, o Ana Magdalena, era autora de esas piezas que firmaba al alimón? Puede que, amén del detalle, aconsejado por su asesor fiscal, Manuel Alejandro buscara un medio de diversificar sus negocios editoriales, los derechos de autor. El caso es que Purificación era la receptora de la mayor parte de creaciones de su marido; en ella ha pensado siempre a la hora de componer.

Tal vez su falta siga inspirándole con nuevas canciones de amor.

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