La infección no conllevó la aparición de efectos secundarios. De confirmarse el leve efecto terapéutico de los parásitos, el tratamiento resultaría seguro. En la imagen, huevo del nemátodo Necator americanus. (Fuente externa)

La revista Jama Neurology ha publicado un estudio realizado por un equipo de científicos de la Universidad de Nottingham, que podría haber abierto una puerta para resolver la esclerosis múltiple.

La anquilostomiasis es una de las enfermedades causadas al hombre por los parásitos y afecta a más de 1.000 millones de personas en el mundo. David I. Pritchard, R. Tanacescu y su equipo, de la Universidad de Nottingham, evalúan el potencial terapéutico del nemátodo que la provoca, Necator americanus, para los pacientes con esclerosis múltiple.

El artículo, publicado el pasado día 15 de junio bajo el título «Hookworm Treatment for Relapsing Multiple Sclerosis. A Randomized Double-Blinded Placebo-Controlled Trial», establece que el equipo realizó un ensayo aleatorio, doble ciego, controlado con placebo, en el que participaron 71 personas, de entre 18 y 61 años de edad, con esclerosis múltiple remitente-recurrente, el tipo más común, o secundaria progresiva. Los investigadores aplicaron un apósito con 25 larvas del parásito en el brazo de la mitad de los participantes, durante 30 minutos. Este procedimiento imita el proceso natural de infección. El 50 por ciento restante recibió agua purificada a modo de placebo. Tras 9 meses, todos los sujetos siguieron un tratamiento para eliminar los nemátodos.

Los resultados del experimento arrojaron que la presencia de los parásitos no alteró de forma notable el curso de la enfermedad, pues el número total de nuevas lesiones fue similar en ambos grupos. Sin embargo, la mitad de los pacientes tratados no desarrolló ninguna lesión nueva, frente al 25 por ciento del grupo de placebo.

Los sujetos infectados presentaron mayor número de linfocitos T reguladores (Tregs), una subpoblación de linfocitos T que inhibe la respuesta inflamatoria del sistema inmunitario. De hecho, la esclerosis múltiple se caracteriza por la disminución de los Tregs y el aumento de los linfocitos T proinflamatorios, cuya acción contribuye a la destrucción de la mielina que recubre los axones neuronales y la consiguiente aparición de los síntomas neurológicos. Por consiguiente, Pritchard y sus colaboradores postulan que el aumento de Tregs, inducido por los nemátodos, podría beneficiar a los pacientes.

Según la publicación el hallazgo también corrobora la llamada «hipótesis de la higiene». Esta propone que la exposición a determinados agentes infecciosos, como los gusanos parásitos, protege al organismo de las enfermedades inflamatorias, incluida la esclerosis múltiple. Así, destacan que en países donde la infección por parásitos afecta a gran parte de la población, los pacientes desarrollan formas leves de esclerosis múltiple.

Los investigadores destacaron la necesidad de repetir el ensayo, para tratar a un mayor número de participantes.

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