Anthony Ríos con su cadena de oro (Fuente externa)

La primera vez que fui al rio allá por Las 40, a hablar de poesía y filosofía con mi inolvidable amigo Anthony Ríos, nos bebimos una Chivas Regal 12 años en un lado donde el agua transparente bajaba entre grandes peñascos hacia un arenazo donde nos sentamos cómodamente. En el fondo brillaban unas partículas. «¿Y esa vaina que brilla?», pregunté inocente. «Eso fue lo que mató a los indígenas-dijo-, eso es oro». «¿Oro?» respondí con una pregunta, incrédulo, «Sí, pepitas de oro, de eso viven todavía muchos campesinos que se pasan el día lavando arena por estos ríos, y con un pequeño potecito de esos de inyecciones que llenen tienen para comer la semana o más».

Los campesinos de Las 40 deberían estar de plácemes por estos tiempos. El precio del oro ha alcanzado cotas inéditas. El martes 4 de agosto el precio de los futuros del oro a octubre ha superado los US$2.000 dólares la onza troy, estableciendo de esta manera un nuevo valor máximo histórico, según consta en los registros del Comex, la principal bolsa de comercio de futuros de metales, con sede en Nueva York.

Alrededor de las 15.00 GMT, la cotización del metal precioso a octubre registraba un alza diaria cercana al 1,2 %, con un valor de 2.000,25 la onza troy, para luego descender hasta los 1.998,25 dólares minutos más tarde.

Lingotes de oro en el Banco Central de Londres (Fuente externa)

La semana pasada

Hace una semana la cotización del oro batió en Asia un nuevo récord histórico, superando el logrado en la víspera -antes de perder parte de sus ganancias-, el miércoles había fluctuado entre US$1969.03 (al cierre) y US$1971.25 lo máximo alcanzado, que es inferior a los US$1980.31 del martes.

El precio de la onza el lunes había sido de USD$1.945,72, que había a su vez superado el récord anterior, que databa de 2011.

La cotización del oro se ha apreciado en más del 28% desde principios de año.

El oro es un valor que cotiza al alza cuando los mercados caen o la inflación arrecia. El aumento de los precios del oro se explica no solo por su estatus de refugio seguro entre los inversores que tienden a activos más predecibles durante la pandemia, sino también por factores geopolíticos, como el aumento de las tensiones entre EE.UU. y China, que genera temores en los corredores bursátiles, y otros como las medidas tomadas por los gobiernos y bancos centrales de todo el mundo para impulsar las economías.

Ya hay voces de expertos que hablan de que «Hay escenarios que podrían llevar al oro al doble en los próximos años». Lo ha expresado Joe Foster, gestor del fondo VanEck en Nueva York. Un experto del tema.

Como quiera que sea, el hecho de la importante valorización del oro, ha animado en tiempos en que la pandemia cerró las puertas de todas las joyerías del país, una reapertura de las mismas como es el caso de Sol de Oro Joyería, una de las más prestigiosas de República Dominicana, que ha experimentado que cada vez más compradores hacen sonar los timbres de las puertas, en gestiones de compra y venta de oro, en sus tiendas.

Anthony Ríos no era muy del oro, era más de la plata, aunque tenía sus cadenas de oro. Pero sabía mirar con amor aquellas virutas donde el sol rechinaba desde el fondo del rio por donde discurría el agua, con la misma gallardía que el whisky dorado por nuestras gargantas.

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