Santiago García, el creador y director del mítico grupo teatral La Candelaria, de Bogotá, ha fallecido a los 91 años de edad por un infarto, en la capital colombiana, pero muy pocos podrán decirle adiós, a no ser por las redes sociales.

Comenzó su carrera actoral en 1957 con el director japonés SekiSano, luego curso estudios en la Universidad de Praga, en el Actor’s Studio de Nueva York y en la Universidad de Teatro de las Naciones en Vincennes (Francia).

En 2012, la Unesco le nombró Embajador Mundial del Teatro y un tiempo después se retiró de las tablas por enfermedad.

Santiago garcía, tenía un sentido del humor único (Fuente externa)

Era un hombre de un sentido del humor único, que vivía como dicen los poetas, en permanente estado de gracia.

Había fundado el más prestigioso grupo teatral colombiano en 1966, junto a Patricia Ariza, una colaboradora constante. Ese año montaron tres obras: Soldados, La Manzana y Marta-Sade; al siguiente Macbeth, El Matrimonio, El Patente, La Gaviota, La Farsa de la cabeza del Dragón, La niña del viento y en 1968 Los nuevos trajes del emperador, La piedra y la felicidad, Teatro de títeres, Metamorfosis, Mágico 68, La historia del Zoológico, La cocina, con las cuales un método de creación artística colectiva, que se sigue profundizando en 1969 con El manantial de los santos, Dúo, Fando y Lis, El Baño, Yo-Bertholt B., La buena alma de Sechuan, El triciclo , Ubú encadenado, El cadáver cercado.

Creó y animó un sentido diferente del teatro en Colombia que irradió a Latinoamérica (Fuente externa)

Entre las más memorables puestas en escena se encuentran Guadalupe, años sin cuenta (1975), Premio Casa de las Américas; Los diez días que estremecieron el mundo (1977); En la raya (1992); El Quijote (1999) y Nayra (La memoria) (2004), uno de los más impresionantes espectáculos a partir de ritos y mitos populares en un escenario octogonal, con hitos diferentes que van ocurriendo a partir de creencias populares.

Al calor de la creatividad desbocada, donde juntaron principios teatrales y estéticos de Bertold Brecht, la investigación sociológica e histórica, el uso de fuentes documentales, y los aportes de los miembros del colectivo teatral para crear o recrear personajes, situaciones dramáticas y sucesos tomados de la realidad, fueron surgiendo otras agrupaciones con características parecidas, como el Grupo de Teatro Escambray, de Cuba (1968), fundado por Sergio Corrieri; y el grupo peruano Yuyachkani, creado en 1971 por Miguel Rubio y Teresa Ralli.

El grupo Teatro la Candelaria con Gabriel García Márquez, cirse años 70 (Fuente externa)

En todo eso, la figura de Santiago García fue central. No por gusto logró el apoyo y la admiración de Gabriel García Márquez, Fernando Botero, o de otro que de algún modo ejerció en el grupo una importante influencia: Eugenio Barba. Su figura, pues, está dentro de la historia del teatro latinoamericano. Su espíritu de lo que llamaba Lezama Lima «ángel de la jiribilla», seguramente seguirá dando de qué hablar, ya como un personaje en obras teatrales. No lo duden.

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