La jornada de reforestación estuvo encabezada por los señores Nelson Bautista, director del Jardín Botánico de Santiago y José Mármol, vicepresidente ejecutivo de Relaciones Públicas y Comunicaciones de Grupo Popular (Fotos servidas)

Las ciudades y el planeta Tierra están enfermos de una pandemia silenciosa que desde hace décadas va corroyendo las posibilidades de vida en pocos siglos: las altas concentraciones del CO2.

El dióxido de carbono si bien es indispensable para la vida, también es perjudicial. El principal efecto que produce el CO2 es la asfixia por desplazamiento del oxígeno, lo que ocurre por concentraciones muy altas capaces de desplazar el oxígeno y reducir su concentración por debajo del 20%. En concentraciones altas, cercanas a la 30.000 ppm, puede causar dolores de cabeza, falta de concentración, somnolencia, mareos y problemas respiratorios. En entornos laborales, como oficinas, se comienzan a tener quejas de olores a partir de las 800-1000 ppm.

Por primera vez el Grupo Popular, a través de su Fundación Popular, ha financiado un proyecto de reforestación de mangles.

Un grupo de empleados voluntarios del Grupo Popular participaron en una jornada de siembra de 600 mangles, en el humedal del Jardín Botánico de Santiago Prof. Eugenio de Jesús Marcano Fondeur. Las especies sembradas fueron mangle rojo (Rhizophora mangle), mangle negro (Avicennia germinans L) y mangle botón (Conocarpus erectus).

Ellos junto a los técnicos del jardín botánico, trabajaron en la reforestación en un área de unos 5,000 metros cuadrados dentro del humedad artificial.

El mangle es un sumidero de CO2, ya que absorbe hasta cuatro veces más que el promedio de otras especies de árboles.

En su etapa adulta estas plantas leñosas deben contribuir con la captura de entre 30,000 y 50,000 kilogramos de carbono al año. El mangle es un sumidero de CO2, ya que absorbe hasta cuatro veces más que el promedio de otras especies de árboles.

La zona se podrá recorrer sobre un entarimado de madera denominado «Paseo del Mangle», que amplía la estructura ya existente del humedal demostrativo y los senderos que se encuentran al este del jardín botánico. En la zona también se ha construido un pequeño gazebo y un puente sobre el humedal.

Es la primera ocasión en que la organización financiera inicia un proyecto de reforestación de mangles.

Esta jornada contribuye con diversos propósitos: por un lado, se incrementa el impacto del área demostrativa del jardín, que cuenta con algunos ejemplares en desarrollo; y por otro, se propicia la mejora paisajística con nuevos escenarios para el disfrute de los visitantes.

Los mangles sembrados enriquecerán la presencia de la fauna residente en este ecosistema único del jardín botánico, entre ellas, dos especies de gallaretas, varios tipos de patos, de garzas, jicoteas endémicas, un cracrá o garcita verde, entre otras.
Laboratorio de biodiversidad

Los mangles son árboles anfibios propios de zonas tropicales y subtropicales. Al constituirse en un manglar, se convierten en uno de los ecosistemas más importantes y productivos que existen para la sostenibilidad ambiental, ya que son el hábitat de aves, insectos, peces y otras especies de plantas.

Los mangles sembrados enriquecerán la presencia de la fauna residente en el Jardín Botánico de Santiago.

Trabajan como un auténtico laboratorio de biodiversidad, protegiendo los entornos costeros, sirviendo de refugio a la fauna que encuentra aquí su alimento, regulando el clima, la calidad del aire y del agua. Su desaparición pone en riesgo incluso los asentamientos humanos en la zona deforestada.

Son ecosistemas estrechamente relacionados con los arrecifes de coral y los pastos marinos. Cuando se pierde uno, se altera la supervivencia de los demás.

“Es fundamental comprender la importancia que los manglares tienen para la sostenibilidad de nuestro país y entender que es nuestra responsabilidad cuidar y preservar estos bosques anfibios en su integridad”, expresó el señor José Mármol, vicepresidente ejecutivo de Relaciones Públicas y Comunicaciones del Grupo Popular.

En la República Dominicana se encuentran diferentes tipos de manglares en 55 zonas en el país, de costa y de interior, diseminadas en unos 294 kilómetros cuadrados. El más abundante es el mangle rojo, incluido en la lista mundial de flora amenazada.

Los árboles de esta siembra se suman a las reforestaciones iniciadas en 2020, que alcanzan las casi las 174,000 plantas sembradas en diversas zonas del país.

Para 2030, el Banco Popular Dominicano, principal filial del Grupo Popular, planea haber sembrado un millón de árboles, en cumplimiento de su compromiso con los Principios de Banca Responsable, la Agenda 2030 y la Cumbre del Clima de París.

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