La obra, recuperada por el Ayuntamiento de Santo Domingo (Foto: Edwin Espinal)

Colaboración de Edwin Espinal

El ayuntamiento del Distrito Nacional retiró los elementos en acero que, como coronamientos de las piezas que componen el monumento de la popularmente conocida como “Plaza de La Trinitaria”, que suscitaron opiniones encontradas y pusieron sobre el tapete el ejercicio del derecho moral de integridad de su autor, Antonio Prats Ventós, por parte de sus herederos.

No todos los herederos de Prats Ventós aprobaron el añadido de estos elementos, por lo que siendo el ejercicio del derecho moral de integridad, conforme el art.18 de la Ley 65-00, ejercible por la cónyuge supérstite del autor y sus herederos en su completitud, no de manera parcial, el reclamo de los descendientes no consultados para el retiro de las piezas fue fundado. Era claro que su integración atentaba contra el derecho moral de integridad de su causante, que están llamados a hacer respetar.

Consagrado en el art.17 de la Ley No.65-00 sobre Derecho de Autor, del 21 de agosto de 2000, como un derecho perpetuo, inalienable, imprescriptible e irrenunciable en provecho de todo autor de una obra literaria o artística para “oponerse a toda deformación, mutilación u otra modificación de la obra, cuando tales actos puedan causar o causen perjuicio a su honor o a su reputación profesional, o la obra pierda mérito literario, académico o científico”, esta facultad se transmite a sus herederos para su defensa.

© Edwin Espinal Hernández.

Esperamos tu comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here