Poeta, era una gran poeta del neoromanticismo latinoamericano. Era peruana pero es de toda América Latina. Chabuca Granda nació el 3 de septiembre del 1920.

Los preparativos de su centenario comenzaron ya. Un país orgulloso de su cantautora, que ofreció una sensibilidad tan especial para destacar con música la belleza de las cosas de un tiempo ya ido, se vuelca para homenajearla.

Pero el país no siempre estuvo orgullosa de ella. De hecho mientras era recibida con honores y aplausos en Argentina, México y España, en el Perú, en su patria, el aprecio a su música se le negaba y de hecho le llegó con mucho retraso. Por eso es importante lo que acaba de hacer el estado peruano.

«El Estado peruano ha reconocido la obra de Chabuca Granda entregándole la Orden del Sol, en su mayor denominación posible, la Gran Cruz», dijo ayer a la prensa el ministro de Cultura, Luis Jaime Castillo, sobre la cantautora.

«Es algo inédito, porque ningún artista peruano ha recibido esa condecoración. Lo hacemos a través de su hija, es un reconocimiento significativo», agregó el ministro al entregar la distinción a Teresa Fuller Granda, hija de Chabuca, fallecida en 1983.

Perú declaró la obra musical de Chabuca Granda como Patrimonio Cultural de la Nación en 2017.

El reconocimiento a María Isabel «Chabuca» Granda inicia una serie de actividades por el centenario del nacimiento de la compositora, que se conmemorará el 3 de septiembre de 2020.

«Chabuca fue una verdadera embajadora de nuestro Perú. Chabuca para el mundo, significa Perú, Chabuca, siempre viva», manifestó una emocionada Fuller durante la ceremonia realizada en el ministerio de Cultura.

La canción «La flor de la canela» devino con el tiempo en un himno para la ciudad de Lima, desde que se interpretó por primera vez en 1952.

Fina estampa es otra de sus más importantes composiciones, por el cuidado verso que borda con una riqueza de vocabulario que parece sacado de un baúl del siglo XIX.

Entre sus valses que más han trascendido está José Antonio, que Chabuca Granda compuso en 1957 en homenaje a Don José Antonio de Lavalle y García, criador de caballos limeño que seleccionó y preservó, a principios del siglo XX, el caballo de paso peruano.

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