EVIAN-LES-BAINS, FRANCIA. La República Dominicana fue reconocida, durante el aniversario de la terrible “Noche de los Cristales Rotos”, por su solidaridad con los judíos que buscaban escapar del nazismo, al ser el único Estado que aceptó recibirles durante la II Guerra Mundial.

En efecto, de 32 Estados representados en la Conferencia de Evian, que patrocinara el entonces presidente estadounidense, Franklin D. Roosevelt en 1938, solamente el Gobierno dominicano ofreció cien mil visas a aquellos hebreos que deseasen radicarse en la nación caribeña.

Judíos camino a Sosúa (Fuente Extrerna)

En una conmovedora ceremonia, Elihu «Hugh» Baver y Simón Samuels, responsable de Relaciones Internacionales del Centro Simon Wisenthal, presentaron una placa conmemorativa en la cual se señala que, «la República Dominicana fue el único país que se ofreció a recibir a cien mil refugiados judíos».

Embajador Jose Antonio Rodríguez valora reconocimiento otorgado a la República Dominicana

«Agradecemos humildemente este importantísimo reconocimiento a un hecho histórico que pone de relieve la naturaleza generosa y hospitalaria de los dominicanos», señaló el embajador José Antonio Rodríguez, delegado permanente de la República Dominicana ante la UNESCO.

Judíos a caballo, en los primeros tiempo de Sosúa (Fuente Externa)

De acuerdo al diplomático, «esta acción no solamente celebra una decisión política, sino que destaca la actitud cálida y acogedora de todo un pueblo, según dan fe los testimonios de los migrantes y sus descendientes, quienes aseguran haber llegado al paraíso debido a la actitud solidaria que encontraron».

Por ello, Rodríguez realiza esfuerzos para que la UNESCO reconozca y difunda ese hecho histórico, ya que según recordó, “constituye un referente, en un mundo donde se multiplica el discurso del odio, el racismo y la xenofobia, estimamos invaluable y loable el ejemplo dominicano.»

En ese sentido, Ethel Meyerstein Schlesinger, descendiente del primer grupo de migrantes, asegura que los judíos se integraron armoniosamente y que nunca, en sus 76 años de vida en Sosúa, se ha sentido discriminada por su origen.

«Amo a los dominicanos, pues son el pueblo más gentil sobre la Tierra», ha expresado visualmente conmovida Meyerstein Schlesinger, quien dedicara su vida al magisterio.

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