El último adiós antes del despegue es una patadita en las nalgas de buena suerte.

Este miércoles ocurrió nuevamente. Y por primera vez han bastado 183 minutos desde el momento del despegue hasta la Estación espacial Internacional, lo ha logrado una nave Soyuz con los cosmonautas rusos Serguéi Ryjikov y Serguéi Kud-Svershkov y la astronauta estadounidense Kathleen Rubins a bordo, quienes partieron del cosmódromo ruso de Baikonur en Kazajistán a las 05h45 GMT, llegando tres horas más tarde a la EEI, a 408 kilómetros de la Tierra.

“3 horas y 3 minutos”, escribió en Twitter el responsable de Roskosmos, Dimitri Rogozin, para celebrar esta nueva marca. La nave llegó a la estación cuatro minutos antes de la hora prevista.

«Se ha establecido un nuevo récord, agregó. Con este récord, se redujo a la mitad el tiempo de los vuelos tripulados hacia la EEI, que antes tardaban como mínimo seis horas» dijo el jefe de Roskosmos.

El viaje ha sido posible gracias a un nuevo sistema de guiado de los cohetes Soyuz, que permite aproximarse a la Estación en solo dos órbitas, contra las tres que hacían falta antes. El sistema había sido probado ya en abril de 2019 con una nave Progress que realiza el abastecimiento de material para la Estación Espacial.

Los ocupantes de la Soyuz estuvieron en una cuarentena estricta para evitar llevar consigo el covid-19 a la EEI.

“En mi caso, más o menos desde el mes de marzo”, declaró a la prensa Kathleen Rubins, quien ha cumplido 42 años este mismo miércoles. “No se puede escoger la fecha de lanzamiento o lo que pase en la Estación así que me siento muy afortunada”, afirmó la astronauta que tiene a su haber un viaje anteríor.

Serguéi Kud-Svershkov, de 42 años, evuela por primera vez; Serguéi Ryjikov, piloto militar de formación, es el más experimentado de los tres: ha pasado 173 días en el espacio, por 115 de Rubins.

La astronauta y los dos cosmonautas rusos se unen a los tres ocupantes actuales de la EEI: Chris Cassidy de la NASA y Anatoli Ivanishín e Ivan Vagner de la Agencia Espacial rusa Roskosmos. Estos últimos tienen previsto regresar a la Tierra el 22 de octubre.

El despegue de esta nave rusa hacia la Estación Espacial es el primero desde que el pasado 30 de mayo el cohete estadounidense SpaceX rompiera nueve años de monopolio ruso en los viajes a la EEI, logrando despegar desde el Centro Espacial John F. Kennedy (Florida).

La EEI sigue siendo sin embargo uno de los escasos ejemplos de cooperación entre rusos y occidentales. Los astronautas de ambos países han resaltado la capacidad que tienen los viajes espaciales para unir a naciones rivales por una causa común.

A pesar de esta cooperación, el jefe de Roskosmos Dimitri Rogozin anunció esta semana que Rusia no participará en la futura estación que los Estados Unidos quieren hacer orbitar alrededor de la Luna, y que prevén ensamblar a partir de 2023.

Esta estación, bautizada Lunar Gateway “en su forma actual es demasiado americana”, anunció el lunes Rogozin.

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