Margarit riendo a carcajadas, probablemente alguien le preguntó si se puede vivir de la poesía;ia (Fuente externa)

Como dijo Nota Clave ayer, el Premio Cervantes probablemente recaería en un catalán y así ha sido. Esta mañana, 1:30 de la tarde en España, se ha dado a conocer que el poeta catalán Joan Margarit es el nuevo Premio Cervantes, reconocimiento que es considerado el Nobel en español.

El premio, que está dotado de 125000 euros, se convierte así, al ser otorgado al creador catalán Joan Margarit i Consarnau, en un símbolo cultural y político, al tirar de los resortes sentimentales de lo que significa lo catalán dentro de Iberoamérica, en medio de una crisis separatista que insiste en esa importante región industrial y cultural española, cuya capital es Barcelona.

El poeta de 81 años, que reside en Sanaüja, Lleida, fue propuesto, como todos los candidatos, por la Real Academia de la Lengua Española, y su anuncio lo hizo el ministro de Cultura y Deportes en funciones José Guirao, acompañado de la poeta uruguaya ganadora del premio en el 2018, la también poeta Ida Vitale.

En tiempos en que la poesía es un género en artículus mortem, dos poetas ganan ediciones seguidas. ¿Será algo simbólico también? De cualquier modo hay en Magarit un sentido poco común para los transparentemente cotidiano y un regusto a verso limpio, sin obstáculos ni atolladeros.

El Premio Cervantes existe desde 1976, y ha reconocido previamente a ganadores del Nobel como el mexicano Octavio Paz, el hispanoperuano Mario Vargas Llosa y el español Camilo José Cela. Solo cinco mujeres han sido ganadoras del Cervantes: la española María Zambrano en 1988, la cubana Dulce María Loynaz en el 2010, la mexicana Elena Pinatowska en 2013 y la uruguaya Ida Vitale en 2018.

España tiene 23 ganadores del Premio Cervantes, 6 tiene México; Argentina 4; Chile y Cuba 3; Uruguay 2; Colombia, Nicaragua, Paraguay y Perú tienen 1. Hay varios países como República Dominicana, que no tienen ganador alguno todavía.

Un poema de Joan Margarit

Cuadro con pájaros

El muro es, de este lado, oscuro y triste,
tal como sucedía en aquel cuento
que un día te expliqué. Si fuese cierto, hoy
todos los pájaros que tú pintaste
te esperarían en el otro lado
cantando para ti: la parte clara
de la que hablaba el cuento
te acogería como yo y tu madre
si pudieses volver de nuevo a casa.
Mientras cuento la historia para mí,
miro los últimos pájaros que pintaste.
Aquí, en el lado lóbrego del muro,
¿de qué forma podría pagar esta ilusión
de sentirte en la brisa de un instante?

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