Palabras durante la presentación del libro“Falsificaciones y plagios médicos y otros temas periodísticos”, publicado por la Editorial Funglode

Un héroe del periodismo y de la justicia social como Rodolfo Walsh autor del memorable libro Operación Masacre. Considerada la primera novela de no ficción, o el primer libro de testimonio, y quien fuera asesinado en 1977, dijo «El periodismo es libre o es una farsa».

Años más tarde, la hoy vicepresidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner, que lamentablemente no tiene las mismas credenciales heroicas ni éticas de Walsh, pareció responderle con esta frasecita: “No hay periodismo independiente en el mundo”.

Francisco Zarco, un legendario periodista mexicano del siglo XIX, dijo antes que Walsh y la Kirchner algo que me parece la nuez de nuestro oficio. “No escribas como periodista lo ue no puedas sostener como hombre».

Si hay algo que me gusta de este libro que presentamos hoy “Falsificaciones y plagios médicos y otros temas periodísticos”, de la editorial Funglode, es que a través de sus 158 páginas nos propone un compendio de excelentes piezas periodísticas, no solo bien escritas y arguméntalas, sino valientemente defendidas.

El veterano periodista Mario Rivadulla, la escritora y periodista Emilia Pereyra y quien les habla, miembros del jurado de Periodismo de los Premios Funglode 2019, seleccionamos por unanimidad, como si de un coro escolar se tratase, el trabajo de Altagracia Ortiz Gómez, “Falsificaciones y plagios médicos», un reportaje seriado hecho desde la indignación contenida y desde la valentía. Un trabajo que debió estremecer aún más a la sociedad y al colectivo científico del país. Que de 5,000 trabajos presentados en revistas o supuestas revistas científicas no avaladas, solo 60 estén limpios de polvo y plagio es un escandalazo del tamaño del pico Duarte.

Tamaña falta de ética por parte de los galenos que hoy deben estar atendiendo a la población y que ellos mismos saben que son un bluff, una absoluta mentira.

Ayer, desde el periódico digital Nota Clave, publiqué un trabajo sobre la niña Kiara, que tras dos años dando tumbos por clínicas privadas primero y hospitales después, se le ha diagnosticado un tumor en la médula espinal, y debido a la tardanza y los maltratos sistémicos que se han ensañado en ella, hoy se encuentra entubada y luchando por su vida después de un paro respiratorio en el Robert Reid Cabral. Sabe Dios cuántos de esos médicos que plagiaron sus trabajos le tocaron por ese via crusis a Kiara.

Dos trabajos fueron puestos sobre relieve como finalistas. Entre ellos a mí en lo personal me impactaron mucho los de Carolina Pichardo, titulados Sin madre por el feminicidio, además de por el fenómeno de los feminicidios que se han disparado en el mundo entero, por el otro tema, el de las adopciones, un ángulo pocas veces abordado. Tema sobre el cual trata mi película Dossier de ausencias, que se encuentra en festivales en estos momentos. Tema sobre el cual estuve investigando por espacio de tres años. De Carolina también, es reportaje que recibió una mención, titulado Hijos del corazón.

Tania Molina es, para mí, una de las mejores periodistas de todos los medios. Dueña de una disciplina, de una constancia, de una ética, y de una calidad periodística forjadas con la humildad de una obrera de las letras y del pensamiento, Tania Molina fue también finalista con su “Vertido de desechos, tala y extracción de materiales matan el río de Baní” un tema que ha abordado en otras ocasiones, así como los derechos de la niñez, las tres causales, y otros de justicia social. Y este trabajo finalista demuestra lo que sigue siendo una verdad como un templo, por mucho que hagan, las autoridades son incompetentes para enfrentar a los agresores del medio ambiente.

La mención honorífica recayó en Felivia Mejía, quien se adentró en «Descubriendo los tesoros del Caribe» a través de datos precisos, por cientos, etc, que ayudaron a hablar de la importancia del turismo para República Dominicana, pero sobre todo acerca de sus beldades y de sus impresionantes cualidades. Esto, en una publicación internacional como Forbes Centroamérica, y en un momento de suma importancia para el turismo internacional bajo el fuego graneado de la mala prensa que le quiso descabezar, tras algunos sucesos evidentemente sucedidos en un resort pero sabiamente manipulados desde el exterior.

La mención Destino fílmico, Yulissa Álvarez hace un acercamiento parcial al tema de la industria cinematográfica dominicana, que se agradece. Un texto con cifras e índices, pero con algunas inexactitudes, que a decir verdad no son culpa de Yulissa sino de los mitos urbanos, esos bulos echados a andar supuestamente para agregar falsos valores a destinos turísticos que no necesitan de eso. Dice Yulissa: “En 1979 el río Chavón, en La Romana, sirvió de escenario para gra- bar algunas escenas de la película Apocalypse Now. En una de las playas de esa misma ciudad se rodaron escenas de Rambo II en 1979. Jurassic Park, rodada en 1993, contiene escenas filmadas en el país. Una de las más destacadas se realiza en el Museo del Ámbar, de Puerto Plata, y está relacionada con un mosquito atrapado en una resina fósil”.

Justo por estos días el periodista y crítico de cine Félix Manuel Lora, quien se comunicó con Francis Ford Coppola dejó establecido de una vez que nunca se filmó aquí ninguna escena en Chavón. Sï estuvo aquí durante tres semanas y filmó las escenas relacionadas con La Habana de El Padrino II. Tampoco es cierto que se haya filmado Jurassic Park aquí, aunque la película hace referencia, como el libro original, sobre el ámbar llevado de República Dominicana. E incluso presenta como si hubiese una mina abierta de ámbar, cosa que no existe. Para encontrar el ámbar hay que cavar como un topo.

Aplaudo la meticulosidad de Yulissa en cuanto a datos, por cientos y cifras que arroja en el resto del reportaje.

Por último quiero recomendarle a Wanda Méndez ganadora también de una mención con la serie La vida de los centenarios, a escribir un libro, aumentando los testimonios de cada uno de las personas que entrevistó, ee incluyendo fotos de los mismos y algunas fotos de época. Sin dudas puede ser un libro muy interesante.

Como dice Mario Vargas Llosa : “El periodismo es la profesión peor pagada. La que da más amarguras, también”. Pero, agrego yo, da tremendas satisfacciones. Una de ellas la reciben hoy Altagracia Ortiz Gómez, ganadora del premio de periodismo de Funglode 2019, las finalistas Tania Molina y Carolina Pichardo, quien también ganó una mención, así como las ganaron Yulissa Alvarez, Felivia Mejía y Wanda Méndez.

Dicho sea de paso, ojalá que en próximas convocatorias también participen hombres. Gracias a Funglode y a la persistente labor de promoción de el excelente periodismo que también se hace en República Dominicana.

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