El guitarrista, organista y cantante de blues, Lucky Peterson murió este domingo 17 de mayo en un hospital de Dallas (Texas). Las causas de su muerte, a la edad de 55 años, no se especificaron en el comunicado de prensa enviado por su familia, indicando que el músico, que estaba en su casa en Dallas, había sido «llevado de urgencia al hospital, en estado crítico».

Nacido el 13 de diciembre de 1964 en Buffalo (Estado de Nueva York), Peterson fue un músico precoz, que comenzó a tocar en el club de blues de su padre, también guitarrista, a partir de los 5 años. Su sobrenombre artístico Lucky, que significa «suerte», le acompañó desde temprano, desde que debutó con un álbum tocando el órgano: Our Future: 5 Year Old Lucky Peterson, lanzado en 1969, en el pequeño sello Today Records. En 1972, siguió otro álbum para la misma compañía, a dúo con su padre.

Su aprendizaje musical fue en contacto directo con los músicos que pasaban por el club. También estudió tromba inglesa en la escuela y guitarra. Participó en varias sesiones de grabación, comenzó a hacer giras como acompañante a fines de la década de 1970. Fue revelado como artista solista en 1989, con el lanzamiento de Lucky Strikes para la compañía discográfica especializada en blues Alligator Records.

En la portada, alegre, posa con un traje rojo y una guitarra. Era dueño de una personalidad cálida, que se reflejó en su voz, ganó en el circuito de blues, en los Estados Unidos y rápidamente se posicionó en Europa. Se reveló como un hombre de espectáculo, provocando reacciones del público, con partes solistas en las que deslizó efectos virtuosos.

Su apego al blues electrónico se escuchó y se seguirá escuchando en muchas de sus grabaciones, casi treinta, las más interesantes son las de la década de 1990 (Triple Play, en 1990, para Alligator, I’m Ready, en 1993, primero de siete para la compañía Verve).

Lucky Peterson ocasionalmente fusionaba elementos del rock o el funk en su música. En 1996, grabó un exitoso homenaje al gospel y a Mahalia Jackson, con la cantante Mavis Staples, en la que interpretó el órgano, Spirituals & Gospel: Dedicated to Mahalia Jackson, publicado por Verve.

En el escenario, tocaba regularmente la guitarra y el órgano, instrumento que destaca especialmente en Organ Soul Sessions: The Music Is the Magic (Emarcy, 2009), con el saxofonista Houston Person y la batería de Cindy Blackman, o en Tribute To Jimmy Smith (Jazz Village, 2017). En las notas de portada de su último álbum, 50 – Just Warming Up! (Jazz Village, 2019), utilizó lo que consideraba su credo, una frase de una de sus canciones de 2014, The Son of A Bluesman: «No elegí el blues, es el Blues que me eligió a mí».

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